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Crisis económica y Trabajo

Fecha: 30/04/2009
Referencia:
País: Chile
Ciudad: Concepción
Autor: Pastoral Obrera de Concepción


Introducción

En vísperas de celebrar una vez más la importante festividad de San José Obrero, fecha en que también nuestra Iglesia adhiere con especial atención y afecto a la conmemoración del Día de Los Trabajadores, esta vez lo hacemos con la preocupación y solidaridad que nos genera la situación de tantos hermanos que han perdido sus empleos y la vulnerabilidad de sus condiciones de vida para las familias.

¿Por qué sucede esto?, ¿cuál es la voz de nuestra Iglesia ante esta crisis? y ¿qué debemos hacer para enfrentarla? Son las preguntas que queremos responder con esta cartilla de trabajo.

I El origen de la crisis

Desde el año 2007 somos testigos de la inestabilidad que están viviendo los mercados financieros de todo el mundo. El alto grado de interdependencia de los bancos y la lógica economicista que los mueve, provocó que lo que empezara como un problema de morosidad localizado en los Estados Unidos, terminara desembocando en una crisis financiera y económica global de magnitudes todavía incalculable.

Todo comenzó con el escándalo de las hipotecas “subprime”, - prestamos a personas que no cumplen ciertos requisitos crediticios, lo que los hace mas arriesgado. El termino subprime hace referencia a los prestamos con alto riesgo, porque son concedidos a personas que pueden verse en dificultades para devolverlos-. Por lo tanto, el origen de este crisis financiera se encuentra en la orientación estratégica de la banca norteamericana de aprovechar un mercado inmobiliario en gran expansión, para otorgar créditos hipotecarios a las familias más pobres, a tasas de interés mayores que las habituales.

Dado el alto riesgo de no pago de esos créditos y para tener más liquidez, los bancos prestamistas necesitan desprenderse de ellos y transferir el riesgo a otros. Mediante este procedimiento se hacían “paquetes” financieros que incluían hipotecas de bajo y alto riesgo y se vendían a otras entidades como cualquier otro activo financiero. El último comprador de estos productos lo compraba por su atractiva tasa de interés, pero desconociendo el riesgo que había detrás.

Con el negocio marchando bien todos ganaban, pero el mercado inmobiliario cambió y ya no se compraron más viviendas y quienes ya lo habían hecho no pudieron pagarlas provocando que finalmente la burbuja estallara.

Los precios de las vivienda se desplomaron, las familias no podían hacer frente a hipotecas más altas que el valor de sus casas, por lo tanto el número de impagos -familias y constructoras- se disparó, los bancos empezaron a tener problemas de liquidez para pagar sus deudas a los prestamistas, que en general eran otros bancos, y como la interdependencia de los bancos es enorme pronto la crisis se propagó por todo el mundo generando procesos de recesión económica en muchos países con pérdidas de empresas y altos índices de desempleos.

II La voz de nuestros pastores sobre el origen y consecuencias de la actual crisis

-“Nadie pone un remiendo de tela nueva en un vestido viejo, porque lo añadido hará encoger el vestido y el daño se hará mayor” (Mt 9, 16), palabras del Evangelio que recordó Benedicto XVI en su bendición de Año Nuevo. La referencia hace clara alusión a las medidas que hay que tomar ante la actual crisis económica global. Para el Pontífice, esta crisis pone a prueba el futuro de la globalización. En realidad, la crisis actual no es el resultado de dificultades financieras inmediatas, sino que es una consecuencia del estado de salud ecológica del planeta y, sobre todo, de la crisis cultural y moral que vivimos, cuyos síntomas son evidentes desde hace tiempo en todo el mundo (cf. Benedicto XVI, Homilía del 1 enero de 2009) (Mensaje del CELAM ante la crisis actual 7/2/2009).

- “Aunque los pastores no somos, necesariamente, expertos en ciencias económicas, la Iglesia es maestra en humanidad al enseñarnos el amor de Dios. La referencia evangélica con que el Santo Padre Benedicto XVI ha meditado en torno a la incierta situación de las finanzas mundiales resulta muy iluminadora para nuestros días. Porque cuando el afán del lucro y la acción especulativa sin límites se imponen en los mercados, la persona humana está construyendo su casa sobre arena. “Quien construye su vida sobre estas realidades, sobre la materia, sobre el éxito, sobre todo lo que es apariencia, construye sobre arena. Únicamente la Palabra de Dios es el fundamento de toda la realidad, es estable como el cielo y más que el cielo; es la realidad”, ha dicho el Papa (Mensaje del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile; “Fe y solidaridad en tiempos de prueba, a ejemplo de San Alberto Hurtado”, 23/10/2008).

