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Carta a Obispos y colaboradores de la CECh

Fecha: 24/11/2010
Referencia:
País: Chile
Ciudad: Rancagua
Autor: Mons. Alejandro Goic Karmelic


Rancagua, 24 de noviembre de 2010


Queridos hermanos en el Episcopado,
apreciados colaboradores de la Conferencia Episcopal de Chile
:

Ha concluido recientemente una inolvidable Asamblea Plenaria del Episcopado, la número 100, con una valiosa participación de más de 50 invitados especiales con quienes pudimos reflexionar y compartir en torno al caminar de la Iglesia, nuestra fidelidad al Evangelio y nuestro servicio a la sociedad chilena.

Y esta Asamblea ha concluido con una significativa muestra de comunión eclesial en la gran Misa por Chile, junto a la Virgen del Carmen Misionera en el santuario nacional de Maipú. En el entusiasmo de tantos agentes pastorales venidos de todo Chile a “devolver la visita” de la imagen peregrina, reconozco el sello del acontecimiento de Aparecida, de este impulso misionero que, en distintos ritmos y con diversos acentos, va asumiéndose cada vez con más fuerza en nuestras diócesis.

En lo personal, esta centésima Asamblea ha marcado, además, la conclusión de una importante etapa de mi ministerio y mi servicio a la Iglesia, al terminar mi segundo período como Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile. Quiero expresar mi gratitud al Señor por estos años de servicio en la CECh, por las importantes tareas y desafíos que nos tocó asumir, en su mayoría muy gratificantes, otros más complejos y algunos de gran dificultad. En cada proceso que me tocó acompañar procuré siempre ser fiel a Jesucristo y el Evangelio. Desafiado por un tiempo de cambios vertiginosos en nuestra sociedad, y animado por las enseñanzas del Santo Padre y del Magisterio de la Iglesia, creemos que la Vida Plena que nos ofrece Jesús es respuesta novedosa y contundente hoy a las desesperantes búsquedas de sentido, especialmente de los más jóvenes.

Agradezco y valoro, muy sinceramente, a mis hermanos en el Episcopado, por la fraterna comunión de todos estos años. De un modo especial, al Sr. Cardenal Francisco Javier Errázuriz y a quienes formaron y siguen formando parte del Comité Permanente. He aprendido en estos años que nuestro propio testimonio de colegialidad y fraternidad es fuente y fruto de comunión eclesial. Estoy cierto de que mi hermano Ricardo Ezzati, arzobispo de Concepción y nuevo Presidente de la CECh, podrá contar con esa gratificante cercanía episcopal que hace más fecundo el discernimiento del querer de Dios para nuestra Iglesia y para nuestra patria.

Quiero agradecer a las personas que prestan sus servicios en la Conferencia Episcopal, en sus organismos pastorales, administrativos y de gestión. Y también a los fieles de la Iglesia de Rancagua, al Clero y a mis colaboradores en la Curia diocesana, por su comprensión y paciencia en estos seis años de atención compartida para asuntos diocesanos y nacionales.

A todos, gracias por ayudarme, tanto ayer como mañana, a ser fiel a mi lema episcopal “Cristo es mi Vida”. Es tan importante que los Obispos estemos siempre atentos a los signos de los tiempos, como lo estuvo don Sergio Valech, que esta madrugada ha partido al encuentro con el Señor.

A la Virgen bendita, en este su mes engalanado por flores y cantos, confío el camino de nuestra Iglesia en estos tiempos, también las intenciones de la Conferencia Episcopal y del nuevo Presidente que hemos elegido para su servicio.

Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua