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Al servicio de un nuevo trato con el pueblo mapuche (Parte 2)

Fecha: 21/01/2003
Referencia:
País: Chile
Ciudad: Santiago
Autor: Obispos del Sur


VIENE DE PARTE 1

Preguntas para compartir y aportar a la reflexión comunitaria

a) Los Indígenas se sienten atropellados en sus derechos. ¿Qué piensa usted al conocer esta historia?
b) ¿Estamos lo suficientemente informados sobre esta historia y qué hacemos por vencer la desinformación?
c) ¿Conocemos las actuales demandas del pueblo mapuche, nos hemos interesado en comprenderlas más allá de la lectura delictual de las mismas?
d) ¿Qué acciones concretas podemos asumir para ayudar a la toma de conciencia sobre la “deuda histórica” que como país tenemos hacia los pueblos originarios?
e) ¿Cuál ha sido y cómo debería ser la posición de la comunidad eclesial frente a las demandas del pueblo mapuche?

c) Un Pueblo Con Cultura Propia

25. Frente a la realidad del Pueblo Mapuche, algunos piensan que no le queda otro destino que simplemente desaparecer como pueblo. Creen ver en los encuentros históricos de pueblos de diferentes culturas un inevitable triunfo y dominio del más fuerte. El problema, sin embargo persiste, sin que pueda ser atribuido a un grupo minoritario de dirigentes conflictivos. Es imposible que los chilenos, descendientes de este pueblo originario, no comprendamos que la persistencia de siglos continuados de presencia de la etnia mapuche a través de continuos esfuerzos por sobrevivir como tal, ni signifique algo que nos desafía. Esta voluntad de ser de nuestro pueblo originario, hay que comprenderla como la fidelidad a una cultura propia que no puede desaparecer. Resulta fundamental averiguar cuál es esta identidad cultural que enriquece el patrimonio cultural de Chile y de América.

26. El objetivo entonces de esta sección, es ayudar a reconocer y valorar los caracteres culturales de la etnia mapuche. Escogemos algunos aspectos relevantes para que se tome conciencia de la discriminación cultural que se ejerce hacia los mapuche. Si bien muchos de los prejuicios que dañan en la convivencia surgen por el desconocimiento formal de la cultura indígena, es claro que esos prejuicios y la insensibilidad en gran parte son producto del modelo colonial en el que se ha formado nuestra sociedad nacional. Toda dominación cultural implica que el pueblo dominante se sienta superior y el dominado inferior y disminuido en su anhelo y derecho de realizarse según su propia cultura.

27. Identidad mapuche. Pertenecer a una familia y a una comunidad mapuche significa compartir una manera de comprender el mundo, es decir, tener una COSMOVISIÓN propia y formar parte de una gran familia de familias. Esta COMUNIDAD de familias, que en su lengua se llama Lof, se extiende por un TERRITORIO, el mapu, reconocido como propio. Cada comunidad se relaciona con otras comunidades y un cierto número de ellas llega a formar una comunidad mayor designada como Rewe. Esta cosmovisión y esta territorialidad, son las bases desde la cual el pueblo mapuche se comprende a sí mismo y se explica la realidad. Podemos preguntarnos de donde brota toda esta comprensión propia de la realidad y la conciencia que tienen los mapuche de ser un pueblo diferente, con un territorio propio, con una tradición religiosa milenaria y con el derecho a seguir desarrollando su propia cultura.

28. Religión y tradiciones. El pueblo mapuche tiene una clara conciencia y una fe profunda en que existe como pueblo porque el Ser Supremo, o dicho en su lengua, \"Ngünechen\", lo dispuso así. Fue Él quien lo dejó en esta tierra, su querida Mapu. Aun cuando al interior del pueblo mapuche existe una gran diversidad de formas de expresarlo, es claro que en su cosmovisión tradicional existe una fuerte unidad entre religión e identidad cultural. Esta unidad afianza la conciencia del valor de sus tradiciones, permitiéndole trasmitir con esperanza su historia, su sabiduría y su proyecto de vida, a las nuevas generaciones. La fuerza de sus tradiciones y esta base religiosa, se hacen visibles especialmente cuando las comunidades se reúnen a celebrar su ritos ancestrales.

