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Saludo de H.na Nelly León, Congregación Buen Pastor,

Visita apostólica del Papa Francisco a Chile Centro Penitenciario Femenino, Santiago
Fecha: 16/01/2018
Referencia:
País: Chile
Ciudad: Santiago
Autor: Hna. Nelly León


Bienvenido querido Papa Francisco, Padre amigo de los pobres y de la Justicia. Gracias por venir a visitar esta hermosa tierra de Chile y por estar hoy aquí junto a las personas más olvidadas de nuestro país.

Le dirijo estas palabras en nombre de toda la Pastoral Carcelaria de nuestra Iglesia. Esta Pastoral es un hermoso servicio eclesial que involucra miles de internos e internas encarcelados en las prisiones de Chile; un servicio realizado por cientos de agentes pastorales que comparten su vida con las personas privadas de libertad, con muchos gendarmes que con cariño viven su fe junto a nosotros y nos apoyan en el día a día con su nobleza y generosidad; un servicio coordinado por los Capellanes enviados por sus Obispos a acompañar los recintos carcelarios.

Querido Papa Francisco, en este gimnasio somos un poco más de 400 mujeres; pero hoy estas mujeres representan aquí, junto a usted, los casi 50 mil hombres y mujeres pobres y vulnerables, privados de libertad en Chile. Digo pobres, Santo Padre, porque lamentablemente en Chile se encarcela la pobreza. Todos y todas hemos querido estar aquí para darle la bienvenida y agradecerle su presencia. Como usted verá, en las paredes de este lugar hay cientos de rostros, imágenes y palabras que provienen desde las varias cárceles de Chile; desde las cárceles de Arica hasta la de Porvenir. Todos y todas estamos aquí, católicos, evangélicos y de muchas otras religiones y también no creyentes; hombres y mujeres; todos con gran sentido de vida; hemos querido estar aquí porque reconocemos en usted un hombre de bien, de paz y de justicia.

Santo Padre, desde esta cárcel, tal como lo celebramos cada domingo en nuestra capilla Buen Pastor, testimoniamos la certeza que la vida triunfa sobre la muerte, el bien sobre el mal, la rectitud del corazón a la aridez del egoísmo. Dios está de nuestra parte, de parte de los pobres y marginados de esta tierra; y por eso su presencia; Santo Padre, nos viene a confirmar el camino que hacemos desde la cárcel a la libertad, desde el dolor hacia la alegría.

Gracias por acompañarnos; gracias por bendecir nuestros Espacios Mandela y Fundación Mujer Levántate. Son nuestros espacios de dignidad y resurrección para cientos de internos y de internas. Gracias Papa querido. Todos y todas le pedimos su bendición.