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Homilía del Te Deum de Fiestas Patrias del año 2015

Catedral de Valparaíso, martes 15 de septiembre
Fecha: 16/09/2015
Referencia:
País: Chile
Ciudad: Valparaíso
Autor: Mons. Gonzalo Duarte García de Cortázar ss.cc.


Primera lectura: Primer Libro de los Reyes 17, 8 a 16
Salmo responsorial: Salmo 33
Evangelio: San Lucas 15, 11 a 31

Señor Intendente Regional don Gabriel Aldoney Vargas y señora
Distinguidas Autoridades
Hermanas y hermanos presentes en esta Iglesia Catedral
Hermanas y hermanos unidos a esta ceremonia a través de “Stella Maris”, la Radio Católica desde la 4ª. a la 7ª. Región, y a través de UCV TV para todo Chile.

1.- Desde 1811 y por iniciativa del entonces Director Supremo don José Miguel Carrera, cada año se celebra la Oración de Acción de Gracias llamada “Te Deum” con ocasión del Aniversario de la Primera Junta de Gobierno, instituída en Santiago el 18 de septiembre de 1810.

Desde 1970 el Te Deum empezó a ser Ecuménico, es decir con la participación de otras Iglesia Cristianas y Comunidades Religiosas, por petición del Presidente de la República don Salvador Allende Gossens al entonces Arzobispo de Santiago, Cardenal don Raúl Silva Henríquez.

2.- El 18 de septiembre es el Día de Chile. En todos los lugares de nuestro territorio, como también las comunidades de chilenos que viven en el extranjero, lo celebramos con cariño y alegría y en estos días nos sentimos cercanos y hermanos. Y en todas las ciudades y en la inmensa mayoría de nuestras comunidades lo celebramos con una Oración Ecuménica de Acción de Gracias a nuestro Dios: un Te Deum.

3.- Hemos proclamado solemnemente la Palabra del Señor en la Sagrada Escritura. Los textos escuchados nos hablan de Dios como quien es realmente: Padre misericordioso, un Padre con corazón y entrañas de mamá, que quiere a todos sus hijos e hijas pero, como nuestras mamás, tiene una preocupación especial por el hijo o hija más necesitado, más carenciado.

La primera lectura nos relata la historia de una viuda pobre que todo lo que le tiene para vivir lo comparte con un forastero que le pide cobijo y ayuda. Era, sin saberlo ella, nada menos que el gran profeta Elías. Y el Señor la recompensó abundantemente por su generosidad. En el Salmo Responsorial hemos cantado e implorado sobre nosotros la misericordia del Señor. Y la Parábola del Padre misericordioso, conocida habitualmente como de “El Hijo pródigo”, nos hace una bella semblanza de este Padre Dios, el Padre de Jesús, que nos confirma admirablemente la palabra del Antiguo Testamento (Salmo 103, 8-9 y 13-14):

“El Señor es compasivo y misericordioso,
Lento a la ira y rico en clemencia;
No nos está siempre acusando
Ni guarda rencor perpetuo.
Como un padre siente ternura por sus hijos
Siente el Señor ternura por sus fieles;
Porque él sabe de qué estamos hechos,
Se acuerda de que somos barro”.

4.- Al elegir estos textos sagrados lo hicimos buscando una iluminación de la Palabra de Dios para la situación que hoy está viviendo la Humanidad, y que también estamos viviendo en Chile, en nuestras familias y comunidades. Hay un ambiente enrarecido e ingrato. Se siente inseguridad y temor. Percibimos una generalizada desconfianza en las personas e instituciones, incluso en instituciones fundamentales de la sociedad y también en la Iglesia y, debemos reconocerlo penosamente, con razón. Hay mucha agresividad y con frecuencia se recurre a métodos violentos para buscar soluciones a problemas largamente postergados. Hay un generalizado ambiente de queja, de todos y por todo. Abundan las “denuncias”, “los emplazamientos”, las descalificaciones personales más que la conversación y discusión respetuosa y ciudadana. Se ridiculiza a quienes no piensan igual, incluso a las más altas autoridades del Estado. Da la impresión de que hemos perdido el sentido de “el bien común”. Los niños y jóvenes que ven esto en nosotros los adultos, lamentablemente están aprendiendo a manejarse así.

5.- La celebración de las Fiestas Patrias es una ocasión privilegiada para agradecer a Dios por Chile y meditar en la Patria que queremos construir. Es ésta una hermosa tarea que a todos nos convoca. Es un proceso que vamos realizando en continuidad con lo que hicieron en su momento nuestros mayores y los mejores hombres y mujeres de nuestra historia. Pero tenemos que concordar valores fundamentales en la sociedad chilena. Debemos jugarnos por el respeto a todos: en la casa, en la calle, en la locomoción colectiva, en el trabajo, en el deporte, en la entretención, en los medios de comunicación, etc. porque todos somos hijos e hijas de Dios y de igual dignidad. Debemos tratar de crear un ambiente de cordialidad en la sociedad chilena, desafío no fácil y que pasa por cumplir cada uno las leyes vigentes, pues la ley no tiene otra finalidad que propender al Bien Común y organizar los múltiples derechos que cada uno tiene en la vida social, teniendo como norma fundamental que los derechos de uno terminan donde empiezan los derechos del otro.