29. Ritos y celebraciones. Uno de los principales ritos del pueblo mapuche es el Ngillatun. Este consiste en una gran celebración donde, en un lugar sagrado llamado Ngillatuwe, se reúnen las familias de una o varias comunidades y reciben a familias de otras comunidades a las que han invitado previamente. No es una simple fiesta, es un rito sagrado. Eso significa que todos los que participan renuevan su compromiso de vivir según los valores de la vida comunitaria, en el respeto mutuo y según la voluntad de Dios. Allí todos juntos agradecen a Dios por lo que se ha recibido de su buena voluntad y se ruega para que los favorezca con buenas cosechas, buen tiempo, buena crianza de animales y sobre todo, una buena convivencia y salud entre las familias de las comunidades. Los mapuche poseen una gran variedad de ritos y celebraciones, los que se realizan según las distintas circunstancias de la vida familiar o comunitaria. Algunos ya se han dejado de practicar, pero otros , como el We Tripantu, o fiesta del Año Nuevo Mapuche, resurgen de modo novedoso y manifiestan la vitalidad de la cultura mapuche.

30. La medicina tradicional. Esta es una de las notables riquezas del pueblo mapuche. El conocimiento ancestral de los Machi ha sido muchas veces descalificado como superstición, pero cada vez recibe mayor reconocimiento de parte de la ciencia occidental. La medicina mapuche se caracteriza por la búsqueda de aliviar tanto física como espiritualmente a los pacientes. Por lo mismo, no es extraño que sea buscada también por los que no son mapuche. En esta práctica de medicina intercultural existe un espacio de real encuentro y reconocimiento entre pueblos de culturas diferentes, contribuyendo así significativamente a la convivencia y respeto mutuos.

31. La lengua y la educación intercultural. No es extraño que las expresiones de la cultura mapuche sean una de las fuentes de identidad más claras en las regiones del sur. Ya no solo los nombres geográficos evocan una territorialidad y una cultura originaria: hoy son muchas las expresiones de este idioma que lentamente van recuperando espacio en escuelas, oficinas y universidades. El mapudungun, en lugar de ser una lengua discriminada como rémora inútil,, hoy se abre paso en la literatura. Y en la música Los esfuerzos para desenvolver una educación intercultural bilingüe, requieren el apoyo de todos, ya que no se trata solo de una tarea de la sociedad mapuche o de las escuelas rurales. Con una sincera cordialidad es bueno que nos interesemos por esta dimensión cultural tan respetable, sobre todo en nuestro sur donde es difícil que los aquí nacidos estén exentos de tener sangre indígena en sus venas o paisaje mapuche en sus ojos.. De igual modo creceremos en humanidad y educación si logramos desterrar todo sentimiento y actitud racista de nuestra sociabilidad.

32. Una sociedad compleja y plural. La sociedad mapuche actual contiene en sí una gran diversidad. El censo de 1992 dejó en evidencia varios puntos importantes: primero, que los mapuche no se restringen al mundo rural. La mayor parte de su población se encuentra en los centros urbanos del país. Otro elemento es que su población supera con mucho el millón de habitantes. Cifra nada despreciable a la hora de las elecciones o de asignar recursos. Muy grave es que las estadísticas evidencian que la gran mayoría de los mapuche se encuentra en situación de pobreza y de extrema pobreza, especialmente en los sectores rurales. Y ésta sola ya es razón suficiente para que, como cristianos, tomemos en serio este desafío. A pesar de las múltiples iniciativas del Estado y de las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), se observa que no basta la mera transferencia de tecnologías o el desarrollo en base a licitación de proyectos. Mientras el énfasis se ponga solo en el aspecto económico, inevitablemente fracasará. En cuanto a la religión, si bien una gran mayoría de los mapuche se reconoce en las estadísticas como cristiano, también es claro que la tradición religiosa mapuche está viva y se renueva como un factor de recuperación de su identidad.

