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Al servicio de un nuevo trato con el pueblo mapuche (Parte 3)

Fecha: 21/01/2003
Referencia:
País: Chile
Ciudad: Santiago
Autor: Obispos del Sur


VIENE DE PARTE 2

IV. Una Evangelización inculturada y profética al servicio de los pueblos indígenas

43. En el sur de Chile, conviven muchas iglesias cristianas que tienen la misión de ser comunidades de fe al servicio de la vida de los pobres y de los pueblos indígenas. Ahora bien, en Puebla la Iglesia católica Latinoamericana invitaba “a todos, sin distinción de clases, a aceptar y asumir la causa de los pobres como si estuviesen aceptando y asumiendo su propia causa, la causa misma de Cristo: \'todo lo que hicieron a uno de estos mis hermanos, por humildes que sean, a mí me lo hicieron\" (Mt. 25,40). Así también hoy día invitamos a todos los cristianos a buscar en el mensaje del Reino de Dios el horizonte que nos abra a nuevas relaciones con los pueblos indígenas. Se trata de abrirse a la experiencia liberadora de superar nuestros egoísmos y prejuicios, para descubrir que es posible vivir como verdaderos hermanos.

44. La fuerza liberadora del Evangelio brota justamente de su capacidad de fecundar las diversas culturas locales y de iluminarnos a todos en el camino hacia la justicia verdadera. Proponemos a las diversas comunidades y movimientos religiosos algunas pistas que permitan avanzar hacia una práctica pastoral que transforme los criterios y actitudes que hasta ahora han impedido una convivencia fraterna. Se organiza esta propuesta en dos momentos, el primero dando pistas para la acción profética en la sociedad, y el segundo proponiendo ciertas acciones pastorales al interior mismo de las iglesias.

a) Una Evangelización que contribuya a generar un marco de nuevas relaciones con los Pueblos Indígenas

45. Todas y cada una de las comunidades cristianas, junto con sentirse solidarias de “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren”, es propio que se sientan llamadas a ser un instrumento de Paz y Justicia en medio del mundo. Para ello todos debemos comprometernos y colaborar en la búsqueda de caminos efectivos de encuentro y de diálogo que permitan escuchar y acoger las razones de las demandas de las comunidades indígenas, y promuevan un marco de Nuevas Relaciones interculturales basadas en la justicia y la fraternidad.

46. En este mismo sentido, como opción pastoral queremos invitar a todos los cristianos a apoyar todos los esfuerzos que se realicen, en relación a la ratificación y/o aprobación de distintos instrumentos jurídicos que tiendan a la dignificación de los Pueblos Indígenas y a la protección de sus derechos (reconocimientos constitucional como pueblos – Aprobación Convenio 169 de la OIT). Es urgente comprometernos en la generación de instancias y de estructuras políticas y administrativas que aseguren la real participación y representación indígena.

47. Sería justo y provechoso promover y participar en una reflexión y discusión nacional y regional sobre el Modelo de Desarrollo que se debe crear para las Regiones del sur de Chile y cómo en ese modelo se consideran los diversos grupos sociales y culturales que conforman nuestra sociedad.

48. Para el pueblo mapuche la tierra tiene un significado fundamental en su vida. La valoración de ella no es principalmente económica, sino como el espacio otorgado por Dios para su desarrollo como pueblo. En consecuencia, debemos apoyar aquellas acciones y políticas tanto del Estado como de las Organizaciones Indígenas que buscan, sin violencia, la recuperación de sus tierras usurpadas. Para ello invitamos a todos a asumir una actitud de discernimiento que junto con poner los actuales conflictos en una debida perspectiva histórica, contribuya a alcanzar la paz fruto de la justicia.

49. Otro aspecto fundamental para alcanzar un trato más justo y fraterno con los pueblos originarios, será nuestro compromiso con la superación de la pobreza injusta en que muchas familias y comunidades indígenas se encuentran. En este sentido los cristianos, a través de instituciones educativas, pueden y debieran hacer un gran esfuerzo en la capacitación para un verdadero desarrollo integral y ecológicamente sustentable. Por lo mismo, la educación intercultural no es una mera opción sino más bien una urgencia. El respeto a las culturas locales es garantía de un desarrollo humano equilibrado. Se trata de avanzar, con los conocimientos y las técnicas del mundo moderno, para resolver la grave pobreza en la cual hoy viven la mayoría de las comunidades indígenas. Tanto o más que de tierras, el pueblo mapuche requiere más amplias oportunidades de educación y capacitación.

