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Construyamos con Cristo la Civilización del Amor. Orientaciones Pastorales 1982-1985 (Segunda parte)

Fecha: 01/09/1981
Referencia:
País: Chile
Ciudad: Santiago
Autor: Los Obispos de Chile


(Viene de:
Primera Parte)

III. . Prioridades Pastorales

86. A la luz de lo que acabamos de señalar en el Objetivo General, consecuentes con las orientaciones pastorales de los años anteriores y buscando fortalecer la capacidad evangelizador a de nuestra Iglesia Chilena para este tiempo, hemos considerado importante que nuestra acción pastoral concentre sus esfuerzos en torno a las siguientes prioridades pastorales:
- Los Jóvenes
- La Familia
- Las Comunidades Eclesiales de Base
- La Educación
- La Pastoral de Multitudes
- Los Sectores Populares y Marginados

Señalamos a continuación, sobre cada una dé ellas, las razones que nos han movido a asumirlas y las orientaciones (o políticas) y los medios (o estrategias) para enfrentarlas.

Los jóvenes

Justificación

87. En Puebla, la Iglesia Latinoamericana hizo una opción preferencial por los jóvenes. Nosotros la hicimos en nuestra Asamblea de Temuco (1971). Queremos ahora, reafirmar y acentuar esta opción, movidos por las siguientes razones:

88. La juventud es clave para la vida y el futuro de la sociedad y de la Iglesia. Es la esperanza de renovación de la Iglesia y de transformación de la sociedad. Los jóvenes 4e hoy serán la familia, los apóstoles, los dirigentes, el personal consagrado del mañana.

89. La juventud constituye una etapa decisiva en la vida de las personas. Es etapa de búsqueda de la verdad, de sensibilidad por la justicia y anhelo de libertad, etapa de interrogantes y definiciones ante la vida. Esta realidad brinda especiales condiciones para proponerles como opción de vida el seguimiento de la persona del Señor y su Evangelio.

90. Los jóvenes, por otra parte, manifiestan hoy un gran interés por el Evangelio, un deseo de mayor participación en la Iglesia y un despertar vocacional a una consagración a la misión de la Iglesia en sus diversas formas.

91. Los jóvenes se encuentran hoy afectados por serias dificultades, por ejemplo: los graves problemas familiares, la frustración frente al futuro por las dificultades de trabajo y estudio; la desorientación que le provocan las influencias consumistas, hedonistas e individualistas y la carencia de una profunda formación cristiana.



92. Por esto es necesario contar con una acción de Iglesia que forme en profundidad a los jóvenes; que pueda generar una alternativa de vida cristiana en el contexto en que vivimos. Para lo cual proponemos las siguientes orientaciones y medios.

ORIENTACIONES (o Políticas)

93. Formar asesores y animadores de pastoral juvenil, capaces de desarrollar un proceso pedagógico que conduzca a los jóvenes a una formación humana y cristiana, básica, sólida e integral.

94. Despertar en los jóvenes la conciencia misionera de manera que lleguen a ser ellos mismos los principales agentes de evangelización entre sus hermanos jóvenes.

95. Fomentar en los jóvenes el cultivo de una auténtica espiritualidad cristiana que les permita experimentar la liberación de Jesucristo y transformarse en testigos y agentes de liberación integral en el medio en que les corresponde actuar.

96. Orientar a los jóvenes hacia un estilo de vida sencillo y fraterno, que vivido en coherencia con el Evangelio sea signo de vida y amor por los pobres y de rechazo a las idolatrías del dinero, el poder y el placer.

97. Lograr que las comunidades y diversos movimientos juveniles vivan el respeto, el diálogo, la participación, el compartir y el sentido de Iglesia de modo que sus comunidades sirvan de fermento y modelo de la sociedad que queremos construir.
Medios (o estrategias)

98, Que cada diócesis cree conciencia entre el personal apostólico acerca de la importancia del trabajo con los jóvenes y provea a la Pastoral Juvenil de personal capacitado y recursos para hacer posible un trabajo pastoral en profundidad.

