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Chile, un hogar para todos (1a parte)

Carta Pastoral del Comité Permanente de la CECh por encargo de la Asamblea Plenaria
Fecha: 31/10/2017
Referencia: 206 / 2017
País: Chile
Ciudad: Santiago
Autor: El Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile, por encargo de la Asamblea Plenaria


I. INTRODUCCIÓN

1. Cuando comenzábamos a preparar esta Carta Pastoral, recibimos la feliz noticia de la visita del Papa Francisco a Chile, en la segunda quincena de enero de 2018. Estamos muy agradecidos de que haya aceptado esta invitación cursada con respeto y cariño tanto por las autoridades civiles como por este episcopado. La experiencia de la fructífera visita del Papa Juan Pablo II, en 1987, nos ayuda a esperar frutos muy abundantes de este nuevo encuentro con el Sucesor de Pedro, tanto para nuestra Iglesia como para nuestra patria.

2. Con esta esperanza ofrecemos a todos nuestros compatriotas, de un modo especial a los católicos, una palabra sobre los grandes desafíos que, según nuestro discernimiento, enfrenta la sociedad chilena en este tiempo. Lo hacemos en continuidad con el documento "Humanizar y compartir con equidad el desarrollo de Chile", que ofrecimos el año 2012. Hoy nuevamente sentimos el deber de proponer algunas ideas, desde nuestra identidad que brota del Evangelio, para construir una sociedad más justa y más fraterna, más humana e inclusiva, donde nadie se sienta ajeno o excluido.

3. Para quienes deseen profundizar en este discernimiento, les ofrecemos, al finalizar cada apartado, algunas preguntas para la reflexión personal y comunitaria.

Un hogar para todos

4. "CHILE, un hogar para todos", es el tema de esta carta que queremos compartir, no sólo con nuestros hermanos en la fe, sino también con los cristianos de otras confesiones, con los hombres y mujeres creyentes, y con todas las personas que buscan el bien, la justicia y la verdad. Junto a todos ellos formamos esta patria nuestra que, más allá de su hermosa geografía, hoy alberga a tantos con quienes compartimos nuestra vida, desde los pueblos originarios hasta los hermanos y hermanas que siguen llegando de diversas partes del mundo. Todos somos habitantes de este Hogar que es la casa común donde cada uno tiene su lugar, donde nadie puede sentir la exclusión en la tarea de hacer de Chile una nación fraterna y solidaria, fundada en el amor a Dios y al prójimo.

5. Decir hogar nos inspira calidez y acogida. En el sur hace referencia a la cocina a leña o al fogón donde se agrupa la familia guareciéndose del frío, aunque tengamos que cambiar el combustible por sustancias menos contaminantes. Lo esencial del hogar es la mesa familiar en que compartimos el cariño, la vida, la comida. Por eso, el lema que inspiró nuestra misión pastoral después del terremoto de febrero de 2010 llevaba por título "Chile, una mesa para todos", y así se plasmó en el bello canto que hemos seguido entonando desde entonces. Hoy queremos decir: "Chile, un hogar para todos".

6. Así soñamos esta patria nuestra. Así queremos verla: como un hogar común. Porque es propio del hogar ser el corazón de una familia, tan variada y compleja como hoy la conocemos, con diversas maneras de vivir, de pensar, de sentir y de organizarse. Es verdad que los cambios que como sociedad experimentamos podrían hacernos sentir incómodos al convivir con tantas expresiones culturales que son nuevas para muchos, y que objetivamente algunas de ellas contradicen valores esenciales de nuestra antropología y también de nuestra fe. Sin embargo, todos nosotros somos parte de este hogar y lo peor que podríamos hacer es construirnos un lugar aparte donde sólo caben los que piensan de la misma manera. Es la eterna tentación sectaria que se da tanto dentro de las comunidades religiosas y espirituales como en la sociedad secular. La dignidad, el trabajo, el alimento, la conversación enriquecedora, la crítica que alerta y purifica, la alegría y también el dolor, son genuinamente nuestros. Compartirlos da al hogar ese sabor a pan recién horneado y el frescor al agua cristalina.

PARA NUESTRA REFLEXIÓN EN FAMILIA Y COMUNIDAD
1. ¿Cuáles han sido los momentos más significativos en la historia de nuestro hogar familiar?
2. Más allá de la realidad de residir en este país, ¿percibimos a Chile como nuestro hogar?


En un tiempo importante para nuestra patria

7. En este ambiente damos a conocer este documento, muy conscientes de que estamos en un año de elecciones con candidatos que proponen sus programas sobre el futuro del país. Es un acontecimiento que suscita gran interés en nuestra patria, como quedó de manifiesto en las recientes elecciones primarias, y que consideramos de gran trascendencia para las decisiones que cada ciudadano debe discernir, a partir de la formación de su propio juicio en conciencia. Para ese proceso ofrecemos ahora nuestra mirada.

8. Como obispos y ciudadanos, deseamos aportar una reflexión fundada en la enseñanza de Jesús, para contribuir a formar un país más justo, fraternal, libre y respetuoso de toda persona. Es decir, que sea Chile un Hogar para todos.

9. Somos plenamente conscientes de que en este país hay separación de la Iglesia y el Estado, y sabemos que un Estado auténticamente laico, moderno y razonable, no es antirreligioso sino, por el contrario, un espacio abierto a recibir el aporte al bien común de todos sus habitantes. Todos debemos reconocer que las diversas expresiones espirituales que se manifiestan en nuestra patria constituyen un factor social de decisiva importancia en la casa de todos, alejando así de nuestro escenario cualquier sectarismo que siempre conduce a la división y a la discordia. Preocupa que algunas veces la realidad de un estado laico se intente asimilar a una sociedad laicista donde las expresiones religiosas no tienen cabida en el espacio público, restringiéndolas a lo privado e individual, y donde las reflexiones que se ofrecen para el bien común son descartadas por el simple hecho de proceder de instituciones religiosas.