50. Tal como nos pronunciáramos en nuestra reciente declaración Por la Dignificación del Pueblo Mapuche, insistimos en que el común empeño por la construcción de la justicia social en nuestra región sureña, implica la voluntad de reparar el daño histórico que se infligió a los pueblos originarios y cuyos efectos están vigentes. Esta voluntad se ve menoscabada con el desconocimiento o la criminalización de las legítimas demandas de reconocimiento de los derechos del pueblo mapuche. Por lo mismo, los medios de comunicación deben esforzarse seriamente por informar más allá de los hechos de violencia, para que, sin ocultarlos, se los ubique en un marco de comprensión superior al de los meros conflictos. También se debe contribuir a la verdadera solución de los mismos, destacando los esfuerzos que se hacen para acrecentar el respeto, la comprensión, el amor, la justicia social y la paz.

51. De modo muy especial consideramos necesario asumir una actitud nueva por parte de todos para eliminar toda clase de discriminación. Como cristianos sabemos que toda persona está hecha a imagen de Dios y no podemos aceptar nuestra incoherencia al no tratar a todos con la misma dignidad. Hacemos también aquí un llamado a los indígenas que se avergüenzan de sus orígenes, dejándose influir así por actitudes abusivas y discriminatorias. Si bien los comprendemos, sabemos que con esa actitud están dando la razón a los que discriminan, como si fuera cierto que unas personas o grupos humanos tienen más dignidad que otros.

Preguntas para compartir y aportar a la reflexión comunitaria

a) Destaque los números que parecen más significativos, fundamentando su elección.
b) ¿Qué otros actores sociales deberían ser convocados y a cuáles acciones?
c) ¿Qué acciones concretas debería asumir su comunidad cristiana para contribuir a la construcción de una sociedad verdaderamente pluricultural?
d) ¿Cuáles son los mayores obstáculos para avanzar hacia Nuevas Relaciones de convivencia que respeten la pluriculturalidad de su Región?
e) ¿Qué actitudes de discriminación aparecen en la convivencia con los hermanos indígenas y cómo superarlas?

b) Dar pasos concretos hacia una Iglesia inculturada.

52. La Asamblea de los Obispos latinoamericanos, reunidos en Santo Domingo, nos entregó orientaciones pastorales concretas en relación a avanzar como Iglesia hacia una verdadera inculturación en medio de los pueblos indígenas. Nosotros queremos reasumirlas y ver cómo ellas nos pueden ayudar a un mayor compromiso para hacerlas vida en nuestra propia realidad. En su Número 248, el Documento de Santo Domingo nos invitaba a:

- “Ofrecer el evangelio de Jesús con el testimonio de una actitud humilde, comprensiva y profética, valorando su palabra [de los indígenas] a través de un diálogo respetuoso, franco y fraterno y esforzarnos por conocer sus propias lenguas.

- Crecer en el conocimiento crítico de sus culturas para apreciarlas a la luz del Evangelio.

- Promover una inculturación de la liturgia, acogiendo con aprecio sus símbolos, ritos y expresiones religiosas compatibles con el claro sentido de la fe, manteniendo el valor de los símbolos universales y en armonía con la disciplina general de la Iglesia.

- Acompañar su reflexión teológica, respetando sus formulaciones culturales que les ayudan a dar razón de su fe y esperanza.

- Crecer en el conocimiento de su cosmovisión, que hace de la globalidad, hombre y mundo, una unidad que impregna todas las relaciones humanas, espirituales y transcendentes.

- Promover... sus valores culturales autóctonos mediante una inculturación de la Iglesia para lograr una mayor realización del Reino”.

53. Inculturación de la Iglesia. En consecuencia, queremos invitar a todas las comunidades cristianas a avanzar un proceso de discernimiento comunitario que nos ayude a emprender con valentía y audacia el camino hacia una Iglesia capaz de encarnarse, según el paradigma manifestado en la encarnación del Hijo de Dios, en la cultura de las comunidades indígenas. Todos estamos llamados a ser protagonistas de este proceso. Sabemos que la inculturación del Evangelio en las culturas indígenas no será liberadora si no son protagonistas los propios hermanos indígenas. Para avanzar en este camino hacia una Iglesia Inculturada al servicio de la vida, proponemos a cada comunidad eclesial desarrollar una actitud de escucha y discernimiento de la realidad actual. Con especial atención solicitamos a los hermanos mapuche que participan en las diversas instancias pastorales, que se sientan llamados a aportar creativamente desde su riqueza cultural al desenvolvimiento de una Iglesia inculturada al servicio del pueblo mapuche.