99. Que ISPAJ, el Instituto Superior de Pastoral Juvenil, siguiendo las Orientaciones de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil, asuma el servicio de formación y capacitación permanente de asesores y animadores para las diócesis.


100. Que la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil, en colaboración con otros organismos nacionales, elabore material para asesores, animadores y jóvenes en general, que sirva de apoyo al trabajo sistemático.

101. Que cada diócesis cuente con un programa básico de dos o tres años de duración para la formación integral de los jóvenes en el que se ponga especial énfasis en:
-el conocimiento de la Persona de Jesús y de la Iglesia -la iniciación en la vida espiritual - el desarrollo vocacional -la educación de la afectividad y la asimilación de elementos básicos de la enseñanza social de la Iglesia.


102. Que se intensifiquen los retiros y medios de formación espiritual para dar una base sólida a las comunidades y movimientos juveniles.

103. Que la_Pastoral Juvenil, en coordinación con Catequesis y de acuerdo al Directorio de Pastoral Sacramental, asuma el Sacramento de la Confirmación.

104. Que en los años 82 y 83, bajo la orientación de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil y con la colaboración de los diversos movimientos apostólicos y comunidades juveniles, se prepare y realice una Gran Misión Juvenil a través de todo el país.

105. Que cada diócesis organice la pastoral vocacional de modo que ayuden a los jóvenes al descubrimiento y profundización de sus vocaciones específicas.

106. Que a nivel nacional se realicen progresivos esfuerzos de integración de las diversas expresiones de pastoral juvenil, en vistas a favorecer los intercambios de experiencias y a mejorar la calidad de la formación de los diversos ambientes juveniles.

La familia

Justificación

107 La familia es el mas poderoso medio de evangelización. De ella depende en gran parte el futuro de la evangelización. A nivel mundial, el Santo Padre ha dado un poderoso y constante impulso a la Pastoral Familiar. En el Sínodo tuvo ese impulso una especial cristalización; el documento pontificio que se espera sobre el tema le dará nuevo vigor.

108. La familia es un baluarte donde se genera el cuerpo social, donde se cultivan los valores del más puro humanismo, donde se experimentan la solidaridad, el amor, el servicio desinteresado, la comunión y participación. En lo más íntimo del hombre late siempre el anhelo por formar una familia unida y feliz.

109. Estos roles los tiene la familia por su condición de célula básica de la sociedad y de la Iglesia.

110. Por estas mismas razones repercuten en ella, con especial fuerza, los procesos negativos que se desarrollan en la humanidad*. En Chile afrontamos dificultades, tanto por las situaciones condicionadas por la marginalidad y extrema pobreza, como por otro tipo de problemas como son: el alcoholismo, el aborto, el divorcio y la anticoncepción, que afectan a círculos crecientes de familias no sólo de nivel popular sino también de niveles económicos medios y altos.

111. El futuro de la evangelización de nuestra Patria depende así en gran parte de las familias. Por estas razones se hace necesario acentuar el trabajo pastoral con ellas y para esto proponemos las siguientes orientaciones y medios.

ORIENTACIÓN (o Políticas)

112. Formar agentes pastorales \"comprometidos individual o asociadamente en el apostolado familiar\" ** en vistas a: fortalecer la acción evangelizadora de la familia, difundir las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia y mejorar los esfuerzos de preparación al matrimonio.

113. Divulgar masivamente los valores familiares destacando la familia como lugar privilegiado de crecimiento en la fe y como modelo y formado ra de una sociedad personalizante.

114. Promover en las familias un estilo de vida evangélico, sencillo y modesto y educar a sus miembros en la vivencia del compartir con los más necesitados y el compromiso en la transformación de la sociedad.

115. Fomentar el espíritu misionero de las familias, especialmente en relación a las familias que necesitan apoyo.

116. Fortalecer en las parejas y en las familias la Unidad, la vida de oración, la fidelidad y el compromiso, y promover su inserción en comunidades, sean de base o de movimientos católicos familiares.