6.- Nuestra Patria nació al alero de la Fe en Jesucristo, que es la de la mayoría de los chilenos. Por eso queremos en primer lugar dar Gracias a Dios. Gracias a Dios por nuestros padres, abuelitos y por todos quienes se jugaron, a veces en situaciones de mucha pobreza y precariedad, por darnos lo que gracias a ellos hemos recibido. La mayoría de nosotros hemos llegado a ser, desde la perspectiva meramente humana, más que nuestros mayores, que se esforzaron y renunciaron a muchas cosas para darnos una educación y una calidad de vida que ellos no pudieron tener. Y al traer este pensamiento a nuestro corazón y a nuestra oración tenemos que preguntarnos honestamente por la situación actual de nuestros adultos mayores. En muchísimos casos es verdaderamente penosa y una vergüenza para nuestra generación. Muchos viven solos y no los visitamos. Con pensiones indignas. Los hogares de adultos mayores están todos con su capacidad copada y con largas listas de espera. Su situación de salud y la de los servicios de salud es, a pesar de los ímprobos esfuerzos de su personal, muy insuficiente. Se han hecho grandes esfuerzos a nivel de los gobiernos pero, reconozcámoslo, no hemos estado a la altura del desafío. Tenemos con nuestros adultos mayores una deuda gigantesca como Nación chilena. Es cierto que la responsabilidad mayor es la de los que tenemos mayores responsabilidades en la sociedad. Pero además cada uno debemos preguntarnos “qué estoy haciendo yo por mis adultos mayores”, cuánto de mi tiempo dedico a esta noble causa, cuánto aporto mes a mes a alguna de las instituciones que los atienden y los cuidan.

7.- Demos también gracias a Dios por el Don de la vida que se manifiesta en los miles de niños que nacen cada año en Chile. Estamos absolutamente a favor de la vida desde el primer instante de la concepción hasta el fin natural de la misma. Públicamente nos hemos manifestado en forma clara y respetuosa contra toda legislación e iniciativa que permita el aborto directamente procurado. Pero el derecho a la vida y su ejercicio “no puede reducirse a los hechos de nacer y morir en paz. Nuestra opción por la persona y su derecho innato a la vida supone como sociedad, además de prohibir todo atentado injusto contra la vida inocente, procurar para todas las personas y familias, sin ninguna exclusión, las condiciones de vida acorde con su dignidad personal: vivienda adecuada, educación de calidad, trabajo decente, remuneración justa, medio ambiente favorable a la vida, oportunidades de desarrollo integral, etc. Al respetar y promover la vida humana, en todas sus dimensiones, rechazamos el aborto, pero también las escandalosas e injustas desigualdades sociales, la usura, la eutanasia y la discriminación arbitraria” (Los Obispos de Chile el 25 de marzo de 2015).

Agradecemos infinitamente a todas las mamás de Chile: las mamás casadas y las mamás solteras, como también a tantísimas mujeres que han hecho de mamás para niños que no han engendrado pero a los que quieren y han querido como a verdaderos hijos dándoles así la posibilidad de una vida feliz. Agradecemos, también, de corazón a “las tías” de las Salas Cunas, Jardines Infantiles, Parvularios y del sistema de Educación Pre-Escolar por su entrega cariñosa a nuestros niños y niñitas. Agradecemos infinitamente a quienes cuidan y atienden a los pequeños de los Hogares de Menores: del SENAME, de nuestras Iglesias y de otras entidades de bien, pero no olvidemos que la inmensa mayoría de ellos no son huérfanos sino que han llegado allí enviados por los Tribunales de Familia, evidenciando la crisis profunda en que se encuentra la familia en Chile. Y al hablar de nuestros pequeños, no podemos ocultar nuestra sorpresa por la poca importancia que de hecho se le ha dado hasta ahora en la Reforma Educacional a la Educación de los menores y en general a la Educación Pre Escolar. Los entendidos en esta materia nos han dicho y reiterado que la base de toda educación de calidad está en la Educación de los menores y pre-escolares. Pero también cada uno de nosotros debemos preguntarnos qué estamos haciendo por nuestros niños. Ustedes por sus hijos y nietos. Cuánto tiempo les dedicamos. ¿Les dedicamos nuestro mejor tiempo? Y qué estamos haciendo cada mes por esos pequeños y pequeñas que viven como niños sin familia. Si no experimentan nuestro cariño, cercanía y preocupación van a llevar una vida triste y pueden llegar a ser jóvenes y adultos problema.

