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Carta del Cardenal Errázuriz al Papa Benedicto XVI

Fecha: 05/04/2010
Referencia:
País: Chile
Ciudad: Santiago
Autor: Mons. Francisco Javier Errázuriz


Santiago de Chile, Sábado Santo de 2010

A Su Santidad
B e n e d i c t o X V I
Palacio Apostólico
00120 Ciudad del Vaticano

Querido Santo Padre,

Mucho le agradezco la audiencia que nos concedió hace una semana, y el apoyo y la bendición que nos impartió en esta hora difícil para nuestra patria después del trágico terremoto y maremoto que nos han golpeado. En esta carta, sin embargo, deseo referirme a otro tema que también nos golpea.

Es muy fuerte el sufrimiento y el desconcierto que han causado en la Iglesia, y entre quienes no pertenecen a ella pero la respetan, los gravísimos delitos que en algunos países han cometido contra niños sacerdotes y religiosos, y la duda e inseguridad que estos hechos han arrojado sobre quienes han tenido responsabilidad pastoral en esos lugares.

Por eso, le agradecemos de corazón su preocupación personal por estos casos, y la clarividencia y la valentía de su Carta pastoral a los católicos de Irlanda. Contiene orientaciones pastorales, proposiciones espirituales y enseñanzas necesarias para toda la Iglesia, que quieren apartarla de determinadas maneras de tratar estos delitos, acostumbradas en ciertos lugares.

Sin embargo, nada justifica las publicaciones de quienes, a raíz de estos hechos, han querido golpear y dañar gravemente no sólo a toda la Iglesia, sino de manera infundada, injusta e insidiosa a su persona y a su autoridad moral. Estos ataques nos han acercado al proceso injusto, difamatorio y cruel hasta el extremo, recordado en cada Semana Santa, al cual fue sometido Nuestro Señor Jesucristo para borrar su presencia y su legado de este mundo.

En verdad, el objetivo no es Ud., Santo Padre. Lo atacan en esta hora decisiva de la historia, para apartar de la cultura de Occidente toda influencia cristiana, y suprimir de la humanidad la verdad revelada sobre Dios y sobre el hombre, y la ética que tiene su fundamento en Él. Son verdades que Vuestra Santidad anuncia de manera clara y convincente.

Deseo manifestarle, Santo Padre, nuestro profundo dolor, y la cercanía filial y solidaria de los fieles de esta Arquidiócesis, que no se dejan confundir por los pecados de quienes traicionan sus compromisos cristianos, religiosos o sacerdotales, ni engañar por estos ataques, que rechazamos enérgicamente. De nuestra parte, valoramos profundamente y seguimos su Magisterio pontificio con mucha gratitud a Dios, y con la voluntad firme de ser y formar “discípulos misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida”.

Deseando a Vuestra Santidad una celebración de la Pascua del Señor Resucitado colmada de su paz y de su gracia victoriosa, le pide su bendición apostólica para esta querida arquidiócesis -especialmente para sus obispos, sus sacerdotes y diáconos, sus consagrados, sus agentes pastorales, y todos los que promueven la justicia y la caridad a favor de los más afligidos y necesitados- quien lo recuerda siempre con gratitud y alegría,

su hermano menor en la sucesión de los apóstoles,



Francisco Javier Errázuriz Ossa
Cardenal Arzobispo de Santiago