10. El espacio público ciertamente no se limita a la política ni se centra sólo en lo económico. Nos interesa el ser humano en su conjunto, en todas las manifestaciones de su multiforme existencia: el arte, la cultura, las comunicaciones, la vida comunitaria, las expresiones políticas y ciudadanas, la diversidad social y del entorno, así como el deporte y tantas otras dimensiones que conforman el fundamento sobre el que se levanta la patria común y el hogar de todos. Así lo aprendemos de Jesús que entró a fondo en la historia humana, haciéndose Él mismo uno de nosotros, para anunciarnos el amor de Dios Padre. Tampoco nosotros podemos dejar de considerar la realidad concreta en toda la multiplicidad de nuestra convivencia para anunciar su mensaje.

11. Respetamos las legítimas autonomías que el Concilio Vaticano II bien define: "las cosas creadas y la sociedad misma gozan de propias leyes y valores, que el hombre ha de descubrir, emplear y ordenar poco a poco" (1). La misión de la Iglesia es contribuir a encarnar en las realidades políticas, económicas, sociales y culturales, un mensaje de responsabilidad, fraternidad, humanidad y esperanza, para la construcción de una sociedad más justa y solidaria, fundada en el Evangelio. En nuestro país, donde a menudo queremos solucionar los problemas con nuevas leyes, reglamentos y decretos, es preciso enriquecer nuestra cultura, poner al día nuestras instituciones y, sobre todo, cambiar el corazón, como enseña el profeta (Joel 2, 13).

12. Esta reflexión y la realidad del país nos obligan también a nosotros, como cristianos, a repensar nuestra propia Iglesia para introducir en ella cambios y transformaciones que nos permitan ser más coherentes con el Evangelio que hemos de anunciar y de vivir. Es lo que nos está pidiendo el Papa Francisco con el ejemplo de su propia vida y en su ministerio. Citando a san Vicente de Lérins, en su encíclica sobre el cuidado de la casa común, él nos recuerda que: "El mismo cristianismo, manteniéndose fiel a su identidad y al tesoro de verdad que recibió de Jesucristo, siempre se repiensa y se reexpresa en el diálogo con las nuevas situaciones históricas, dejando brotar así su eterna novedad" (2).

13. Afirmamos esta convicción desde nuestro propio aprendizaje como Iglesia, institución también interpelada y cuestionada por equivocaciones, faltas y delitos cometidos por algunos de sus miembros. Por eso nuestra mirada sobre la sociedad chilena y el proyecto país que proponemos, la compartimos desde la humildad de ser una Iglesia siempre necesitada de conversión.

PARA NUESTRA REFLEXIÓN EN FAMILIA Y COMUNIDAD
3. ¿En qué instancias de la vida política y social participamos?
Si no lo hacemos, ¿qué nos impide participar activamente en ellas?
4. ¿Qué motivación necesitamos para involucrarnos en instancias de bien colectivo?
5. ¿Qué hemos aprendido de las situaciones dolorosas en nuestra Iglesia?


II. UNA MIRADA CRÍTICA Y ESPERANZADA A NUESTRO HOGAR

14. Ofrecemos, en los siguientes puntos, desde nuestra identidad que se sustenta en el Evangelio, una mirada amplia y objetiva de Chile que, tomando en cuenta los problemas que nos aquejan, sea también capaz de reconocer y agradecer los enormes progresos que hemos logrado con el esfuerzo de todos. Sólo con esa mirada equilibrada, justa y prudente, podremos establecer políticas y modos de convivencia cívica que, profundizando los avances, corrijan eficientemente los errores y nos permitan progresar sin quedarnos encerrados en la desconfianza, la amargura y la descalificación. Chile requiere de todos los actores sociales para que esta nueva capacidad, a partir de una nueva concepción de la amistad cívica y respetando las legítimas diferencias, ponga a la persona humana como centro de los esfuerzos comunes, alejándonos de las visiones meramente ideológicas o economicistas, incapaces de comprender la realidad en su conjunto y que han provocado tantas divisiones en nuestra convivencia social y política.

15. Nos parecen particularmente oportunas las siguientes palabras del Papa Francisco que sintetizan nuestra misión hoy: "La Iglesia proclama el evangelio de la paz y está abierta a la colaboración con todas las autoridades nacionales e internacionales para cuidar este bien universal tan grande. Al anunciar a Jesucristo que es la paz en persona, la nueva evangelización anima a todo bautizado a ser instrumento de pacificación y testimonio creíble de una vida reconciliada. Es hora de saber cómo diseñar, en una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y acuerdos, pero sin separarla de la preocupación por una sociedad justa, memoriosa y sin exclusiones. El autor principal, el sujeto histórico de este proceso, es la gente y su cultura, no es una clase, una fracción, un grupo, una élite. No necesitamos un proyecto de unos pocos para unos pocos, o una minoría ilustrada o testimonial que se apropie de un sentimiento colectivo. Se trata de un acuerdo para vivir juntos de un pacto social y cultural" (3).

Problemas y desafíos en un mundo global

16. En esta mirada se impone una primera constatación: formamos parte de un mundo cada vez más globalizado. Los medios y las redes de comunicación han acortado las distancias y derribado las fronteras. Han crecido los flujos migratorios; se han multiplicado los intercambios económicos y culturales; el avance de los medios de transporte permite hoy la movilidad de las personas y las mercancías. Todo eso nos ayuda a mirar cada vez más la humanidad como conjunto y al mundo como tierra de todos, aunque como señalan expertos, lamentablemente la economía financiera internacional se ha desarrollado sin el control de los estados nacionales generando inaceptables diferencias.

17. En efecto, el impresionante desarrollo técnico se ha puesto a menudo al servicio de intereses particulares y ha deshumanizado a veces las relaciones sociales. Las confianzas y las instituciones se han debilitado por doquier; la mentalidad liberal individualista se ha ido generalizando, destruyendo vínculos y responsabilidades políticas. La mayoría de nuestras dificultades están presentes también en casi todos los países del mundo y tienen su raíz profunda en cambios culturales y tecnológicos, muchas veces descontrolados que afectan al conjunto de la humanidad y a la naturaleza. No es justo por eso achacar solamente a las autoridades civiles o a los actores nacionales toda la responsabilidad por los problemas que nos aquejan.