8.- La inequidad social es un drama que afecta a todas las sociedades del mundo, incluso a las de los países más desarrollados. A través de los medios de comunicación se puede saber todo lo que sucede en el mundo y finalmente se sabe todo lo que pasa en Chile. Hay entre nosotros situaciones que no podemos aceptar y que los jóvenes y los pobres no están dispuestos a aceptar. Ellos ven cómo viven, cómo se visten y se divierten los pudientes y sus hijos. Y también cómo se vive en nuestras poblaciones, en nuestros cerros y campamentos. “El esquema de vida planteado por el modelo de desarrollo social vigente no ha sido acompañado con un desarrollo humano integral. Más bien la idea de poseer siempre más y de los derechos individuales que cada uno reclama, ha engendrado una carrera por acceder a mejores condiciones materiales. Tal vez, por lo mismo, en el camino ha generado agresividad y el “todo vale”” (Obispos de Chile, 5 de mayo de 2015).

Casi no hay día en que no nos sorprendan y asusten nuevos acontecimientos que muchas veces parecen tener clara connotación delictual. La reacción primera es pensar que se trata de situaciones sólo de índole policial y que bastaría con que las autoridades correspondientes reaccionaran pronta y duramente. Pero esto no basta. Creemos que lo que urge es un cambio profundo de actitud. Tenemos que ir en búsqueda de los demás, particularmente de los más postergados material o espiritualmente. Tenemos todos que ponernos al servicio de todos, aportando cada uno lo mejor de nosotros mismos desde la situación en que estamos dentro del tejido social de la Nación. Tenemos que trabajar una “cultura del servicio”. Aún más, nosotros los creyentes tenemos que cultivar “la espiritualidad del servicio” y tratar de vivir la actitud acogedora, bondadosa y misericordiosa del Padre bueno del texto evangélico que hoy se ha proclamado. Pero primeramente necesitamos experimentar personalmente la misericordia y el perdón del Señor. Sólo si experimentamos en nosotros la paternidad de Dios podremos descubrir que todo hombre es mi hermano, que toda mujer es mi hermana y que estamos llamados a construir una Nación de hermanos y hermanas donde todos tengamos pan, respeto y alegría.

9.- En estos días de Fiestas Patrias cantamos con mayor emoción nuestro Himno Nacional y decimos:

“Majestuosa es la blanca montaña
Que te dio por baluarte el Señor,
Y ese mar que tranquilo te baña
Te promete futuro esplendor”

Hemos observado con preocupación y pena que nuestras montañas ya no son tan blancas y el mar no ha estado tan tranquilo. “Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y yerbas”, nos recuerda el Papa Francisco citando al gran San Francisco de Asís. Y continúa: “Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que “gime y sufre dolores de parto” (Romanos 8,22)” Encíclica LAUDATO SI, 24 de mayo de 2015 1 y 2). Y el Santo Padre nos hace un llamado: “El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar…..La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común…..Los jóvenes nos reclaman un cambio. Ellos se preguntan cómo es posible que se pretenda construir un mundo mejor sin pensar en la crisis del ambiente y en los sufrimientos de los excluidos. Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta” (Encíclica 13 y 14).
Este llamado urgente es también para nosotros. La depredación que han producido los incendios en los cerros de Valparaíso y en los alrededores de nuestra ciudad; la irresponsable acumulación de basura y desechos en nuestras quebradas; el petróleo que ha dañado gravemente y más de una vez la bahía de Quintero; la grave polución del aire en Ventanas y Puchuncaví por el humo tóxico de las industrias no son sino preocupantes botones de muestra de una situación grave que afecta más gravemente a los pobres. Gracias a Dios desde ya hace años los profesores y profesoras están formando a nuestros niños y jóvenes en una cultura ecológica, pero a todos nos falta un largo camino que recorrer, camino que no es el del endiosamiento de la naturaleza, pues ésta fue creada por Dios para el servicio y disfrute responsable del hombre y la mujer, y que es camino de vida y de felicidad para todos.

10.- Quiero agradecerle, señor Intendente, que esta tarde haya querido encabezar esta Asamblea de Oración. Agradezco también, de corazón a las Autoridades que nos acompañan y a todos cuantos se han unido a nosotros en este Templo y a través de la Radio y la Televisión. Agradezco vivamente a la Fraternidad Ecuménica y de Diálogo Interreligioso por haber preparado y realizado en conjunto este Te Deum. Una especial gratitud al Coro del Colegio “Don Orione” de Quintero, que le da hermosura y solemnidad a esta celebración. Agradezco muy de veras al Protocolo de la 1ª. Zona Naval que nos colabora a organizar esta Asamblea de autoridades y fieles. Agradezco a los medios de Comunicación Social y a su personal que nos permiten llevar noticia de este Te Deum a la opinión pública regional. Agradezco a Carabineros de Chile: su presencia nos da seguridad y tranquilidad. Agradezco, finalmente, al personal de la Catedral, de la Secretaría Episcopal y del Obispado por su valioso servicio en orden a la realización de este Solemne Te Deum.

Y AL ÚNICO DIOS

QUE ES PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO

POR LA INTERCESIÓN DE LA VIRGEN DEL CARMEN

MADRE Y REINA DE CHILE

SEA EL HONOR Y LA GLORIA

POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS

+ Gonzalo Duarte García de Cortázar ss.cc.
Obispo de Valparaíso