* Puebla 571, 576, 577 .
** S.S Juan Pablo Il, Carta Apostólica Consejo FamiUa, mayo 1981.

MEDIOS (o Estrategias)

117. Que en todas las diócesis se constituyan los departamentos de pastoral familiar y que éstos se dediquen primordialmente a la formación de agentes pastorales para la familia, dando especial importancia a la \"inspiración y apoyo de los movimientos familiares\"*** y buscando su coordinación con la pastoral diocesana.

118. Que en las comunidades, movimientos y centros de padres de los colegios de Iglesia, se profundice la enseñanza de la Iglesia sobre la familia, la educación al amor y la enseñanza social de la Iglesia, y se estudien los problemas que la sociedad actual presenta a la vida conyugal y familiar (paternidad responsable, liberación femenina, relaciones padres-hijos, divorcio, etc.).

119. Que a nivel local y nacional se trabaje para una mejor utilización de los M.C.S. que logre una mayor difusión de los valores familiares, y se promueva mediante foros y elaboración de material el desarrollo del sentido crítico y la auto disciplina, frente al cine, la T V., las revistas, etc.

120. Que los matrimonios guías y/u otros monitores, a cargo de la preparación al matrimonio, a través de jornadas o seminarios especializados, refuercen periódicamente contenidos y métodos de esta formación, insistiendo en un estilo de vida evangélico y en el compromiso social.

121. Que a nivel diocesano o zonal se promuevan servicios de orientación a las familias, a los matrimonios jóvenes, a los matrimonios en crisis y servicios de asistencia a las familias más necesitadas, especialmente a las familias incompletas y disgregadas.

122. Que las parroquias se preocupen del seguimiento pastoral de los matrimonios, procurando su participación permanente en las comunidades y movimientos especializados.

123. Que los agentes pastorales alienten a las familias a participar en organizaciones comunitarias ambientales (centro de padres, juntas de vecinos, etc.), para ayudar a la reflexión y superación de problemas comunes.

124. Que a través de actividades de reflexión y material de apoyo, se fomente en las familias el interés por la vocación cristiana en general y con especial énfasis en las vocaciones sacerdotales y religiosas.



*** SS Juan Pablo II, Carta Apostólica, Consejo Familia, mayo 1981.
Las Comunidades Eclesiales de Base

JUSTIFICACIÓN

125. Son un nuevo modo de\" vivir la Iglesia\". Lugar de encuentro con Cristo y de conocimiento del hombre en su realidad trascendente que lo capacita para ser constructor de la civilización del amor.

126. \"En las pequeñas comunidades, sobre todo en las mejor constituidas, crece la experiencia de nuevas relaciones interpersonales en la fe, la profundización de la palabra de Dios, la participación en la Eucaristía, la comunión con los pastores de la Iglesia particular y un compromiso mayor con la justicia en la realidad social de sus ambientes\" (Puebla 640).

127. Por ser reducidas son un ambiente privilegiado para incentivar la participación y el diálogo, hacer misión y generar comunión. Favorecen la dimensión comunitaria de nuestra fe y son la estructura de base en la cual se celebra la fe personal.

128. Son expresión preferente del amor de la Iglesia por su pueblo sencillo, donde se valoriza su religiosidad y se le va dando posibilidades concretas de comunión y participación, tanto en la tarea ec1esial como en la transformación del mundo.

129. Están llamadas a ser signos de un ideal cristiano de sociedad, centros de renovación pastoral y apoyo a los laicos comprometidos en el mundo.

130. Así veíamos las CEB en nuestras Orientaciones Pastorales de Chillán (1968) y de La Serena (1969) y, ahora creemos que es necesario seguir, en base a la experiencia vivida, perfeccionando su identidad y sus roles.

131. Nuestras CEB necesitan todavía una mayor precisión en 10 que deben ser sus funciones, desarrollo y su modo de integración con el resto de la Iglesia.

