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Testimonio de Janeth Zurita, interna

Viaje apostólico del Papa Francisco a Chile Centro Penitenciario Femenino, Santiago
Fecha: 16/01/2018
Referencia:
País: Chile
Ciudad: Santiago
Autor: Janeth Zurita


Padre Francisco

Le doy la bienvenida a nombre de las mujeres y hombres privados de libertad. Gracias por visitarnos en este lugar donde radican sueños y esperanzas.

Padre, haber sido elegida, para mi representar el sentir de las personas que están presas en Chile es una gran bendición. Este lugar es muy ingrato. No cualquier persona llega acá, más que la madre, los hijos y uno que otro esposo. Pero esta estadía sería aún más dura si no contáramos con los Espacios Mandela, Fundación Mujer Levántate que nos apoyan y dignifican nuestra estadía aquí. Así como capellanes y agentes pastorales que muestran con ternura y misericordia que Dios no nos juzga sino que levanta. Se sufre, y aun más fuerte es el dolor no por estar encerrados sino por estar lejos de los hijos. Nosotras lo sabemos bien. Lamentablemente muchos de nuestros hijos quedan solos. Los más afortunados quedan al cuidado de su abuela, otros quedan a su suerte y muchos pasan a ser parte del SENAME. Todos sabemos lo que pasa dentro de estos centros de menores.

Padre Francisco, los niños y niñas son los que más sufren cuando se les arranca del lado de su madre. Cuando ya no está la mujer que vela sus sueños que cuida de ellos, la que les da el amor y el cuidado que necesitan, porque nada ni nadie reemplaza a una madre.

Entendemos que por nuestras malas decisiones arrastramos a nuestros hijos a vivir presos, presos de sus sueños truncados porque se vuelven hijos del hierro para salir adelante solos. Y con ello los obligamos a cometer los mismos errores que sus padres y peor aun, porque crecen con su corazón lleno de dolor y de resentimiento. Esto no es lo que nosotras queremos para nuestros hijos.

Papa amigo. Aquí en la cárcel he sido testigo de grandes dolores, he visto llorar a muchas compañeras al enterarse que han abusado de sus hijos o que han asesinado a alguno de ellos, y ese dolor, santo Padre, es totalmente desgarrador.

Aquí conocimos la gracia de Dios y nos aferramos a Él día y noche encomendamos a nuestros hijos y familia. Vivimos con la esperanza en nuestros corazones de que esto es solo una etapa que pronto terminará.

Sabemos que nuestros hijos, a pesar del tiempo, nos esperan con la misma ilusión del mismo día en que fuimos separados, aun cuando nuestras familias fueron desintegradas por la cárcel y por la sociedad castigadora de nuestro país.

Papa Francisco, pedimos perdón a quienes hemos herido con nuestro delito. Sabemos que Dios nos perdona, pero también pedimos perdón a la sociedad. Pedimos que nos perdonen.

Querido Papa, le pido en nombre de todas las privadas de libertad que ore por nuestros hijos y por nosotras. Que le pida a Dios que tenga misericordia de todos los niños y niñas que tienen a sus padres presos, porque ellos están pagando una condena que sin querer les dimos. Misericordia para las madres, para soportar tanto dolor y que aun esperamos y tenemos fe que Él, nuestro Dios, nos lleva de la mano hacia nuestra libertad para reencontrarnos con ellos y así volvernos a reunir.

Padre, una petición muy sentida en representación de todas las privadas de libertad de Chile. Interceda para que el sistema de justicia modifique las condenas para las mujeres que somos madres de menores de edad y para que podamos pagar nuestra deuda con la sociedad sin descuidar ni abandonar a los niños y niñas evitando así que más tarde sean ellos los futuros condenados o condenadas.

Su Santidad. Infinitas gracias por estar aquí. Recibimos su bendición y que Dios lo bendiga por siempre.