Preguntas para compartir y aportar a la reflexión comunitaria

:a) ¿Somos conscientes de la realidad pluricultural de nuestra región? ¿La experimentamos en forma positiva o negativa?
b) ¿Somos conscientes de los prejuicios que tenemos sobre los mapuche y cómo eso nos impide un diálogo sincero y la búsqueda de relaciones más justas?
c) ¿Qué podemos hacer para construir nuevas relaciones con el pueblo mapuche?
d) ¿Cómo podemos manifestar en nuestras comunidades cristianas el necesario respeto por la religión tradicional del pueblo mapuche?
e) ¿Qué ritos mapuche conocemos y en que consisten? ¿Cuál es nuestra actitud frente a estas manifestaciones?

III. La Evangelización ante el desafío de la pluralidad cultural

a) La cultura en el pensamiento católico.

33. Es evidente que toda comunidad humana vive siempre dentro de una cultura que le es propia y que le permite crear lazos con los demás, con el cosmos y con Dios. En efecto, la cultura concierne toda la vida humana y toda la vida humana es cultural. En el Concilio Vaticano II se afirma claramente que toda cultura \"debe estar subordinada a la perfección integral de la persona humana, al bien común de la comunidad y de la humanidad entera\", que ella es el lugar en donde el hombre \"se cultiva a sí mismo\" para alcanzar su plenitud como ser humano al interior de una rica vida social y, por lo mismo, toda cultura “exige respeto y goza de una cierta inviolabilidad”. En efecto, los hombres, desde su “justa libertad” y su “legítima autonomía” crean su cultura estableciendo instituciones y paradigmas que construyen su propia historia e identidad. Por lo mismo, las culturas suelen ser dinámicas como la vida misma. Ellas toman forma en la tradición de cada pueblo y tienen que ir abriéndose permanentemente a los desafíos de las nuevas realidades.

34. Un aspecto fundamental de la cultura es el que reafirmaron los obispos en Puebla: \"Lo esencial de la cultura está constituido por la actitud con que un pueblo afirma o niega su vinculación religiosa con Dios\" . En efecto, es en la dimensión religiosa, corazón y núcleo de cada cultura, donde los pueblos significan más claramente el sentido de sus vidas y sus anhelos más profundos de vida en plenitud. Por lo mismo, el camino para reconocer los significados más trascendentes de las prácticas, de las esperanzas y de las luchas históricas de los pueblos, pasa por una aproximación respetuosa a sus diversas expresiones religiosas.

35. El Papa Juan Pablo II, en sus múltiples mensajes a los pueblos indígenas del continente ha dejado clara esta nueva comprensión de la Iglesia en relación a las culturas indígenas. Dirigiéndose a los indígenas de Canadá les dijo: “La Iglesia proclama la igual dignidad de todos los pueblos y defiende su derecho a mantener la propia identidad cultural con sus distintas tradiciones”. Durante su visita a nuestro país, el Papa se dirigió al pueblo mapuche en la Araucanía afirmando con gran fuerza profética: \"Al defender vuestra identidad, no sólo ejercéis un derecho, sino que cumplís también un deber: el deber de trasmitir vuestra cultura a las generaciones venideras, enriqueciendo, de este modo, a toda la nación chilena, con vuestros valores bien conocidos: el amor a la tierra, el indómito amor a la libertad, la unidad de vuestras familias\". Con estas palabras el Santo Padre recordó al pueblo mapuche no sólo su derecho sino su deber de proyectarse en la historia con una identidad propia, y dejó claro que es desde su proyecto histórico y sus valores propios que el pueblo mapuche enriquece a la nación chilena entera.

b) Cristianismo y cultura

36. La relación del cristianismo con las diferentes culturas a través de los tiempos debe buscar su modelo último en el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios, que se hizo solidario de la cultura de los hombres y mujeres de su tiempo: “La Palabra al hacerse carne, no sólo asumió la naturaleza de todo el género humano, sino también lo más propio y noble de un pueblo determinado. Jesús participa del lenguaje, de la geografía, de las fiestas y de las costumbres de su pueblo” . Este hecho de la encarnación establece que cualquier cultura es capaz de recibir a Cristo, inspirarse en Él y en su mensaje.