132. Nuestras CEB se han quedado demasiado en el ámbito de lo religioso, cultural y catequístico; les falta apertura al ambiente. En ellas hay poca reflexión, a la luz del Evangelio y las enseñanzas de la Iglesia, sobre problemas de trabajo, situación económica, organización gremial y vecinal, etc.

ORIENTACIONES

133. Lograr que en cada CEB se desarrolle una formación cristiana básica e integral de todos sus miembros.

134. Lograr que en las CEB haya un continuo discernimiento, a la luz del Evangelio, sobre sus situaciones concretas de vida y que se comprometan en el quehacer liberador de su medio de vida.

135. Lograr que la CEB cultive entre sus miembros un corazón de pobre y desarrolle la vivencia de la solidaridad y el compartir con los más necesitados y sean fermento en la transformación del mundo.

136. Acentuar la proyección misionera de las CEB, estimulándolas a que busquen caminos para explicitar la presencia y/o ausencia de Jesús en su medio.

13 7. Lograr que la CEB llegue a ser una escuela de comunión y participación integrada a la pastoral orgánica de las diócesis.

MEDIOS

138. Que en las Diócesis o zonas donde no existe un Departamento o una Comisión encargada de las comunidades y sus ministros (COMIN), se cree a la brevedad un equipo de formación y promoción de CEB.

139. Que los equipos diocesanos responsables de CEB (o el COMIN donde exista) forme y capacite animadores y asesores que favorezcan el crecimiento de las personas, el trabajo en equipo y presten especial atención al desarrollo de una espiritualidad y compromiso laical.

140. Que cada Diócesis, con la colaboración de los Organismos Nacionales correspondientes (COMIN nacional y otros) desarrolle programas básicos y material de apoyo para la formación y capacitación permanente de animadores y ministros para las diversas tareas de la CEB.

141. Que las CEB, con una pedagogía activa, eduquen el sentido crítico y profético de sus integrantes, para que sean capaces de discernir y señalar la presencia o ausencia de los valores del Reino en su realidad concreta: familia, trabajo, barrio, ambiente, etc. en vista al compromiso cristiano y liberador de sus integrantes.

142. Que en las CEB se estudien y analicen los documentos del magisterio reciente de la Iglesia y se profundice en la Enseñanza Social de la Iglesia, usando el material ya existente.

143. Que el COMIN diocesano promueva encuentros periódicos de CEB para lograr intercambio de experiencia, unificación de criterios y vivencia de Iglesia.

144. Que la CEB motive a sus miembros a incorporarse activamente y con sentido crítico en las organizaciones sociales propias de su medio.



La Educación

JUSTIFICACIÓN


145. La Evangelización de la cultura forma parte de la misión evangelizadora de la Iglesia (cfr. Evangelii Nuntiandi, 18-19).
En la sociedad actual -caracterizada por el pluralismo cultural- a la Iglesia le toca \"reforzar su empeño educativo para formar personalidades fuertes, capaces de resistir al relativismo debilitante, y de vivir coherentemente las exigencias del propio bautismo\" (La Escuela Católica 12).

146. La educación es, pues, uno de los medios eficaces en la evangelización de la cultura, contribuyendo en forma positiva a \"la construcción de la ciudad terrena\" (Educación Católica 12).

147. Se constata que se vive en Chile una crisis de valores, como se hace ver en la explicitación del objetivo general. Hay urgencia para que la educación cristiana sea realmente evangelizadora contribuyendo -así- a humanizar y personalizar al hombre (Puebla 1027); a transformar, con estilo cristiano el proceso social que se vive en Chile; y a crear en los educandos -convertidos en sujetos del proceso educativo- una conciencia crítica conforme al Evangelio, que lleve a experimentar la nueva sociedad justa y fraterna (Puebla 1029).

148. Las reformas educacionales que se implementan en el país, con sus posibilidades e interrogante s, son un desafío que la Iglesia no puede ignorar.
Se necesita integrar realmente el proceso educativo dentro del quehacer pastoral.