- “Además de una crisis económica, esta es una crisis moral cuyas consecuencias la están viviendo las familias más pobres y los pueblos que son azotados por la cesantía, como Coronel, Talcahuano y Tomé. Lo importante es ver cuál es la causa de esto, que es un manejo de las finanzas y la economía en discordancia con las leyes fundamentales que las tienen que regir, que son la ética y la moral” (Declaración de Monseñor Ricardo Ezzati, Diario El Sur 12/4/2009).

III Orientaciones para estos tiempos de crisis

- Respecto a nuestra Iglesia: “A la luz de la llamada del Papa, esta situación alarmante nos interpela doblemente: de una parte, nos compromete a expresar nuestra solidaridad en acciones y obras concretas, que faciliten la búsqueda de soluciones a los problemas del desempleo, el hambre, la migración forzosa, el deterioro de la salud y la pérdida de calidad de vida de los pobres, que como siempre son las víctimas más afectadas de las crisis; por otra parte, nos estimula a empeñar los mejores esfuerzos de las universidades e institutos católicos, y de investigadores y agentes de pastoral social, para contribuir a la formulación de un nuevo modelo de desarrollo para América Latina y El Caribe, y de un sistema económico mundial mejor regulado, que elimine la pobreza y promueva la justicia y la solidaridad en nuestro Continente, tristemente el más inequitativo del planeta” (Mensaje del CELAM ante la crisis actual 7/2/2009).

- En cuanto a las autoridades, empresarios y trabajadores: “La experiencia, lamentablemente, nos demuestra que los más perjudicados por estas crisis terminan siendo los grupos más vulnerables de la sociedad, los pobres, los predilectos de Jesús. En ese sentido, hacemos un ferviente llamado a todos los empresarios y emprendedores de nuestra patria, y a todos los trabajadores: necesitamos valorar, cuidar y promover nuestras fuentes de empleo, dignificar el trabajo, hacerlo cada día mejor, comprender que un trabajo bien hecho y dignamente remunerado es el sustento de la familia, el pilar de nuestra sociedad. Valoramos el apoyo que se quiere dar a las Pymes, donde encuentra empleo la mayor parte de los trabajadores, y pedimos respetuosamente a empresarios y trabajadores, así como a las autoridades del Ejecutivo y del Parlamento, aportar su mayor esfuerzo para impedir, en todo cuanto nos sea posible, la pérdida de fuentes laborales” (Mensaje del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile; “Fe y solidaridad en tiempos de prueba, a ejemplo de San Alberto Hurtado”, 23/10/2008).

- En cuanto a las personas:Es necesario promover actitudes que alejen del consumismo y derroche de recursos naturales hacia actitudes solidarias en el uso responsable de los bienes, dentro de un comportamiento ético que valore más el ser que el tener y que supere el mero afán de lucro o beneficio individual”(Declaración al término del Simposio CELAM-Misereor, Ciudad del Vaticano, 6 y 7 de marzo de 2009).

Junto con los cambios de hábitos de consumo, de nuevos estilos de vida, en este momento que vivimos se hace más necesaria la participación activa en comunidades y en las estructuras sociales, sindicales y políticas, contribuyendo de este modo en forma especial a la misión evangelizadora de nuestra Iglesia.

- En nuestros hogares:
. No compremos lo que no necesitamos.
. Ajustemos nuestros gastos al presupuesto.
. Evitemos gastos superfluos.
. Tratemos de comprar al contado, no a crédito.
. Si podemos reduzcamos el endeudamiento.
. Si se puede ahorremos.
. Si se puede produzcamos alimentos para nuestro autoconsumo.

Finalmente, esta crisis económica puede ser una oportunidad para ayudarnos a recuperar grandes valores perdidos, seamos más solidarios, aprendamos a compartir y ayudemos a otros a tomar conciencia de este problema.

Pastoral Obrera
Arquidiócesis de Concepción