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Documentos

Homilía en la Misa de Acción de Gracias y Te Deum

Por el 206º Aniversario
Fecha: 18/09/2016
Referencia:
País: Chile
Ciudad: San Bernardo
Autor: Mons. Juan Ignacio González Errázuriz


Sumario

1. Agradecer es lo propio de toda persona y nación.
2 . Luces y sombras
3. Una nación en múltiples expresiones, que debe buscar sus equilibrios
4. La justicia y la paz se abrazan (S.84)
5. La paz social perdida, imperiosidad por recuperarla.
6. Un camino a todos accesible y para todos posible: los diez mandamientos
7. Volver sobre los pasos, cuando nos hemos equivocado.

Señor Gobernador de la Provincia del Maipo
Señores miembros del parlamento de la República
Señora Alcaldesa de la Ilustre Municipalidad de San Bernardo
Señor Comandante de la Guarnición Militar de San Bernardo y miembros de las Fuerzas Armadas, de Carabineros y de la Policía de Investigaciones y de instituciones militares extranjeras
Señores Concejales, autoridades civiles y miembros de las instituciones cívicas
Señores miembros de poder judicial y de la Fiscalía y Defensoría judicial
Hermanos de las otras confesiones cristianas que nos acompañan
Ciudadanos y ciudadanas de nuestra provincia y ciudad


1. Agradecer es lo propio de toda persona y nación.

Una vez mas nos reunimos en este lugar de culto para agradecer a Dios la Patria en que vivimos, sus hombres y mujeres, sus instituciones y la existencia de la Nación de la que todos formamos parte. Los hacemos - creyentes y no creyentes - en un acto singular y simbólico que nos une con los inicios de la Patria misma y forma una larga cadena con millones de compatriotas que en mas de 200 años de vida independiente ha levantado su voz agradecida al Creador por los bienes recibidos.

2. Luces y sombras

Como toda comunidad humana, también entre nosotros las luces del bello cuadro que es la Patria lleva sombras que son parte de nuestra fisonomía nacional, y que acompañan su devenir histórico.

Ser capaces de ver el conjunto del cuadro es lo propio de la sabiduría e intentar comprender la realidad de la Patria y corregir las dificultades lo que corresponde a la prudencia política de los que nosotros, en cada momento, llamamos a ejercer el gobierno de la nación en cada una de su instituciones. En esto consiste lo que todos conocemos como el bien común, es decir, aquella forma de vivir en comunidad y relacionarnos entre nosotros y con el medio, que permite a todos su desarrollo material y espiritual y hacia la cual todos debemos caminar, guiados por quienes tienen los diversos liderazgos en la vida del país.

3. Una nación en múltiples expresiones, que debe buscar sus equilibrios

Como enseña la Doctrinal Social de la Iglesia. La sociabilidad humana no es uniforme, sino que reviste múltiples expresiones. El bien común depende, en efecto, de un sano pluralismo social. Las diversas sociedades están llamadas a constituir un tejido unitario y armónico, en cuyo seno sea posible a cada una conservar y desarrollar su propia fisonomía y autonomía. Algunas sociedades, como la familia, la comunidad civil y la comunidad religiosa, corresponden más inmediatamente a la íntima naturaleza del hombre, otras proceden más bien de la libre voluntad: " Con el fin de favorecer la participación del mayor número de personas en la vida social, es preciso impulsar, alentar la creación de asociaciones e instituciones de libre iniciativa "para fines económicos, sociales, culturales, recreativos, deportivos, profesionales y políticos, tanto dentro de cada una de las Naciones como en el plano mundial". (CDSI, 151).

Por esta razón, el sano equilibrio entre aquello que el Estado asume como garante del bien común y social y aquello que deja en manos de los ciudadanos y las instituciones que estos quieran darse para buscar legítimos fines, es la esencia de un desarrollo armónico y promueve la autentica libertad.