149. Las prioridades de la \"Juventud\" y \"Familia\" asumidas por nuestra Iglesia están íntimamente ligadas a la prioridad \"Educación\", complementándose mutuamente.

ORIENTACIONES

150. Dar en la diócesis una atención preferente a la pastoral educativa, integrándola en la pastoral de conjunto.

151. Elaborar un proyecto educativo cristiano, a partir de las enseñanzas de la Iglesia y de nuestra experiencia pastoral. Deberá servir de modelo a las Escuelas Católicas y será un servicio de la Iglesia a todo el ámbito educativo del país.

152. Apoyar la acción de los Colegios Católicos, valorando su misión y ayudándolos a descubrir su identidad como lugar de síntesis entre fe y cultura, fe y vida y de experiencia de la comunión y participación, base de la nueva sociedad.

153. Promover el trabajo pastoral con los educadores cristianos, especialmente laicos (Puebla 1042), para que asuman su papel como agentes activos en la misión evangelizadora de la Iglesia en el campo educativo.

154. Crear una íntima relación entre los agentes de pastoral familiar y educativa para que los padres de familia -principales y primeros educadores- asuman realmente esta misión.

155. Promover la capacitación de profesores de religión, para que todo alumno católico tenga la posibilidad de tener buenas clases de religión.

156. Estimular la responsabilidad de los cristianos para que participen en sus respectivos niveles en el actual proceso de reforma educacional.

157. Hacerse presente con obras educacionales escolares o extraescolares al servicio de los sectores más necesitados, para ser consecuentes con nuestra opción preferencial por los pobres.

158. Impregnar todo el quehacer educativo de valores cristianos, teniendo en cuenta la flexibilidad de planes y programas.

MEDIOS

159. Crear o fortalecer en cada diócesis la Oficina (Vicaría o Departamento) de Educación Católica\" con personal y medios, para que estudie y promueva todo el quehacer educativo en la pastoral orgánica.

160. Tener como principal trabajo del DECH el preparar el proyecto educativo cristiano.

161. Promover por las Oficinas (Vicarías o Departamentos) de Educación de cada diócesis reuniones con los directores de los Colegios católicos, para integrarlos en la pastoral de conjunto y ayudarlos a descubrir su identidad de educadores cristianos. Dar especial énfasis a la creación en cada colegio de un Departamento de Pastoral.

162. Iniciar o intensificar el trabajo pastoral con educadores cristianos especialmente laicos.

163. - a nivel del DECH: promover iniciativas para que surjan \"Institutos Superiores de Educación\" (antiguas Escuelas Normales) para formar profesores. Animar sobre todo a religiosas o institutos seculares con experiencia en este campo.

164. -. a nivel de las diócesis: crear o multiplicar \"comunidades de educadores cristianos\" u otras semejantes para el apoyo personal, y su proyección evangelizadora como educadores.

165. Estimular la formación de centros o asociaciones de padres de familia, formándolos y capacitándolos en las \"escuelas para padres\". Trabajar -en este campo- en estrecha colaboración con el Departamento de la Familia.

166. Estimular, a nivel nacional o diocesano, las iniciativas para formar capacitados profesores de religión para las escuelas, ya sean católicas o fiscales.

167. Confiar un estudio de posibilidades reales al DECH sobre la nueva \"legislación educacional\".

168. Animar a educadores, religiosos y laicos a asumir responsabilidades en el campo educativo.

169. Multiplicar la presencia educativa cristiana en los ambientes populares.

170. Preparar textos, u otros subsidios que enseñen a presentar todas las asignaturas con una visión cristiana.


La Pastoral de las Multitudes

Justificación

171. Jesús en su predicación, atiende a personas, a la comunidad (los doce y los discípulos) y a la multitud. La Iglesia debe tener la misma preocupación. Especialmente urgente es la atención pastoral de las multitudes que se sienten profundamente cristianas y que hay que atenderlas a partir de su religiosidad.