18. Junto con esa mirada globalizada, es necesario considerar lo que es propio nuestro: nuestras cualidades como país, nuestras virtudes, ventajas y por cierto nuestros problemas, para enfrentarlos con coraje y desde nuestra propia idiosincrasia y fisonomía como nación. Procuraremos dar una visión de conjunto a tales problemas tratando de evitar que la situación que vivimos se convierta en un interminable coro de lamentos y acusaciones. Como dice el Papa Francisco, procuraremos un estilo comunicativo "que no dé todo el protagonismo al mal, sino que trate de mostrar las posibles soluciones, favoreciendo una actitud activa y responsable en las personas a las cuales va dirigida la noticia. Invito a todos a ofrecer a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo narraciones marcadas por la lógica de la buena noticia" (4).

19. En Chile ciertamente existen dificultades y agradecemos a quienes nos hacen tomar conciencia de esa realidad como, entre otros, los movimientos sociales y políticos y los medios de comunicación. Es importante que los movimientos sociales estén siempre disponibles a dar pasos audaces y con capacidad de diálogo, más allá de las denuncias; y que los medios colaboren a que la ciudadanía cuente con una visión equilibrada y completa de la realidad para no quedarnos encerrados en lo negativo y escandaloso.

PARA NUESTRA REFLEXIÓN EN FAMILIA Y COMUNIDAD
6. ¿Cuáles son nuestras mayores virtudes como sociedad?
7. ¿Cuáles consideramos las dificultades y problemas prioritarios de Chile a cuya solución debiéramos abocarnos todos como sociedad?


La familia, la mujer, el varón, los jóvenes y niños

a. La familia


20. Sin duda, la familia ocupa un lugar central en nuestra vida y, por tanto, en la organización de la sociedad. Es habitual que en las encuestas una inmensa mayoría destaque el rol esencial de la familia en sus vidas. En efecto, la familia es el lugar primero del amor pleno, de una buena educación y del desarrollo armónico del ser humano. Está llamada a ser el ambiente donde se aprende a vivir en comunidad, basada en la fraternidad y la dignidad de cada uno de sus miembros. Y es también una escuela en que se aprende la opción preferencial por los más débiles, el servicio a quienes la componen y el respeto y admiración por los mayores que guardan y transmiten la memoria de nuestros valores. Es propio de todos sus miembros ocuparse con cariño de los pequeños, los enfermos, los ancianos. Por eso, creemos que el Estado debe favorecer la familia prioritariamente. También nosotros deseamos ayudarla con todas nuestras fuerzas.

21. En nuestras parroquias, escuelas, comunidades eclesiales de base, universidades y movimientos apostólicos nos preocupan los problemas particularmente dolorosos que muchas familias enfrentan, como la pobreza, la creciente inestabilidad matrimonial, la violencia intrafamiliar, así como las dificultades de comunicación interna. A esto se agrega el creciente número de nacimientos fuera del matrimonio y los embarazos adolescentes. El sistema económico y laboral tampoco ayuda a la familia con complejos turnos de trabajo, jornadas laborales que se extienden e invaden el hogar a través de la tecnología, y en algunas ciudades un sistema de transporte defectuoso. Todo ello priva a la familia de los esenciales tiempos de comunión y encuentro en el hogar.

22. Sobre su composición, sus miembros, su formalización en el matrimonio estable, proponemos tener un diálogo profundo y respetuoso en que podamos mostrar el valor de nuestro ideal de familia, y al mismo tiempo seamos capaces de tener en cuenta los numerosos casos particulares y difíciles que generalmente son los que más apoyo necesitan. Es conveniente reconocer, por los efectos que hoy conocemos, que las políticas públicas en relación con las familias en las últimas décadas no han logrado los resultados esperados y por ello se hace necesaria una nueva y más profunda reflexión sobre los diversos ámbitos de la vida familiar, una reflexión que incluya a todos los actores sociales, tanto públicos como privados.

23. Insistimos en la necesidad de leer y profundizar, ojalá en comunidad, la exhortación apostólica "La Alegría del amor", sobre el amor en la familia. Es una carta magna del matrimonio y la familia, con un capítulo precioso sobre el amor conyugal. En ella el Papa Francisco trata con respeto y cariño la diversidad de situaciones familiares y también, especialmente en el capítulo VIII, la situación eclesial de quienes, después de la separación, han formado una nueva unión. Con nuestra autoridad pastoral, creemos que la base y fundamento de un nuevo impulso a la pastoral y catequesis matrimonial ha de fundarse en el criterio que plantea el Santo Padre: "discernimiento pastoral cargado de amor misericordioso, que siempre se inclina a comprender, a perdonar, a acompañar, a esperar, y sobre todo a integrar" (5).

PARA NUESTRA REFLEXIÓN EN FAMILIA Y COMUNIDAD
8. ¿Qué actitudes y compromisos nuestros ayudarían a contar
con tiempo de calidad para la comunión y el encuentro familiar?
9. Pensemos en una familia particular que necesita hoy
acompañamiento y apoyo. ¿Cómo podemos ayudar?


b. La mujer

24. Junto a la familia, y como parte de ella, hoy tenemos que afrontar temas de máxima relevancia como la situación desmejorada de la mujer en la organización de la sociedad. Al mismo tiempo que se reconocen avances que nos alegran, la sociedad y la Iglesia han adquirido cada día mayor conciencia de la determinante importancia de la mujer en la vida de nuestro país y en el fortalecimiento de la familia. Es necesario un esfuerzo mayor y colectivo para que sus roles en la familia, en el trabajo y en la vida pública, puedan cumplirse armónicamente y con plena justicia.

25. La violencia contra mujeres es dramáticamente cotidiana y no pocas veces encubierta con diversas redes de protección a los agresores. El país se estremece con casos que dejan a la luz que las instituciones encargadas de cautelar y prevenir no siempre funcionan. Por otra parte, las situaciones de abandono y la discriminación que sufren muchas mujeres en diversos ámbitos es una señal de alerta que no nos puede dejar indiferentes. Situaciones de agresión, violencia, enfermedad y desesperación en la que muchas veces se encuentran algunas mujeres, nos interpelan y exigen de todos un compromiso de acompañamiento y cercanía que ayude a sobrellevar este tipo de realidades extremas y difíciles.