Es necesario reconocer que en nuestro caso la busqueda de ese equilibrio aun es parte del camino por recorrer y que en las ultimas décadas los bandazos hacia los extremos han perjudicado nuestro desarrollo. No es posible un desarrollo justo y equitativo de la nación por medio de un liberalismo casi sin limites, como tampoco mediante una accion estatal y publica que invade y coarte la libertad de los ciudadanos y de las instituciones, especialmente en temas esenciales como la educacion. El pais exige de los gestores de la cosa publica descubrir los equilibrios en ese caminar social, que respete las legítimas autonomías y al mismo tiempo exija el compromiso con el pais y con lo mas excluidos, en la vivencia de una autentica fraternidad y solidaridad.

4. La justicia y la paz se abrazan (S.84)

¿Porque razón estimo importante recordar esto hoy?. Porque solo ese sano equilibrio y armonía entre las legitimas diferencias permite a la Nación crecer en paz y promover una verdadera justicia, que atienda, en forma especial y específica, a los mas pobres, los descartados, los que sufren la enfermedad o el paso de los años.

Como se ha dicho de diversas formas, Chile tiene vocación de entendimiento y no de enfrentamiento. Pero el aire que hoy respiramos se nos está haciendo denso y envenenante, porque la agresividad y el conflicto se están tomando la vida política, social, económica y familiar. La amistad cívica, parte esencial del bien común, comienza a desaparecer de nuestros horizontes culturales, para dejar paso a una cierta crispación de los ánimos, que haciéndose patente primeramente en los llamados a guiar la sociedad, luego se extiende a la realidad de todo el pueblo y sigue su avance como un río fuera de cauce, provocando aluviones en todas su márgenes y sembrando la discordia, la agresividad y el desencanto.

También en esto cabe exigir una cambio de actitud a nuestros actores políticos, de manera que su vida personal, social y publica sea el ejemplo para el ciudadano común. Todos los conflictos de intereses, aprovechamientos injustos de las posiciones de poder, enriquecimientos ilícitos, etc. que hemos conocido, son el antecedentes del momento de tensión que hoy vivimos. Ya los clásicos sostenían que la política es el arte de ejemplificar. Porque las instituciones políticas siempre han sido conscientes del efecto multiplicador que la espontánea generalización de los modelos públicos tiene para la convivencia ciudadana. Chile espera cada vez mejores ejemplos de sus políticos y de los agentes sociales relevantes.

5. La paz social perdida, imperiosidad por recuperarla.

Dice el Salmo 84 que "la paz y la justicia se abrazan", es decir todos los deseos y voluntades de cambiar las cosas para mejor, de caminar por rutas de mayor equidad, de evitar las injustas discriminaciones, requieren un ambiente de paz, de tranquilidad en el orden. Y eso es lo que estamos perdiendo a pasos agigantados.

En medio de la violencia verbal, de la codicia económica, de los cambios abruptos y no siempre bien meditados, de las visiones que se intentan imponer sobre el hombre y la sociedad, no puede surgir la paz, que ahogada por la controversia, termina desapareciendo del horizonte social.

No es mi tarea ni la de este momento señalar las causas o sugerir las soluciones para superar las actuales dificultades en nuestra convivencia, soluciones que son propias de la autonomía de las realidad humanas y de las personas e instituciones llamadas a gobernarnos.

Pero como pastor que conoce las realidades y las personas en medios de las que vive, si me corresponde asegurar que en las naciones fundadas desde los inicios sobre los valores y principios del cristianismo - como la nuestra - el abandono de tales fundamentos trae siempre consecuencias de conflicto, congoja y sufrimiento para el pueblo y especialmente para los mas desamparados e inocentes de la sociedad, frustrados por promesas que no pueden llevarse adelante, desorientados por cambios estrepitosos que no respeta los ritmos del tiempo y del espacio donde ellos se ejecutan y que por ello se hacen injustos, porque no benefician a todos sino a algunos y dejan a otros por el camino.

6. Un camino a todos accesible y para todos posible: los diez mandamientos

Surgen aquí y allá voces acerca de la necesidad de un pacto social nuevo, de acuerdos, de diálogos y concordia. Esos caminos entre nosotros están marcados hace siglos en el adn de la Patria. También el pueblo de Israel "de dura cerviz", enfrentó en otro tiempo las dificultades que hoy nosotros sufrimos y recibió como camino de reencuentro las tabla de la ley, con aquellas verdades esenciales y no transables, que están escritas en los Mandamientos y que ninguna persona de buen corazón rechaza, porque nacen de la sabiduría del Creador sobre nuestra débil naturaleza.