172. Puebla presenta como clave la evangelización de la cultura \"que se manifiesta en las actitudes propias de la religión de nuestro pueblo\" (Puebla. 415-440)

173. Existe la necesidad de asumir la religiosidad popular de nuestro pueblo, desde el marco de su propia cultura, de tal manera que pueda llegar a vivir y expresar a través de signos, símbolos y lenguajes propios, la fe que lo identifique como pueblo creyente, comprometido en el proceso de evangelización liberadora.

174. También es necesario valorar la religiosidad de la multitud en cuanto manifiesta una forma de vivir un verdadero \"catolicismo popular\" y discernir lo que en ella haya de \"sincretismo religioso\".

175. En la religiosidad popular se expresa el \"alma\" o la \"memoria del pueblo\" que deben ser tomados en cuenta para nuestra evangelización.

176. Existe en nuestro país una falta de atención pastoral a las grandes multitudes en que se expresa esta religiosidad, falta de ministros y de una adecuada pedagogía para realizarla.
ORIENTACIÓN (o Políticas)

177. Formar adecuadamente a los agentes pastorales, en base a la investigación, estudio y contacto personal con las manifestaciones de religiosidad popular, para que la asuman y desarrollen según los criterios del Evangelio y la integren a la pastoral orgánica de la Iglesia.

178. Acentuar la preocupación por la evangelización de la Religiosidad Popular en todas sus expresiones y valorar su fuerza misionera.

179. Discernir las manifestaciones religiosas de nuestro pueblo, para promover y alentar compromisos personalizantes, familiares y sociales, que los impulsen a una auténtica renovación.

180. Procurar que la Religiosidad Popular, iluminada por la palabra de Cristo, asuma las carencias y necesidades de justicia que sufre el mundo popular y las transforme en un anhelo y experiencia de liberación.

181. Encauzar la religiosidad popular hacia una auténtica vivencia cristiana y un mayor sentido de pertenencia y participación en la Iglesia.


MEDIOS (o Estrategias)

182. Que el Departamento de Pastoral de Multitudes, con la colaboración de los Organismos Nacionales pertinentes y de expertos, prosigan el estudio de las manifestaciones religiosas y que sus resultados sean dados a conocer en jornadas de capacitación para los agentes pastorales y se difundan masivamente.

183. Que los responsables de la Pastoral busquen dar un sentido misionero a las manifestaciones tradicionales de fe y celebraciones litúrgicas más populares.

184. Que las Diócesis y el Departamento Nacional de Pastoral de Multitudes promuevan acciones religiosas públicas y sencillas en días y tiempos significativos: Semana Santa, Mes de María, etc. en que puedan participar las multitudes y que susciten una acción misionera en los diversos ambientes.

185. Que en los santuarios y fiestas religiosas se procure una clara vinculación con la categoría de trabajadores predominantes en la región y su problemática social.

186. Que los responsables de Pastoral procuren entender el lenguaje en que se expresa la fe de los pobres para orientarla respetando su dinamismo y expresividad propia.

187. Que a nivel diocesano y/o regional se cree un equipo responsable de asumir la Religiosidad Popular en la actividad pastoral ordinaria.

188. Que las diócesis aprovechen los diferentes, medios de comunicación social, para entregar mensajes directos (ej. transmisión de la Santa Misa) o indirectos de evangelización.

Los Sectores Populares y marginados

Justificación

189. El mensaje de Cristo está dirigido preferentemente a los pobres y es a ellos a quienes ofrece la liberación. Además, anunciar la Buena Nueva a los pobres es uno de los signos de la llegada del Reino y de la actividad mesiánica de Jesús.

190. Los destinatarios privilegiados del Evangelio tienen en Chile rostros bien concretos: niños desnutridos, vagos, abandonados; jóvenes frustrados por la falta de oportunidades y capacitación; campesinos privados de tierra o con salarios injustos; obreros mal retribuidos, con dificultades para organizarse; subempleados, cesantes y trabajadores del PEM; marginados y hacinados urbanos, ancianos desplazados, personas perseguidas, encarceladas y, a veces torturadas (Ver Puebla 31-42).