26. Como nos señaló el Papa Francisco en la Visita ad Limina (febrero de 2017), la primera de entre las nuevas fortalezas de nuestra patria es la mujer chilena, a quienes debemos dar su verdadero y esencial rol en la vida del país y de la Iglesia. Es parte de su maravillosa vocación que las hace fuentes de vida y de amor, pilares de la familia y puntales de la sociedad.

27. Tenemos que ser particularmente serios en la consideración de la vocación materna de la mujer, acompañada por su esposo, y por la sociedad invirtiendo en ella y en su familia. Esta responsabilidad recae sobre todos, pero particularmente en quienes son llamados a ejercer la función pública y elaborar las políticas sobre la familia formulando con respeto y cariño los grandes principios éticos que nos permitan cuidar al ser humano y su destino.

c. El varón

28. No podemos descuidar la realidad compleja que también vive el varón en una sociedad lamentablemente cada vez más caracterizada por la orfandad de padre. En una sociedad todavía machista, el consumismo, la competitividad y las exigencias laborales llevan a muchos varones y padres a naufragar ante el agobio, estrés, soledad y vacío existencial, desatendiendo por estas razones sus responsabilidades familiares. Nos encontramos muchas veces con una verdadera "fuga" del padre. Los efectos del actual régimen laboral sobre la familia y la sociedad entera son muy serios y sus futuras consecuencias son de gravedad imprevisible. Es necesario superar una mentalidad que solo ve en el padre un instrumento de producción y ganancia. También sobre este esencial tema se requiere un diálogo que involucre a todos los actores sociales.

PARA NUESTRA REFLEXIÓN EN FAMILIA Y COMUNIDAD
10. ¿Qué podemos hacer para dar testimonio de Cristo Resucitado acompañando a familias golpeadas por el abandono, el maltrato y la violencia?
11. ¿Qué detalles convendría cuidar para que mujer y varón
puedan vivir plenamente su rol en las familias y en la sociedad?


d. Jóvenes y niños

29. Una mención especial merece la necesidad de un diálogo profundo con la juventud. La comunidad nacional debe ser capaz de escuchar sus legítimas demandas y procurar ofrecerles los medios para una formación integral que les permita desarrollarse plenamente, asumiendo en el presente las capacidades para enfrentar su futuro. Es un gran desafío acompañar a los jóvenes con una nueva orientación para que el uso frecuente y masivo de las redes sociales no empobrezca sus comunicaciones y su enorme capacidad de relacionarse. En particular deberíamos procurar con el ejemplo, que se eviten los peligros de un individualismo exacerbado, y de un consumismo ansioso que dificulta la plena realización humana y el cuidado de la naturaleza.

30. Es verdad que entre algunos jóvenes hay violencia, consumo de drogas, robos, asaltos y una sexualidad exacerbada. Pero sería falso e injusto hacer de estos únicos rasgos el perfil de la juventud actual. La vocación de servicio a los más pobres es un valor de los jóvenes que palpamos a diario en diversos apostolados y voluntariados, no sólo en las circunstancias de tragedias y emergencias. A los jóvenes les indigna la injusticia. Para ellos, un país justo no es utopía, sino un proyecto común realizable. Cuánto bien nos haría a los adultos aprender de la honestidad y transparencia de tantos jóvenes que se expresan con sencillez, autenticidad y llaman a cada cosa por su nombre.

31. En la reciente Visita ad Limina, el Papa Francisco nos recordó a los obispos aquel discurso de san Pedro en Pentecostés: "llegarán días en que los ancianos tendrán visiones y los jóvenes profetizarán" (Hechos 2, 16-17). De esta manera, nos desafiaba a abrir las puertas de la Iglesia a todos los jóvenes, varones y mujeres, y acompañarles en sus proyectos, situándolos en el camino de profecía, que es - nos dijo - parte de su misión en el mundo y en la Iglesia. Para esto nos instó con energía a establecer puentes y crear ocasiones de encuentro entre los jóvenes y los ancianos, la memoria y el futuro, convencidos de que este diálogo necesario hará surgir desde los jóvenes la profecía para los tiempos nuevos de la humanidad.

32. Al referirnos a los jóvenes, tenemos muy presente a los menores de edad. Las exigencias de su cuidado en la familia y en la escuela, nos han llevado a comprometernos con su educación, a formar a miles de personas, especialmente agentes pastorales, para crear ambientes sanos, confiables y seguros para ellos, y a desterrar toda forma de abuso. Por esta misma razón, consideramos muy oportuna la urgente reforma del Servicio Nacional de Menores y apelamos a una "resolución urgente y clara de medidas que efectivamente pongan en el centro el bienestar y la vida de los niños y niñas, entendiendo que son sujetos de derecho y que el cuidado de su dignidad debería ser una prioridad efectiva para el quehacer del Estado, como garante de sus derechos, y de la sociedad en su conjunto" (6). Expresamos todo nuestro apoyo a las entidades religiosas y laicales que, en medio de dificultades cada vez más severas, han dado y seguirán dando testimonio del Buen Samaritano, acogiendo a niños y jóvenes vulnerados.

33. Con nuestra mejor voluntad y experiencia educacional hemos querido colaborar con la sociedad civil para que la reforma educativa ponga su centro en la formación integral de los niños y jóvenes. Lo nuestro, del país y de la Iglesia, y de todas las fuerzas sociales, debe ser invertir decididamente en la familia y en la educación de las jóvenes generaciones, aportando a una reforma profunda y verdadera que supera con mucho la capacidad de la clase política y que debe ser el fruto de muchos acuerdos y diálogos entre posiciones diversas, pero que tiene el mismo fin. El cambio que requiere el nuevo enfoque hacia nuestra juventud no podrá surgir de imposiciones ideológicas de ningún tipo, sino de un consenso verdadero que exige un acuerdo esencial para enfrentar la "gran emergencia educativa", como la llamó certeramente el Papa Benedicto XVI (7).

