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Documentos

Declaración

Fecha: 08/12/2010
Referencia:
País: Chile
Ciudad: Santiago
Autor: Mons. Ricardo Ezzati Andrello


Una tragedia ha enlutado las primeras horas de este día de fiesta, en que gran parte del país venera a la Santísima Virgen. Un incendio en la cárcel San Miguel ha costado la vida a 81 internos, según las últimas informaciones de las que disponemos, ha causado heridas a numerosos reclusos, y pareciera que varios de ellos se encuentran en riesgo vital.

Es una dolorosa tragedia para el país. Nos unimos a los sentimientos de los familiares de las personas que han perdido la vida y les manifestamos nuestra cercanía. También a quienes están gravemente lesionados.

Oramos por quienes han perdido la vida tan trágicamente, por la recuperación de los lesionados y por el trabajo que realizan las autoridades en cuanto a acompañar la los familiares de las víctimas, y a quienes investigan, con la debida acuciosidad, los detalles de estos hechos.

Es dolorosa y vergonzosa la tragedia del hacinamiento en que viven, por años, los reclusos en las cárceles del país. Los Obispos lo hemos dicho con claridad cuando presentamos, en julio pasado, nuestra propuesta de Indulto con motivo del Bicentenario.

Pedíamos, en esa ocasión, un esfuerzo conjunto de todos los sectores para tener un sistema penal y carcelario más humano. Decía del Comité Permanente en el mensaje que entregamos al Presidente de la República: “muchos recintos carcelarios no procuran oportunidades verdaderas y suficientes de rehabilitación a los internos, incluso las nuevas cárceles. Por el contrario, sabemos que con frecuencia los recintos penales son un hábitat más violento y deshumanizante que aquéllos que favorecieron el desarrollo de la delincuencia”.

La muerte violenta en un recinto de reclusión es una de las peores formas de concluir el paso por la historia. Los testimonios que a diario la Iglesia recoge en el ámbito del acompañamiento pastoral en las cárceles, son elocuentes respecto de este mundo de sufrimiento y dolor, de un dolor al que, como sociedad, muchas veces aportamos con nuestra indiferencia.

Creemos que el país debe saber con claridad las causas de esta tragedia y también las condiciones de indignidad en las que viven muchos reclusos. Con esperanza, alentamos la concreción los anuncios hechos, hace un mes, por el Ministerio de Justicia en orden a mejorar notablemente el estado de vida de los encarcelados.

Aún no es tarde para acoger el propósito fundamental de nuestra propuesta: que los actores sociales entremos en un diálogo de alto nivel para “resolver definitivamente el drama de las cárceles de Chile”. Como se hizo en torno a la Educación, el Trabajo la Previsión, y como se hizo recientemente para mejorar la salud pública. La realidad penitenciaria de Chile debe ser incorporada en la agenda de las decisiones, y ello es urgente.

A la Virgen María, es su día, le pedimos que acoja en su seno maternal a las personas que sufren hoy por esta tragedia. Que en Cristo, su Hijo, encontremos esperanza y consuelo.


+ Ricardo Ezzati Andrello, sdb
Arzobispo de la Ssma. Concepción
Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile



Concepción, 8 de diciembre de 2010.