191. Desde la perspectiva de los pobres aparece más nítido que las potestades de este mundo son el dinero, la violencia, el poder despótico, y que las principales víctimas de este sistema son los pobres, quienes resultan desposeídos de verdadera humanidad.

192. Es vital la participación de los pobres en la creación de un mundo solidario, bajo el signo de Cristo, superando la esterilidad del desamor y la violencia. La ayuda fraterna, en comunión, participación y dignificación, tienen aquí un campo de acción mucho más amplio que el solo apoyo asistencial.

193. Nuestra opción busca ayudar al pobre y al marginado para que se libere de su pecado y de las consecuencias del pecado de la sociedad. La exigencia evangélica de la pobreza, como solidaridad con el pobre y como rechazo de la situación en que vive, libera al pobre de ser individualista en su vida y de ser atraído y seducido por los falsos ideales de una sociedad de consumo. (Puebla. 1156)

194. Esta opción ayudará a la Iglesia a evangelizar a quienes tienen su corazón apegado a las riquezas, convirtiéndolos y liberándolos de esta esclavitud y egoísmo. (Puebla. 1156).

ORIENTACIONES (o Políticas)

195. Lograr que la formación de personas de los sectores populares despierte su conciencia cristiana en todas sus dimensiones, para que puedan ser sujetos activos en la construcción del Reino en su comunidad y medio de vida.

196. Promover, en las personas. el sentido de su dignidad, responsabilidad y libertad propias de los hijos de Dios para que sean testigos y fermento de Iglesia en el mundo popular.

197. Lograr que los cristianos tomen conciencia de la necesidad imperiosa de trabajar desde la perspectiva del Reino en medio del pueblo en la liberación del pecado personal y social y de promover y defender especialmente los derechos de los pobres, marginados y oprimidos.

198. Lograr que nuestra Iglesia, a partir del Evangelio, profundice, promueva y defienda los valores auténticos de la cultura popular.

199. Lograr que la Iglesia dé mayor participación a los pobres y marginados en sus organismos pastorales, promueva el compromiso específico de los laicos y aliente la vitalización de organizaciones populares.

MEDIOS (o estrategias)

200. Que la pastoral diocesana, (especialmente el DAS. Departamento de Acción Social), con el apoyo de organismos especializados, promueva en todos los niveles de acción pastoral de los sectores populares, la reflexión de la realidad, a la luz del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia, entregue una concepción clara de la liberación integral y promueva el compromiso consecuente.

201. Que en la formación cristiana, especialmente de los jóvenes del sector popular, se incorpore el estudio y reflexión crítica a la luz del Evangelio de las diversas ideologías vigentes en nuestra sociedad (liberalismo, marxismo, seguridad nacional, etc.).

202. Que en cada diócesis se cree la Comisión de Justicia y Paz orientada a fomentar la conciencia crítica de la Iglesia respecto de los principales acontecimientos que afectan a nuestra sociedad.

203. Que las comisiones nacionales de pastoral obrera y campesina, elaboren un documento en que se analicen los valores propios de la cultura popular y se estudien las causas de aquellos que son especialmente atropellados, para que sea reflexionado por los agentes pastorales y las organizaciones pastorales de base.

204. Que la pastoral diocesana impulse en las parroquias la creación de equipos misioneros, que desarrollen su acción tanto en el campo urbano como rural.

205. Que a nivel diocesano y nacional se vitalicen los movimientos apostólicos del mundo obrero y campesino (A.C R., MOAC. MOANI, etc.), y las comunidades de base del sector popular.

206. Que INDlSO, Instituto de Difusión Social, y ONAC, Oficina Nacional de Catequesis, en colaboración con otros organismos especializados, elaboren fichas sencillas que permitan a las CEB la toma de conciencia de los valores de la cultura popular y los capacite para su evangelización.

207. Que las publicaciones de Iglesia, diocesanas y nacionales, difundan mayor información sobre la realidad popular y la marginación y den a conocer en forma clara y sencilla la enseñanza social de la Iglesia.

Septiembre de 1981.