37. Ya en sus primeros pasos la Iglesia primitiva debió enfrentar las dificultades del choque cultural. En los relatos de Hechos queda claro como Pedro y Pablo, apóstoles de los gentiles, debieron luchar para comprender que el mensaje del Reino de Dios no se agotaba en el cumplimientos de las costumbres y tradiciones judías (Cfr Hch 10ss). La apertura al mundo cultural greco-romano provocó serios conflictos entre los cristianos observantes de las tradiciones judías y los de costumbres gentiles. Este conflicto obligó a celebrar el primer Concilio de la Iglesia en Jerusalén (Cfr Hch.. 15). Desde allí la Iglesia entendió que el seguimiento de Jesús como Señor no se confunde con la pertenencia a una cultura determinada. Ese aprendizaje inicial se convirtió en una difícil y permanente tarea de la Iglesia, especialmente cuando desea vivir y anunciar su fe junto a familias y comunidades culturales para ella nuevas , como sucede con los pueblos indígenas.

Recuadro 5

“La Iglesia, enviada a todos los pueblos sin distinción de épocas y regiones, no está ligada de manera exclusiva e indisoluble a raza o nación alguna, a algún sistema particular de vida, a costumbre alguna antigua o reciente. Fiel a su propia tradición y consciente a la vez de la universalidad de su misión, puede entrar en comunión con las diversas formas de cultura; comunión que enriquece al mismo tiempo a la propia Iglesia y a las diferentes culturas” (Gaudium et Spes n.58)

38. Los claros vínculos de la Iglesia hispana con la empresa de la Conquista y la Colonización de nuestro continente latinoamericano, comprometieron gravemente la fuerza liberadora de la Buena Nueva que se estaba anunciando. No es extraño entonces que haya movimientos que rechacen a la Iglesia a causa de esta dolorosa historia de violencia y despojo que anduvo junto a los evangelizadores. Aún así, la Iglesia sabe que el mensaje del evangelio, la Buena Noticia manifestada por Dios en su Hijo Jesús, a pesar de todo, encontró abundancia de testigos, que a costa de sus vidas, se pusieron al lado de las comunidades indígenas y sufrieron junto con ellos la persecución y hasta el martirio. Sin duda su testimonio ayudó a muchos de ellos a comprender el valor redentor del mensaje evangélico. Aún hoy, la sangre de los mártires latinoamericanos, como semillas de una fe que cruza las barreras culturales y sociales, manifiesta la verdadera dimensión y la proximidad del Reino de Justicia y Verdad para todos que anunció Jesucristo.

39. Así también, la historia de la Iglesia en nuestro país conserva testimonios claros de misioneros que se preocuparon por la situación de los indígenas. No por eso dejamos de reconocer que muchas veces predominó la ambición y la violencia del sistema colonial. La misma Iglesia ha querido reconocer la complicidad histórica de algunos de sus miembros con el sufrimiento y con las innumerables víctimas de los pueblos originarios. Los Obispos de Chile pedimos perdón especialmente por el daño causado al pueblo mapuche, con ocasión de la celebración litúrgica en la Catedral de Santiago del Jubileo del año 2000.