PARA NUESTRA REFLEXIÓN EN FAMILIA Y COMUNIDAD
12. ¿Qué pueden (podemos) aprender los adultos de los jóvenes en su sueño de Chile?
13. ¿Qué esfuerzos podemos hacer para garantizar espacios sanos y seguros para niños, niñas y jóvenes, en la familia, la Iglesia y las instituciones sociales?


Pobreza y desigualdad

34. La pobreza, aunque ha disminuido, sigue afectando todavía una parte importante de la población y particularmente a los más vulnerables y carenciados, los que aún están en las periferias geográficas o existenciales. La lucha contra la desigualdad debería ser una tarea colectiva y prioritaria de toda la sociedad. Reconocemos los muchos esfuerzos que se han hecho, pero no han sido suficientes ni de tal manera localizados en quienes tienen mayor necesidad, tanto que a la postre no siempre llegan a los que necesitan esa ayuda. Nos parece del todo necesario seguir privilegiando la viga maestra de la solidaridad en la batalla por erradicar todo tipo de pobreza, en especial en una nación donde ha existido un rápido desarrollo económico en las últimas décadas. Quienes tienen más, pues han accedido a los bienes y posibilidades mejores en estos años, tienen una gran deuda con sus hermanos más pobres y desamparados. Juntos hemos de encontrar la manera de saldar esa deuda y resituar a estos hermanos en el hogar común.

35. El clasismo, el desempleo, particularmente el juvenil, la precariedad laboral por falta de cumplimiento de las leyes sociales, los bajos sueldos de los trabajadores -situaciones de las que hemos hablado en muchas ocasiones- y las bajísimas pensiones producen mucha frustración y rabia que generan violencia. En el otro extremo, existen grupos que, por su posición social y su dinero, ejercen un poder real defendiendo sus intereses, a veces abusivamente vulnerando la ética y también infringiendo las leyes para sacar mayores dividendos particulares y, como consecuencia, manteniendo las desigualdades.

36. A esto se agregan los problemas que se han presentado en el sindicalismo chileno y la incapacidad de los movimientos de los trabajadores para cambiar circunstancias de por sí injustas. Un sindicato fuerte, equilibrado en sus demandas, responsable, con visión de bien común y particular atención a los más débiles, es una herramienta esencial para un justo desarrollo, como enseña el Papa Francisco: "El sindicato no realiza su función esencial de invocación social si vigila solo a los que están dentro, si solo protege los derechos de quien ya trabaja o está jubilado. Esto se debe hacer, pero es la mitad de vuestro trabajo. Vuestra vocación es proteger también los derechos de quien todavía no los tiene, los excluidos del trabajo que también están excluidos de los derechos y de la democracia" (8).

PARA NUESTRA REFLEXIÓN EN FAMILIA Y COMUNIDAD
14. San Alberto Hurtado decía que "el pobre es Cristo". ¿Qué rostros de Cristo nos muestran hoy la situación de pobreza y desigualdad en nuestro entorno y barrio?
15. ¿Cómo podemos explicarnos que un país siempre solidario ante la emergencia
no sea capaz de superar las "escandalosas" desigualdades?


Reformas necesarias

37. En el país se están implementando diversas reformas, pero se hace urgente una modernización de la vida política y sus instituciones para que sean en verdad democráticas y puedan enfrentar los grandes problemas estructurales. Para ello es necesario tener en cuenta que, como enseñó el Papa Benedicto XVI, "la democracia sólo puede florecer cuando los líderes políticos, y los que ellos representan, son guiados por la verdad y aplican la sabiduría, que nace de firmes principios morales, a las decisiones que conciernen la vida y el futuro de la nación" (9). El mismo Papa Francisco también nos ha advertido de la posibilidad de un sistema democrático vacío, formal, incapaz de dar real solución a los problemas del pueblo: "Se trata de una estafa moral que, tarde o temprano, queda al descubierto, como un espejismo que se disipa. Los heridos están ahí, son una realidad. El desempleo es real, la violencia es real, la corrupción es real, la crisis de identidad es real, el vaciamiento de las democracias es real. La gangrena de un sistema no se puede maquillar eternamente porque tarde o temprano el hedor se siente y, cuando ya no puede negarse, surge del mismo poder que ha generado este estado de cosas la manipulación del miedo, la inseguridad, la bronca, incluso la justa indignación de la gente, transfiriendo la responsabilidad de todos los males a un "no prójimo". No estoy hablando de personas en particular, estoy hablando de un proceso social que se desarrolla en muchas partes del mundo y entraña un grave peligro para la humanidad" (10).

38. Desde la realidad singular de nuestras distintas diócesis, apreciamos que existe una mayor conciencia de la excesiva centralización política y administrativa del país, y de la necesidad de disminuir las brechas entre el centro y las regiones. Sin cuestionar la realidad jurídica y sociológica de ser un Estado unitario, valoramos los pasos que ayudan a una mayor participación de las comunidades locales en las decisiones que les involucran.

39. En la visión de integración sana, un especial cuidado merece en el diseño de políticas y estrategias de desarrollo que no sólo reconozcan, sino que fomenten las expresiones culturales propias de las diversas realidades regionales y sociales, y en particular los derechos y costumbres ancestrales de nuestros pueblos originarios que muchas veces han sido tratados con gran injusticia. Como nos ha enseñado el Papa Francisco, "una cultura ancestral y un capital humano esperanzador, como el vuestro, tiene que ser la fuente de estímulo para que encontremos nuevas formas de diálogo, de negociación, de puentes capaces de guiarnos por la senda del compromiso solidario. Un compromiso en el que todos, comenzando por los que nos llamamos cristianos, nos entreguemos a la construcción de «una política auténticamente humana» y una sociedad en la que nadie se sienta víctima de la cultura del descarte" (11). Respecto de la Araucanía, tierra que el Papa pronto visitará, esperamos que el fruto de la última comisión asesora presidencial -en la que la Iglesia ha tenido una gravitante participación- y las políticas anunciadas verdaderamente puedan traducirse en caminos de paz y justicia para una región que lleva mucho tiempo sumida en conflictos.

