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Homilía de Fiestas Patrias

Fecha: 18/09/2016
Referencia:
País: Chile
Ciudad: Arica
Autor: Mons. Moisés Carlos Atisha Contreras


1 Tim 2,1-7
Salmo 137
Lc 15, 11-32

1. Alabado sea Dios, altísimo y bondadoso, bienvenidos sean todos a la celebración de esta acción de gracias. A todos les ofrezco la cercanía y la hospitalidad de este templo, de modo especial a nuestras autoridades civiles, militares y de orden, a los que ejercen la representatividad parlamentaria, de justicia y local, a los diversos cónsules, a mis hermanos presbíteros y diáconos, a las religiosas y a todos los que son parte de la comunidad de nuestra diócesis.

2. Como lo recomienda san Pablo a Timoteo, en esta mañana hacemos oración y elevamos la súplica a Dios poderoso y misericordioso, por nuestras autoridades, “para que podamos disfrutar de paz y de tranquilidad, y llevar una vida piadosa y digna”, y sea él el que les ilumine en su servicio.

3. Al profeta Isaías, le corresponde un tiempo en que el pueblo elegido, Israel, se encuentra en el destierro, lejos de su tierra, de sus instituciones y lo más grave lejos de Dios. Su mensaje de esperanza es, “consuelen a mi pueblo dice Dios”, un consuelo que no es decir que pobre que están, sino que es un anuncio de tiempos nuevos y una invitación a tomar parte activa en la reconstrucción de su suerte y de su historia, esto lo vemos reflejado en la parábola del evangelio de hoy. Las consecuencias del castigo le ha hecho pagar el doble, eso no lo quiere Dios, por eso invita a consolar, una virtud que demuestra un corazón noble, como el del padre que recibe a sus hijos, y como el que estamos llamados a formar en nosotros este año de la Misericordia

4. Esto nos pone en el horizonte en el cual celebramos, nos abrimos como comunidad de fe y social al Señor que nos habla por medio de los profetas de hoy. Estamos llamados a ser, los que con nuestras obras podamos traer ese consuelo que viene de Dios, no como una simple dádiva, sino como presencia del mismo Señor en medio de nuestros sufrimientos y dolores, siendo su propia voz la que nos habla.

5. Hoy cuando muchos en nuestra patria y en nuestros barrios, viven como si no existiera Dios, sin esperanza y atados a la oscuridad del dolor, para ellos debemos ser esta voz que habla en el desierto, preparen un camino al Señor, camino que no nos saca de las responsabilidades que tenemos con Él, y menos aún, de esas otras responsabilidades que tenemos como ciudadanos de esta tierra.

6. Aquí es donde el evangelio de hoy nos ilumina: El padre que amando a los hijos, va en contra de lo que está mandado, entregando la herencia antes de la muerte y a petición de del hijo menor, un hijo que desobedece y hace lo que deshonra a su padre gastando lo que no le ha costado, pero que en el momento del aprieto sin vergüenza regresa para seguir siendo mantenido ahora no como hijo sino como un jornalero más. También está el hijo mayor, el primogénito en quien residía la promesa, que no se entiende como hijo sino como uno más de los trabajadores de su padre, y que con un corazón de piedra juzga al padre y al hermano.

7. Al interior de la parábola solo está el inmenso amor de Dios, que dejándonos libres para optar, se encuentra siempre atento a recogernos. Todos hemos recibido una herencia, es el conocimiento y el amor que en tantas ocasiones Dios nos ha manifestado, y en muchas oportunidades nos hemos ido tras proyectos personales, que nos han hecho dar la espalda a Dios y también los nuestros, en otras nos hemos visto como trabajadores del Señor y que lo único que hemos soportado es el peso del trabajo, porque nos hemos dedicado a cumplir y no a vivir el evangelio.

8. En medio de ambas situaciones está el Padre, que está expectante mirando cuando llega quien se ha ido, para acogerlo, hacer fiesta y restituirlo como su hijo, también no demora en salir a buscar al que no quiere hacer fiesta, recordando que es todo suyo, y que es su hermano quien ha regresado. La conversión y la misericordia nos hacen regresar a ser hijos y también hermanos, restaura los vínculos que el pecado y soberbia han roto.

9. Por lo mismo hoy cuando tantos van quedando al borde del camino del progreso, de la salud o la educación y más grave aún, del respeto de su dignidad, ese consuelo deberá hacernos tomar decisiones que sean creativas y justas, como el padre de la parábola de hoy, para que a todos les podamos valorar en cuanto criaturas amadas y buscadas por el mismo Señor. Importante será rescatar la cultura que nos contiene, integrar la fuerza transformadora de los hermanos que llegan de otras latitudes y comparten nuestra suerte.

