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Mensaje de Navidad

1. Alabado seas mi Señor… es la expresión de alegría, amor y gratitud con que el Papa Francisco nos invita a mirar con responsabilidad, esperanza y gratitud las personas, las circunstancias y el mundo en que vivimos.
Fecha: 25/12/2015
Referencia:
País: Chile
Ciudad: Talca
Autor: Mons. Horacio Valenzuela Abarca


2. Alabado sea el Padre Dios que en Belén nos entrega a su Hijo bendito para hacer de nuestra Casa Común, un hogar donde todos puedan sentirse hijos y hermanos.

3. El Pesebre adornado sólo con la fe, la pobreza y la humildad de la Virgen y San José, es la puerta por la que la misericordia de Dios entra al mundo.

4. Gracias a la Encarnación, que obró el Espíritu Santo en la Virgen María, ya es posible aquella fraternidad amplia, profunda y sin fronteras que todos buscamos.

5. La Navidad nos viene a recordar que es posible el amor y la alegría, la paz y la justicia porque Dios está aquí para perdonarnos y curar todas nuestras heridas. ¡Ha comenzado el tiempo de la misericordia!

6. Jesucristo está en medio de nosotros y brilla como Luz del mundo (Jn 8, 12), que irradia misericordia y hace nacer el bien, la verdad y la bondad que hay en cada persona. Ninguna oscuridad es invencible, “porque no hay nada imposible para Dios” (Lc 1,37).

7. Todos los días, sin embargo, somos testigos de las tensiones entre las naciones y entre nosotros. La violencia crece y desangra a familias y países enteros. También parece crecer esa otra forma de violencia que es la miseria de millones de hermanos nuestros hundidos en la indiferencia y el abandono.

8. Siempre la violencia es lo contrario al amor y brota en el corazón cuando se enferma con el pecado en cualquiera de sus formas; cuando se da la espalda a Dios.

9. La seguridad de que todo ser humano es amado por Dios, es base segura para arriesgarse a caminar por el camino del diálogo y el perdón, para salir de nuestros rencores, fracturas y sospechas, y levantarnos de nuestras caídas y divisiones.

10. La patria, la Iglesia, la familia, esperan de nosotros una paso valiente en este Año de la Misericordia para dejar que el Señor nos toque el corazón y nos ayude a cambiar de vida. Nuestros pecados no son obstáculo para Dios, él ha venido a llamar a los pecadores (Mt 9, 13).

11. No es justo ni sano instalarse a buscar y señalar culpables de nuestros propios males y pecados, el Papa nos invita a hacer de nuestras caídas “…lecciones y ocasiones de crecimiento y nunca de abatimiento… oportunidades para volver a lo esencial…volver a la conciencia que tenemos de nosotros mismos, de Dios, del prójimo…” (Mensaje de Navidad a la Curia Romana 2015).

12. En la Misericordia de Dios que nos revive la Navidad está la esperanza de alcanzar la paz. “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!” (Lc 2,14). Poco o nada cambiará si no nos convencemos de que Dios nos ama siempre y totalmente. Recibir y comunicar esa misericordia es la mejor razón para vivir.

13. Esta Navidad, en el Año Santo de la Misericordia, dejemos que la bondad y la gracia del Señor disipe todas las oscuridades que nos destruyen la vida.

14. Entreguémosle al Señor nuestras faltas de fe y de esperanza; nuestros egoísmos, arrogancias, vicios, avaricias, falsedades y corrupciones. Démosle al Señor la posibilidad de entregarnos su perdón que no se cansa y que no conoce límites (Misericordiae Vultus 22).

15. Esa liberación del pecado y de la muerte es el gran regalo de Dios para el mundo. Recibámoslo en oración profunda y en actitud de valentía misionera para contagiar esa alegría que no se seca porque tiene su fuente en Dios.

16. Nuestra Iglesia Diocesana que busca con decisión ser misionera en todo quiere pedir con humilde confianza al Señor que le ayude también a ser misericordiosa en todo.

Muy Feliz Navidad, llena de bendiciones para cada uno y sus familias les desea con cariño,

+ HORACIO VALENZUELA ABARCA
Obispo de Talca