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En tiempos de Cuaresma

La Comisión Justicia y Paz reconoce a nuestros mártires.

Fecha: 17/03/2016
Referencia:
País: Chile
Ciudad: Coyhaique
Autor: Comisión Justicia y Paz


En esta Cuaresma del año 2016, recordamos con especial atención, a todos quienes han muerto luchando por un mundo más justo, un mundo sin pobreza, injusticias y desigualdad, donde todos y todas seamos partícipes de los grandes cambios que se puedan generar en pos del buen vivir.

Hoy en día, vemos un Chile marcado por la corrupción de los grandes poderes económicos y políticos que nos muestran los medios de comunicación masiva, donde observamos en nuestro mundo cada vez más denuncias en temas de derechos humanos y socio-ambientales, donde quienes están a la cabeza del poder hacen y deshacen sin importar lo que conlleva la sobre explotación de los recursos naturales y sus respectivas luchas.

Su única arma: su voz y la defensa por el medio ambiente
Hay personas, que han destinado su vida en proteger los intereses de las mayorías del pueblo en su conjunto, a quienes simplemente les ha costado la vida enfrentarse a los más poderosos. Un claro ejemplo es el caso de Berta Cáceres, quien fue asesinada el pasado 3 de marzo del presente año, por dos hombres armados que irrumpieron violentamente en su hogar en la ciudad de La Esperanza, Honduras.

Recordemos que esta dirigente indígena ambientalista, se organizó junto a cientos de personas para proteger el río Gualcargue, el cual es sagrado para el pueblo indígena de Lenca. Su compromiso la hizo acreedora del premio medioambiental Goldman, en su lucha por frenar la construcción de la mega represa del río ya que la campaña liderada por Cáceres logró que el constructor más grande de represas a nivel mundial, la compañía China Sinohydro, retirara su participación en el proyecto hidroeléctrico, donde además, la Corporación Financiera Internacional, institución del Banco Mundial, que invirtiere en el sector privado, también abandonara la iniciativa.

Mártires de la caridad
De esta forma, es como hay cientos de luchadores sociales que son perseguidos y asesinados por proteger sus comunidades, su territorio, los ríos, la naturaleza, etc. También existen aquellos, que hacen el bien a través de la evangelización de Cristo, donde comienzan a vivir en austeridad y dedicación para los más pobres, los más olvidados y golpeados; como lo hicieron las 4 hermanas Misioneras de la Caridad (Congregación fundada por la Beata Madre Teresa de Calcuta), asesinadas en la localidad de Yemen, al interior de una residencia de ancianos, junto a 12 personas más.

Anselm, Reginette, Judith y Margarita, eran los nombres de las hermanas provenientes de Ruanda, India y Kenia, quienes dedicaron su vida a cuidar a los ancianos y velar por los más pobres entre los pobres. La opción de fe y humanidad de llevar su caridad hasta un extremo y su confesión cristiana, fue lo que desencadenó el asesinato de estas cuatro mujeres el pasado 4 de marzo, a manos de un grupo de fundamentalistas musulmanes. El Papa Francisco, lamentó y manifestó su profunda tristeza ante este asesinato, calificándolo de “violencia insensata y diabólica” donde aseguró, en un mensaje de pésame, que rezará “para que esta masacre sin sentido despierte conciencias, dé lugar a un cambio en los corazones, e inspire a todas las partes a deponer las armas y tomar el camino del diálogo”.

San Romero de América: “hay que obedecer la ley de Dios aún cuando suponga el riesgo de morir”
Este 24 de marzo, celebraremos con profundo orgullo a un hombre que dedicó su vida para denunciar férreamente la violencia, el abuso de poder y la injusticia que se estaba ejerciendo en El Salvador en el año 1977 cuando fue designado Arzobispo de El Salvador. Nos referimos al Beato Oscar Arnulfo Romero.
En ese entonces, Monseñor Romero pidió al Presidente una investigación por las reiteradas expulsiones y muertes de sacerdotes y laicos, hizo que decidiera no acudir a ninguna reunión con el Gobierno hasta que no se aclarasen diversos sucesos, entre ellos el asesinato del Sacerdote Rutilio Grande. Asimismo, promovió la creación de un Comité permanente para velar por la situación de los derechos humanos.

En El Salvador, el Presidente endureció la represión contra la Iglesia, a través de nuevas expulsiones, asesinatos a sacerdotes, cierre de medios de comunicación eclesiásticos. Monseñor Romero, en sus homilías dominicales en la Catedral y en sus frecuentes visitas a distintas poblaciones, condenó repetidamente los violentos atropellos a la Iglesia y al pueblo salvadoreño.

Finalmente, el domingo de Ramos (23 de marzo), Monseñor Romero dirigió en la Catedral una homilía dirigida al Ejército y la Policía en la que proclamó: “Cese a la represión”. Al día siguiente, durante la celebración de una misa en la capilla del Hospital de la Divina Providencia, fue asesinado en el mismo altar por un francotirador enviado por los militares.

El amor y la entrega de estas personas no es ni será en vano, Cristo muere en cada uno de ellos a través de sus testimonios y resucita a través de su mensaje, el cual, debemos ser capaces de prolongar en el tiempo y espacio.

Es por este motivo, que instamos a todos los seguidores de Jesús, sobre todo en tiempos de Cuaresma, a vivir como Él nos dijo, a cambiar el corazón, vivir en austeridad para ser más libres, servir al prójimo y a los más pobres, a vivir en comunión; tal y como lo hicieron éstos y miles de luchadores más, que entregaron su vida al servicio de la comunidad a través de diferentes causas, las que defendieron por el bien de las mayorías y por amor a Jesús y su Evangelio.