40. Otro hecho que con razón ha concentrado el interés de la opinión pública es el de la inmigración. En los últimos años, nuestra patria ha recibido un número creciente de inmigrantes, particularmente de países que pasan por difíciles situaciones políticas o sociales. Se trata de un hecho nuevo por su magnitud y permanencia en el tiempo, pero es, sobre todo, un reto social para todos los miembros de este hogar común que es nuestra patria. Creemos que estos hermanos, muchas veces sufrientes y solos, deben ser acogidos, protegidos, integrados y promovidos en una fraternidad real y sincera, que los considere un aporte a la casa común y les abra fraternalmente las puertas del hogar, ofreciéndoles condiciones dignas y humanas de vida y trabajo, evitando todo tipo de discriminación. Desde diversos ámbitos, también desde los organismos especializados de la Iglesia, surgen mociones para modernizar la legislación sobre migraciones, que permita la acogida y que impida los abusos que ya por desgracia están aconteciendo.

PARA NUESTRA REFLEXIÓN EN FAMILIA Y COMUNIDAD
16. ¿Qué hemos hecho como comunidad para ser
un verdadero hogar para nuestros hermanos y hermanas inmigrantes?
17. ¿Cómo podrían verse mejor representadas las comunidades locales, especialmente los pueblos originarios, en las grandes decisiones del Estado de Chile?


Violencia, drogas y cárceles

41. A todos nos preocupa el creciente consumo de alcohol y estupefacientes que denigra el ser humano y es fuente de tragedias, especialmente entre los jóvenes. Lo expresábamos en el año 2012: "Quienes ven imposible alcanzar su realización en los medios que la sociedad considera como signo de éxito, fácilmente se refugian en la droga. Pero curiosamente muchos que aparentemente lo tienen todo experimentan también un vacío del cual tratan de huir. En torno a la droga se ha desarrollado un mundo de violencia y corrupción muy difícil de controlar por las ingentes cantidades de dinero que mueve" (12).

42. También en este decisivo ámbito se requiere un nuevo impulso que haga trabajar armónicamente las iniciativas públicas y privadas, para lograr -pensamos que no es una utopía- un hogar común libre de drogas, mediante eficaces políticas de educación, prevención y persecución de quienes se dedican a su tráfico.

43. El país emprendió una lucha frontal contra el tabaquismo, pero parece impotente frente a las drogas y el alcohol que, junto a la pobreza y otros factores están en la base de las diferentes y despiadadas formas de violencia que afectan a nuestras sociedades. La violencia en el hogar, el abuso a menores de edad y las sofisticadas formas de delincuencia, generan una sensación de temor en importantes grupos sociales.

44. No menor es el problema del hacinamiento y pésima condición de los centros de detención y cumplimiento de penas, que no posibilitan la corrección e reinserción social de los internos y se han convertido en escuela de delincuencia. En esta materia, se violan algunos derechos fundamentales de las personas privadas de libertad. Nos permitimos reiterar nuestro deseo de que la sociedad ofrezca a privados de libertad que padecen enfermedades terminales o están en grave deterioro de sus facultades mentales, cualquiera haya sido la razón de su condena, la posibilidad de terminar su cumplimiento con arresto domiciliario. Es una manera de cumplir con la justicia, sin impunidad, pero con clemencia. Creemos que es necesario estudiar cuanto antes las adecuaciones legales y reglamentarias que sean del caso, que permitan recorrer este camino de humanidad y misericordia.

45. Y más allá de estas situaciones límite, tenemos que hacernos cargo de esta dramática pregunta: ¿qué hogar, qué sociedad, qué Chile espera a quien abandona la cárcel? Cuando hablamos del cuidado de la vida humana, deberíamos tener en cuenta estas dolorosas realidades y trabajar seriamente para superarlas.

PARA NUESTRA REFLEXIÓN EN FAMILIA Y COMUNIDAD
18. ¿Cuán cerca nuestro reconocemos los dramas
del narcotráfico y la violencia? ¿Cómo asumimos esta realidad?
19. ¿Qué hogar, qué sociedad, qué Chile espera a quien abandona la cárcel?


La crisis de la política

46. Como en otros lugares del mundo, la actividad política está hoy, por desgracia, desprestigiada. Para una parte importante de los chilenos, la política, o la actual manera de ejercerla, está en crisis. Este hecho amenaza gravemente la democracia y la convivencia cívica. La opinión pública tiene la sensación de que los gobernantes son incapaces de conducir procesos que asuman los grandes problemas actuales y diseñen un futuro mejor. Los centros de decisión parecen alejarse y perderse en el anonimato. Los programas políticos fácilmente responden a cálculos electorales más que a una gran idea de país y a una visión clara de futuro. Se ha introducido una profunda desconfianza por la colusión entre política y dinero, y por una sensación de promesas incumplidas. Sin embargo, la necesaria denuncia de toda corrupción no puede convertirse en una condena a la política en su conjunto. Por el contrario, el actual desprestigio hace más urgente que la ciudadanía ejerza su responsabilidad cívica y que se introduzca una modificación profunda en el modo de hacer política.

47. La política es una actividad noble, indispensable para preservar la sana convivencia. El Papa Francisco ha manifestado que la política es "una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad" (13). Su principal fin es la búsqueda del bien común que no se identifica con la suma de los intereses particulares que muchas veces son antagónicos. El "bien común" vela por el bien de todos, defiende derechos universales, respeta las diferencias y tiene una especial preocupación por los más débiles.

48. Toda sociedad, a medida que crece y se complejiza, tiene que ordenarse, generar instituciones especializadas y darse una forma de conducción. La política ayuda a dirigir, ordenar, perfeccionar a todas esas instituciones y muy especialmente a controlar la violencia y mantener la paz. No puede olvidar jamás que su centro y su fin es el ser humano. Animamos a nuestros compatriotas, especialmente a los jóvenes, a interesarse por la política y a participar activamente en los partidos y movimientos, aportando a ellos sus mejores sueños para Chile.

PARA NUESTRA REFLEXIÓN EN FAMILIA Y COMUNIDAD
20. ¿Ha cambiado en el último tiempo nuestra mirada sobre los políticos y la política?
21. ¿Sabemos quiénes son nuestros representantes? ¿Nos importa estar al tanto?
22. ¿Conocemos y hacemos nuestro lo que Iglesia propone respecto del valor de la política
y la responsabilidad cívica de los cristianos?