Recuadro 6

\"Imploramos, Padre, tu perdón por los hijos de la Iglesia que hirieron la dignidad, los derechos y la identidad de los pueblos originarios de Chile. Perdón, Dios de la vida, por los anunciadores del Evangelio de tu Hijo y por los otros hijos de tu Iglesia que muchas veces no reconocieron los valores de la rica tradición cultural y religiosa de estos pueblos. Perdónanos, de modo especial, por el silencio injustificable de muchos bautizados ante las injusticias y despojos cometidos, cuando la República de Chile tomó efectiva posesión de los territorios ancestralmente habitados por el pueblo mapuche”. (Peticiones de Perdón en la liturgia de la Purificación de la memoria histórica de la Iglesia en Chile. Santiago, 24 de noviembre de 2000)

c) La inculturación, nuevo paradigma de la evangelización

40. El Concilio Vaticano II realizó un gran esfuerzo para que la Iglesia entrara en diálogo con el mundo. Se afirma que los cristianos deben asumir la tarea de anunciar el evangelio como un esfuerzo para que \"todo lo que de bueno se encuentra sembrado en el corazón y la mente de los hombres y en los propios ritos y culturas de los pueblos no sólo no desaparezca, sino que sea sanado, elevado y perfeccionado\".

41. En América Latina, bajo los impulsos del Concilio, los pastores reunidos en las Conferencias Generales del Episcopado, primero en Medellín (1968) y luego en Puebla (1979), plantearon una Nueva Evangelización a partir de una clara opción por los pobres. Con este dinamismo, poco a poco en diversos países latinoamericanos fueron suscitándose encuentros de Pastoral Indígena que pusieron de manifiesto la sufrida realidad social al mismo tiempo que la riqueza cultural de los pueblos indígenas. Piénsese en especial en los países andinos como Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia y Venezuela, sin olvidar las selvas amazónicas. Así, en la Asamblea General de los obispos latinoamericanos realizada en Santo Domingo el año 1992, 5° centenario de la llegada del Evangelio a América, tras pedir perdón por \"el pecado, la injusticia y la violencia\" que se ha cometido durante estos 500 años de presencia cristiana en el continente, los obispos propusieron la \"Evangelización inculturada\" como nuevo modelo para la pastoral de nuestro continente.

42. La Evangelización consiste esencialmente en el anuncio de la persona de Jesucristo, sacramento del Padre, que en Virtud del Espíritu Santo hace presente el Reino. Al buscar que esta evangelización sea inculturada, se quiere que ese anuncio sea hecho en diálogo con la cultura de cada pueblo, fortaleciendo sus valores y denunciando los poderes del pecado y la injusticia que los amenazan. En y desde Jesús, nos sentimos llevados a presentar su ejemplo de humanidad y amor a los hombres. De este modo también nos vemos invitados a participar en la construcción de un mundo fraterno y solidario, denunciando a los que amenazan la vida, especialmente la de los más pequeños y débiles. Solo así es posible ofrecer el Evangelio como fuerza liberadora, no para seres humanos genéricos, sino a hombres y mujeres miembros de pueblos con culturas concretas. La acción evangelizadora no puede consistir en la imposición de una determinada cultura, sino más bien encuentra su verdad en el diálogo con la diversidad de pueblos y culturas a quienes presentamos a Cristo como salvador de toda miseria y opresión que constituyen el pecado del mundo. En la viña del Señor, a nosotros corresponde sembrar y regar, pero sólo Él dará el crecimiento.

Preguntas para compartir y aportar a la reflexión comunitaria

:a) Destaque los números que parecen más significativos, fundamentando su elección.
b) ¿Qué aspectos de los aquí mencionados han sido ya asumidos en su práctica pastoral?
c) ¿Qué elementos deberían incorporarse a la vida de su comunidad para acoger el desafío del pluralismo cultural de nuestra región?
d) Cuales son a su juicio las condiciones básicas para entrar en un diálogo con personas de otra cultura y de otra tradición religiosa?
e) ¿Cuáles son los obstáculos que usted ve para avanzar hacia una Iglesia verdaderamente inculturada?



CONTINÚA EN PARTE 3


Notas

(14) Cfr Gaudium et Spes nn.53. 59.
(15) Puebla n.389.
(16) OOPP 2001-2005, n.186; cfr Ad Gentes n.10.
(17) Ad Gentes n.9.
(18) Puebla, Mensaje, n. 3.