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El trabajo es la clave de la cuestión social

Fecha: 01/05/2017
Referencia:
País: Chile
Ciudad: Concepción
Autor: Mons. Fernando Chomali Garib


Es una dimensión fundamental de la vida humana. Si queremos saber cómo está la sociedad miremos qué pasa en el mundo del trabajo. Quien ama y es amado, y está satisfecho con su trabajo tiende a ser feliz. El trabajo, es el modo como la mayoría de los chilenos lleva el pan a la casa. Además, es la forma como los seres humanos servimos a los demás con nuestras habilidades, talentos y destrezas. El trabajo es un modo privilegiado de servir a los demás y de reconocernos necesitados de los demás. El trabajo, debido a la dignidad que posee, porque lo realiza un ser humano es un gran valor que el trabajador, el empresario, el empleador y el Estado debe cuidar.

Las políticas públicas velan por el bien común y la paz social en la medida que promueve la generación de trabajo y de buena calidad. El trabajo está al servicio del hombre, la mujer y la familia, y no al revé. Jamás puede ser considerado una mercancía que se transa en el mercado según la ley de la oferta y la demanda.

Chile crecerá en democracia en la medida que crezca en empleos de calidad, otorgue la posibilidad de crecer como persona al trabajador y termine con el trabajo ilegal, las malas condiciones laborales, el trabajo infantil y los salarios no concordantes con el trabajo realizado y la situación de la empresa. Son muchos los empresarios y gremios empresariales que se dan cuenta que la gran riqueza que tienen para producir bienes y servicios son sus trabajadores y hacen esfuerzos por tener buenas relaciones laborales, salarios justos y un trato digno. Muchos ya se están dando cuenta que un trabajo que atenta contra la vida familiar no es un buen trabajo e intentan tomar medidas para que el trabajo y la familia tengan una convivencia pacífica y no sea una constante fuente de tensión. En Chile las mujeres jefas de hogar son dignas de elogio por su esfuerzo, su capacidad y su empuje.

En la región he sido testigo de situaciones que no se condicen con la categoría de país miembro de la OCDE. He visto como a muchos subcontratistas no se les paga lo que se les debe entrando en el complejo entramado de la judicialización de sus casos. Duele verlos quebrados después del trabajo de toda una vida. La señora Ada alimentó por meses a los trabajadores del mall del centro. Hoy está arruinado y desesperado. Ni que hablar de la situación de los mineros de Curanilahue que entregaron sus pulmones al interior de la mina y sus dueños los abandonaron. La ley chilena es laxa con el empresario que no obra según justicia con sus trabajadores. Ello opaca la alta misión que tiene el empresariado.

El trabajo hemos de cuidarlo. La capacitación constante, la promoción económica y de responsabilidad de quienes más se esfuerzan, la generación de políticas públicas que castiguen severamente al que abuse del trabajo ajeno es tarea pendiente a la que todos nos debemos abocar. La sociedad está experimentando cambios culturales y económico acelerados que van a influir en el empleo. Ello exige medidas de mediano y largo plazo y un gran compromiso del sistema educativo para preparar a las futuras generaciones a vivir y trabajar en un escenario cada vez más incierto y cambiante. Ello requiere formar a las jóvenes generaciones en las virtudes humanas y ver su educación como una posibilidad de descubrir sus talentos y los dones recibidos para enriquecer a la sociedad. Si logramos que cada futuro trabajador no se pregunte tanto de qué va a vivir sino que para qué va a vivir, y se esmere en la excelencia de su decir y actuar, Chile tendrá otro rostro.

Un especial saludo a los profesionales y trabajadores de CAP Huachipato. Esperemos que la sabiduría, la prudencia, el reconocimiento de lo que significa esta empresa en la región esté muy presente en quienes tienen responsabilidades respecto de su futuro. Una mirada economicista de la situación no es la adecuada. Lo que está en juego es si empresas tan estratégicas para el desarrollo del país y la región como ésta pueden quedar supeditadas para su subsistencia sólo a razones económicas, y si el Estado es un mero observador frente al desplome de la industria o un actor relevante para tomar las medidas que correspondan para conservarla y promoverla.

+ Fernando Chomali Garib
Arzobispo de Concepción