Logros y esperanzas

49. Nuestro pueblo tiene la capacidad y el anhelo de superar los desafíos señalados. Una nación que ha demostrado en muchas ocasiones un profundo sentido de solidaridad en los momentos de catástrofes naturales y conflictos, tiene energías suficientes para enfrentar con creatividad los males que arrastramos. Para ello es necesario suscitar un gran consenso que nos permita reencontrar la unidad frente a las dificultades.

50. Aunque subsisten las dificultades, es preciso reconocer y agradecer que, conforme a los índices internacionales, hemos alcanzado un buen nivel de desarrollo humano (14). Nuestra esperanza de vida ha aumentado considerablemente y ha disminuido la mortalidad y desnutrición infantil. Prácticamente se ha terminado el analfabetismo y hay un alto índice de escolaridad. La cobertura en la educación superior es notable y se ha ido haciendo más accesible a los grupos económicamente desfavorecidos. No hay duda de que hemos crecido en transparencia y se ha legislado al respecto. A pesar de las falencias que arrastramos y que deben ser mejoradas, se han implementado proyectos que merecen reconocimiento como el Plan Auge, Chile crece contigo, la Pensión Solidaria para la vejez y la invalidez, así como otras legislaciones contrarias a las discriminaciones.

51. Del mismo modo, creemos positivo que, gracias a una mayor transparencia, hayamos tomado conciencia de graves problemas que antes no se reconocían y que una legítima presión de la ciudadanía ayude a introducir cambios profundos. Nosotros no podemos sino apoyar todo lo que hay de positivo en estas demandas y en los movimientos que las sostienen, en la medida que reclaman justicia, proceden con métodos pacíficos y son coherentes con el sentir de la gran mayoría de los chilenos y el alma nacional.

52. Los progresos señalados y las posibilidades que se nos ofrecen nos permiten tener una mirada de futuro fundamentalmente positiva. Eso nos ayuda a transformar los problemas existentes en verdaderos desafíos. Nos parece deseable que los programas políticos que se elaboren con ocasión de las elecciones de nuevas autoridades puedan tener en cuenta esta mirada para generar una esperanza fundada en un futuro mejor.

53. Esta mirada general sobre la política, que pretende ennoblecerla y darle credibilidad, nos ofrece los criterios centrales y más relevantes desde donde se construye la sociedad y desde ahí tenemos que hacer una aplicación a Chile que, como decíamos, enfrenta hoy un momento político de máxima relevancia.

54. El Papa Francisco presenta con claridad el pensamiento cristiano sobre lo político cuando escribe: "¡Pido a Dios que crezca el número de políticos capaces de entrar en un auténtico diálogo que se oriente eficazmente a sanar las raíces profundas y no la apariencia de los males de nuestro mundo! La política, tan denigrada, es una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común. ¡Ruego al Señor que nos regale más políticos a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres! Es imperioso que los gobernantes y los poderes financieros levanten la mirada y amplíen sus perspectivas, que procuren que haya trabajo digno, educación y cuidado de la salud para todos los ciudadanos. ¿Y por qué no acudir a Dios para que inspire sus planes? Estoy convencido de que a partir de una apertura a la trascendencia podría formarse una nueva mentalidad política y económica que ayudaría a superar la dicotomía absoluta entre la economía y el bien común social" (15).

PARA NUESTRA REFLEXIÓN EN FAMILIA Y COMUNIDAD
23. ¿Cuáles son los principales progresos sociales que me involucran en mi vida cotidiana?
24. ¿Cuáles son los tres grandes desafíos que consideramos debieran constituir las principales prioridades de quienes asuman el nuevo Gobierno?


III. UN HOGAR QUE SE INCOPORA A SU ENTORNO

55. Desde los primeros capítulos del libro del Génesis, con sus dos relatos maravillosos sobre la creación, el origen de la vida nos importa, nos cuestiona, y nos motiva a buscar las mejores explicaciones. Es un campo en que destaca la ciencia en su integralidad. La búsqueda nos invita a todos a hacer nuestro aporte, como lo hicieron desde el comienzo los sabios y los poetas.

56. En su encíclica sobre la ecología humana integral, el Papa nos habla de la "casa común" en que todos vivimos y, citando a san Francisco de Asís, nos sitúa de una manera nueva ante el tema de la creación y de la vida. Nos invita a la admiración y a dejarnos fascinar por ella y a establecer una relación fraterna -tan propia de Jesús- con todas las creaturas. "Laudato si'": "alabado seas, mi Señor", es el comienzo del Cántico de las Creaturas en que el santo de Asís llama hermana a toda la creación incluso -¡qué misterio! - a la muerte que forma parte de la vida. Es el paso necesario para entrar en la plenitud de la vida.

57. En esta reflexión el Papa Francisco se sitúa también en la perspectiva del Beato Papa Pablo VI que escribió en su testamento espiritual una hermosa y profunda reflexión sobre la creación ante la cercanía de su muerte y que proponemos como motivo de meditación y reflexión:
"¿Por qué no he estudiado bastante, explorado, admirado la morada en la que se desarrolla la vida?
¡Qué distracción imperdonable, qué superficialidad reprobable! Sin embargo, al menos in extremis, se debe reconocer que ese mundo "qui per Ipsum factus est" (que fue hecho por Él), es estupendo.
Te saludo y te celebro en el último instante, sí, con inmensa admiración; y, como decía, con gratitud: todo es don; detrás de la vida, detrás de la naturaleza, del universo, está la Sabiduría: y después, lo diré en esta despedida luminosa: Tú nos lo has revelado, Cristo Señor"
.

58. Admirar la obra creadora presente en nuestras vidas nos ayuda a aproximarnos con mayor sabiduría al tiempo de la muerte, de la vuelta a Casa. En una cultura donde todo es posible, consumible y disfrutable aquí y ahora, el dolor, la fragilidad, la vejez y la muerte resultan incómodas. Urge volver a la relación más íntima del ser humano consigo mismo, con los demás, con todos los seres vivientes y la Creación.