Los diez mandamientos expresan la sustancia de la ley moral natural (cfr. Catecismo, 1955). Es una ley inscrita en el corazón de los hombres, cuyo conocimiento se ha oscurecido como consecuencia del pecado original y de los sucesivos pecados personales. Dios ha querido revelar «algunas verdades religiosas y morales que de suyo no son inaccesibles a la razón» (Catecismo, 38) para que todos la puedan conocer de modo completo y cierto (cfr. Catecismo, 37-38). La ha revelado primero en el Antiguo Testamento y después, plenamente, por medio de Jesucristo (cfr. Catecismo, 2053-2054). La Iglesia siente su obligación de custodiar la esas verdades y la enseñarlas - con ocasión y sin ella - a todos los hombres (cfr. Catecismo, 2071).

Algunos mandamientos establecen lo que se debe hacer (p.ej., santificar las fiestas); otros señalan lo que nunca es lícito realizar (p.ej., matar a un inocente). Estos últimos indican algunos actos que son intrínsecamente malos en razón de su mismo objeto moral, independientemente de cuales sean los motivos o ulteriores intenciones de quien los realiza y las circunstancias que los acompañan.

«Jesús muestra que los mandamientos no deben ser entendidos sólo como un límite mínimo que no hay que sobrepasar, sino como una senda abierta para un camino moral y espiritual de perfección, cuyo impulso interior es el amor (cfr. Col 3, 14)»

Por ejemplo, el mandamiento “No matarás” contiene la llamada no sólo a respetar la vida del prójimo sino a promover su desarrollo y fomentar su enriquecimiento en cuanto personas. No se trata de prohibiciones que limitan la libertad; son luces que muestran el camino del bien y de la felicidad, liberando al hombre del error moral.

Quienes de nosotros desconocen estas elementales normas de convivencia, las transgreden con leyes y conductas, traen siempre a sus semejantes el dolor y la tragedia, como la historia humana, antigua y reciente, nos lo muestra con plena claridad.

7. Volver sobre los pasos, cuando nos hemos equivocado.

Queridos hermanos y hermanas, mas allá de las cosas que nos separan, están aquellas que nos unen. A todos nos une el amor a la Patria, el reconocimiento de una ley moral que esta en nuestra propia naturaleza y que nos mueve, desde el fondo del alma a hacer siempre el bien y evitar todo mal. Volvamos a esos principios fundantes, con la humildad de reconocer que todos, todos, cometemos errores y que nos hemos desviado del camino.

¡Que vengan los cambios y la reformas, pero que que ellas respeten nuestra esencia de una nación cristiana¡

Si no es así - en algunas materias muy graves como el respeto a la vida humana no lo están siendo - mas dolores y agobios caerán sobre nuestra amada patria y sus hijos. Tengamos la humildad, todos, todos, de volver sobre los pasos errados que podamos haber dado y pedirnos perdón, que lleva como fruto la aceptación y la cívica amistad, que mas allá de la diferencias, nos hace a todos ser hijos de la misma tierra, miembros de la misma nación bajo el cielo azulado que Dios nos dió.

Pidamos a la Madre de Chile, Patrona de la Nación, que nos ayude a vivir en la casa común en la que hay un lugar para cada uno y cada uno tiene en ella su lugar.

Oración (de pie)

Dios nuestro y Señor de la historia
Levantamos agradecidos nuestro corazon a Ti
Y unidos a los Padres fundadores de nuestra Patria
Te pedimos humildemente nos concedas la paz y la concordia
Vivir como hermanos, respetando nuestras diferencias
Y sirviendo a la Nación que tu Providencia nos ha regalado
Que nadie en ella este sólo, abandonado, triste y desesperanzado
Que todos vivamos en el servicio a los demás
Especialmente los que Tu has escogido para guiar nuestro caminar
En tus manos poderosas ponemos nuestras vidas
Y el desarrollo armónico y equilibrado de nuestra amada Patria chilena


Asi sea.

+Juan Ignacio González Errázuriz
Obispo de San Bernardo