10. Nuestra será la tarea de gritar en el desierto, para marcar la senda, el camino que les permita entrar en el futuro con la frente en alto y en el respeto de su ser. A los que en suerte nos ha tocado tener responsabilidades sociales o religiosas, se nos pedirá bajar las montañas y colinas de la injusticia y elevar los valles de tristeza, para que pase el Señor con el anuncio de la Buena Nueva. Será a nosotros a los que en el juicio de la historia se nos interrogará, si tantos que buscan su lugar no lo han terminado de encontrar.

11. Aquí, juegan un papel importante aquellos que legítimamente aspiran a ocupar cargos de figuración pública. En el desempeño transparente, honesto, desinteresado, responsable de la responsabilidad delegada a través de la elección popular, ellos están llamados a una vocación especial, la de ser cooperadores del plan de creador, para que todos puedan llegar a plenitud de la vida y el respeto de sus deberes y derechos.

12. Aquí todos sometiéndonos a la autoridad suprema del Creador, busquen hacer el bien y evitar el mal, de ese modo su autoridad se verá plenificada no por la fuerza de un decreto, sino por la coherencia de vida. Por lo mismo, qué importancia tiene no prometer más de lo que se sabe se puede llegar a realizar, del mismo modo abandonar tonos pesimistas y quejumbrosos, donde la rectitud de las intenciones sea la meta y el servicio el camino.

13. Estamos viviendo un momento particular de la historia de nuestra nación. Nos encontramos que la creación de grandes capitales, formados por el trabajo y la creatividad de empresarios y trabajadores, se ha visto atravesada por un período de crisis. Estamos viviendo un alejamiento de bonanza en términos materiales, que permiten entregar mejores beneficios a nuestros adultos mayores, mejoras en salud y estar pensando en reformas a la educación que no se contenten sólo con cobertura, sino que decididamente, busquen una calidad de excelencia para todos, sobre todo para los que socialmente tienen menos oportunidades.

14. Nos encontramos con que la distribución de los medios y las oportunidades se han más injustas, lejos de cooperar para que los que habitamos esta tierra de Dios, crezcamos en humanidad y dignidad, se producen discriminación y exclusión. Vivimos hoy una de las épocas de mayor iniquidad y esta puede convertirse en la puerta de entrada para que se instalen en medio nuestro prácticas alejadas de la justicia y de la paz. Por eso con san Pablo “Ante todo, te recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres, por los soberanos y por todas las autoridades… porque él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”.

15. Esto necesita desterrar visiones pequeñas y mezquinas, para atrevernos a construir relaciones humanas más generosas, poniendo en el centro de nuestra acción al hombre como tal, sin tener que disfrazarlo, sino mirándole de frente. Recordar todas las formas de voluntariado y servicio, sobre todo de jóvenes que desde dentro de nuestra región o viviendo desde afuera aportan su grano de arena. También aquí son un ejemplo nuestros adultos mayores, que nos contagian sus deseos de seguir sirviendo, cuando los vemos integrados en distintos modos de iniciativas y comunidades.

16. Esta actitud nos permitirá tomar conciencia de la verdadera alma de Chile. Alma que manifestamos en momentos de crisis, alma que se expresa en los deseos de favorecer la vida y cuidarla desde su concepción hasta su término natural, a pesar de iniciativas legislativas contrarias a ello, alma que nos invita a tener una mirada esperanzadora en que es posible un país más fraterno y solidario, un barrio donde la hermandad sea el signo y la señal del compromiso de respetarnos y cuidarnos unos a otros, vecinos que no se encierren entre sus propias rejas y preocupaciones, sino hombres constructores de redes sociales firmes y fraternas. Alma que se deja ver en los hijos de esta nuestra región que desde el deporte proponen modos de vivir atrayentes (RICARDO SOTO), o las distintas comunidades que expresan su fe por medio de la religiosidad popular en los Bailes y sus asociaciones.

17. Que este sea un tiempo para que todos aportemos de nuestros esfuerzos para asumir la responsabilidad irrenunciable de construir un continente y país, una ciudad, comuna y barrio, cada uno desde el lugar que ocupa, pensando en el bien común. Que cada uno, asuma los distintos espacios como propios, los cuide y procure que muchos más se sientan invitados a esta tarea.

18. Que María, madre nuestra, nos siga acompañando, ella sea intercesora de paz y misericordia ante su Hijo, para que en todo sea haga la voluntad de Dios.

+Mons. Moisés Carlos Atisha Contreras
Obispo de San Marcos de Arica