59. El Señor Dios le concede al ser humano una importante misión al servicio de nuestra casa común: crecer y multiplicarse, cuidar la tierra y cultivarla (Cfr. Génesis 1,26 - 2,15), ejerciendo el señorío propio de un servidor. Es lo que aprendemos de Jesús que ha venido al mundo a servir y no a ser servido. No es un déspota. Es un hermano, un servidor que, con su palabra y su ejemplo, quiere enseñarnos a vivir estas actitudes.

60. Cuando se pierde la fraternidad, tanto en la familia, en la sociedad, en la comunidad de la Iglesia o en nuestra relación con la creación, todo se destruye y se transforma en motivo de conflicto. Sabemos muy bien que las guerras fratricidas son las que han dejado más víctimas en la humanidad. Nosotros mismos como pueblo hemos sufrido un violento y doloroso paréntesis en nuestra democracia, que causó una ruptura tan profunda que aún no logramos superar.

61. Esta es la perspectiva para conversar los temas ecológicos que nos conciernen y que también trata el Papa con gran conocimiento, después de haber pedido consejos a expertos en cada uno de ellos. Nos limitamos a enumerarlos: contaminación y cambio climático, manejo de desperdicios, la cuestión del agua, pérdida de la biodiversidad, deterioro de la calidad de la vida humana y degradación social (16). Debemos volver a reflexionar sobre una realidad constatable y silenciada, como es la explotación irracional de la naturaleza que termina haciendo sufrir a los más pobres y destruyendo nuestro propio futuro. Junto al análisis detallado de estos y otros temas, también el Papa Francisco nos ofrece caminos para superar los problemas ayudando a dialogar a la política, la sociedad, la economía, y a todas las ciencias que tienen como centro al ser humano.

62. Francisco ha hablado de la "casa común", en una encíclica que ha sido reconocida en los foros más importantes del planeta y que a nosotros nos pone el dedo en la llaga en varios temas que solemos discutir sólo en términos económicos. Así por ejemplo, las reservas de agua potable del planeta, en la Patagonia, el desafío de obtener energía limpia no contaminante, las nuevas explotaciones mineras necesariamente respetuosas de su entorno, etc.

63. Si queremos preocuparnos especialmente de los pobres, mejorar nuestra calidad de vida y trasmitir un mundo mejor a quienes nos siguen, no podemos dejar de dirigir nuestra mirada a la relación de la sociedad y de cada uno de nosotros con la naturaleza, para descubrir que es necesario modificar conductas colectivas e individuales, establecer políticas efectivas de cuidado y preservación del medio ambiente y una institucionalidad fuerte que permita la defensa de los bienes naturales que el Creador nos ha entregado para que los administremos, de manera que las conductas reñidas con dicho cuidado sean evitadas y quienes las cometen sancionados. Este es un problema universal y estructural que ha de tenerse en cuenta en este momento de Chile.

64. Recordamos las palabras de san Juan Pablo II al llegar a Chile, hace treinta años: "Al visitar vuestra tierra yo bendigo y alabo al Creador, que la ha dotado con una prodigiosa riqueza de bellezas naturales, concentrando aquí -como dicen vuestras leyendas- todo lo que le restó al finalizar la obra de la creación del mundo: montañas, lagos y mares, climas diversos, vegetación espléndida y áridos desiertos, colores y panoramas fascinantes" (17). Tenemos como país, autoridades y ciudadanos, una tarea pendiente: cuidar la casa común, el hogar de nuestra familia chilena, para que sea ahora y siempre la tierra acogedora y fructífera que todos conocemos y queremos heredar a las nuevas generaciones.

65. En un momento en que la ecología integral nos hace redescubrir la naturaleza, es particularmente importante saber dar su lugar exacto a aquello que en el ser humano pertenece a su naturaleza. Por eso, cuando los movimientos animalistas alzan sus voces legítimas, su misma existencia y su valor nos hacen tomar con más seriedad la dignidad de lo humano. Y por eso nos permitimos recordar aquello que, estimamos, es lo propio de ser humanistas laicos y cristianos.

PARA NUESTRA REFLEXIÓN EN FAMILIA Y COMUNIDAD
25. ¿Qué deterioros y qué progresos constatamos en nuestra
realidad medioambiental más cercana a nuestro entorno?
26. ¿Qué contribución concreta al cuidado de la Creación y la casa común podemos ofrecer, a modo de compromiso, a nivel personal y familiar?



(Continúa en Segunda Parte)



NOTAS PRIMERA PARTE

(1) Concilio Vaticano II, Constitución Pastoral Gaudium et spes, n.º 36.
(2) Papa Francisco, Encíclica Laudato si', 2015, n.º 121.
(3) Papa Francisco, Exhortación apostólica Evangelii gaudium, 2013, n.º 239.
(4) Papa Francisco, Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 2017.
(5) Papa Francisco, Exhortación apostólica Amoris laetitia, 2016, n.º 312.
(6) Conferencia Episcopal de Chile, El urgente compromiso con la dignidad de nuestros niños y niñas, 14 de julio de 2017.
(7) Papa Benedicto XVI, Mensaje a la diócesis de Roma, 21 de enero de 2008.
(8) Papa Francisco, Discurso a la Confederación Italiana de Sindicatos, 28 de junio de 2017.
(9) Papa Benedicto XVI, Discurso en la Casa Blanca, 16 de abril de 2008.
(10) Papa Francisco, Mensaje a los Movimientos Populares, 16-19 de febrero de 2017.
(11) Papa Francisco, Discurso en Ciudad de México, 13 de febrero de 2016.
(12) Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile, Carta Pastoral "Humanizar y compartir con equidad el desarrollo de Chile", 2012, III.b.4.
(13) Papa Francisco, Exhortación apostólica Evangelii gaudium, 2013, n.º 205.
(14) Cfr. PNUD, Chile en 20 años. Un recorrido a través de los Informes sobre Desarrollo Humano, 2017.
(15) Papa Francisco, Exhortación apostólica Evangelii gaudium, 2013, n.º 205.
(16) Cfr. Papa Francisco, Encíclica Laudato si', 2015, capítulo II.
(17) San Juan Pablo II, Discurso en Aeropuerto Pudahuel, 1 de abril de 1987.