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Testimonio en Encuentro del Santo Padre con los jóvenes

Viaje apostólico del papa Francisco a Chile Explanada del Santuario Nacional de Maipú, 17 de enero de 2018
Fecha: 17/01/2018
Referencia:
País: Chile
Ciudad: Santiago
Autor: Ariel Rojas


Querido Papa Francisco:

Cuando supimos que Su Santidad venía a nuestro encuentro, nos sentimos gozosos con la noticia, como Juan Bautista cuando saltó en el vientre de su madre Isabel cuando la Virgen María la fue a visitar. Una expresión de ese gozo es que hoy mismo estamos en comunión con todo Chile, festejando y anunciando a un Cristo Vivo, que se hace presente en cada uno de nosotros, por pura gracia suya.

Su visita, querido Papa Francisco, nos viene muy bien, por tantas cosas que están ocurriendo en nuestro país y en nuestra vida eclesial. En primer lugar, agradecerle que haya hecho espacio en su apretada agenda para encontrarse con nosotros, el mundo juvenil, en especial en este tiempo previo al Sínodo de los Obispos, cuya temática somos nosotros.

En segundo lugar, Santo Padre, estamos viviendo un momento pre sinodal en todas las diócesis del país, respondiendo a nuestros Pastores que nos han invitado a caminar juntos.
Usted lo ha mencionado muchas veces, los jóvenes deben ser los protagonistas del cambio, de una sociedad más justa, que se preocupe del débil, que aprecie el valor de la vida, que pueda gustar el amor de Dios en cada hermano y hermana, nacido en nuestro país o nacido en el otro extremo del mundo. Jóvenes que puedan denunciar la injusticia, y que se comprometan con un mundo mejor, con una alegría que no acaba, y que se renueva cada día, porque es Dios mismo quien riega la planta de la fe.

En esta tarde, querido Papa Francisco, usted se encuentra sin duda en un Chile distinto al que recibió al Papa Juan Pablo II hace 30 años, pero estoy seguro de que hay algo que no ha cambiado, y eso es el cariño y afecto a Su Santidad, porque las chilenas y chilenos, jóvenes, niños, adultos y ancianos, reconocemos en usted un modelo de vida, un modelo de amor, un modelo de Cristo viviente. Como queremos contar con su sabiduría y conducción por mucho tiempo más, quiero comprometer a toda la juventud aquí presente a rezar por usted, queremos sostenerlo en la fe, para que considere siempre en el ejercicio de su ministerio, que hay un país, largo y angosto, con una diversidad de personas y de climas, que no lo dejará solo, y que será su respaldo cuando se sienta agotado por sus infinitas tareas como Sucesor de Pedro, el Papa, nuestro Papa.