54. Fortalecer la Pastoral Indígena. Es necesario crear o fortalecer, según sea el caso, los equipos diocesanos de Pastoral Indígena, de modo que contribuyan a la reflexión y formación de los agentes pastorales, tanto clérigos como laicos, jóvenes y mayores, hombres y mujeres. Para alcanzar este objetivo, urge la apertura a un verdadero diálogo interreligioso que permita conocer y valorar la cosmovisión y las diversas tradiciones religiosas que sustentan la vida del pueblo indígena mapuche. Como Iglesia no podemos tratar sus expresiones culturales como folclore ni pretender que su religión se limite a pura tradición del pasado. Así mismo, sus sabios y autoridades tradicionales merecen todo nuestro respeto y reconocimiento. Esto vale especialmente para actos y ceremonias oficiales. Es urgente desarrollar una nueva sensibilidad frente a una cultura, que de muchos modos hemos influido para que no fuera apreciada ni respetada debidamente.

55. Crecer en las relaciones fraternas entre las comunidades. Asimismo, es fundamental que las comunidades cristianas no indígenas se aproximen a las comunidades indígenas. Se trata de buscar primero que nada establecer relaciones sinceras de respeto y de solidaridad. Para ello es necesario conocer más y mejor a las comunidades indígenas -sus necesidades, sus esperanzas y dificultades- y que en la medida de lo posible apoyar los procesos de recuperación de su propia identidad cultural y de reivindicación de sus derechos sociales, políticos y económicos. No es posible seguir viviendo como si no existieran o en el simple desconocimiento de su realidad. Debemos informarnos adecuadamente para opinar sobre sus demandas. No bastan los titulares de los diarios. A las comunidades cristianas mapuche y a los mapuche cristianos que integran comunidades cristianas con los no indígenas, les pedimos que nos ayuden a todos a buscar los caminos de construcción de una auténtica fraternidad, sobre las bases de la verdad, la justicia y el vínculo del amor sincero.

Preguntas para compartir y aportar a la reflexión comunitaria

:a) Destaque los números que parecen más significativos, fundamentando su elección.
b) ¿Qué aspectos de los aquí mencionados han sido ya asumidos en su práctica pastoral?
c) ¿Qué elementos deberían incorporarse a la vida de su comunidad para avanzar hacia una Iglesia Inculturada?
d) ¿Cuáles son los obstáculos que usted ve para avanzar hacia una verdadera Iglesia Inculturada?

V. Conclusión

56. Conscientes de nuestra responsabilidad histórica en la construcción de una patria chilena más justa y fraterna, invitamos a todos a reflexionar y dejarse iluminar por la sabiduría de Dios, que como semillas de verdad, está presente en todas las culturas. Por esto mismo, es necesario que todos en la Iglesia emprendamos un decidido proceso de conversión en el plano de nuestras actitudes personales y pastorales en vistas a la asunción de nuestra realidad pluriétnica y pluricultural.

57. Confiamos en el Señor, quien tiene en sus manos el destino de todos los pueblos y que conoce las penalidades que pesan sobre los más débiles y pobres, que bendecirá y dará frutos a todos los que trabajan por crear una fraterna comunión. A Él le encomendamos el futuro de los pueblos originarios del Sur de Chile, mapuche, pehuenche y williche y de toda acción que se realice en bien de su dignificación. Imploramos que nos envíe su Espíritu de Verdad, de Justicia y de Amor, para que desde la pluralidad cultural y étnica de nuestro país, podamos construir una nación de hermanos que sea señal del Reino de Dios en nuestra tierra.

Recuadro 7

“Asumimos, como una expresión de nuestro compromiso pastoral, las siguientes líneas pastorales:

- Trabajar infatigablemente por el rescate de las culturas indígenas, pues consideramos que la cultura de cada pueblo es algo esencial, fundamental, y a la vez englobante de todos los valores propios.

- Defender las tierras de los pueblos indígenas y recuperarlas, sabiendo que la posesión pacífica de ellas es condición indispensable para su liberación integral.

- Apoyar la lucha por la legítima autodeterminación, por la identidad étnica tan íntimamente ligada a la posesión de sus tierras.

- Asumir las culturas indígenas en un esfuerzo renovado de inculturación de la fe y de los agentes de pastoral.

- Promover la formación de la Iglesia particular, a rasgos culturales específicos en sus ministerios y en su liturgia.

- Ayudar a los pueblos indígenas en la búsqueda de su identidad que observemos en toda América”.(Compromisos de los obispos latinoamericanos para la Evangelización de los Pueblos Indígenas. Encuentro Latinoamericano de Pastoral Indigenista, Bogotá, 09 al 13 de Septiembre de 1985).