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DANOS HOY EL AGUA DE CADA DIA Parte 1

Fecha: 26/08/2008
Referencia:
País: Chile
Ciudad: Aysén
Autor: Mons. Luis Infanti de la Mora, osm


CARTA PASTORAL

+LUIS INFANTI DE LA MORA osm

Obispo Vicario Apostólico de Aysén - Chile

1 de Septiembre de 2008 Día de la Creación



Con especial aliento y agradecimiento a:
1. Los Religiosos Siervos de Maria de ACRE (Brasil),
por su valiente evangelización
y defensa de la Amazonía.
1. Todos los que asumen la responsabilidad de cuidar
y embellecer nuestra “casa común” de la Patagonia.
2. Todos quienes cooperaron generosamente de muchas maneras
para la elaboración de esta Carta Pastoral.



Introducción

Muy queridos hermanos y hermanas:

De visita a la comunidad de Villa O’Higgins, mi auto tenía sed. Saciar esta sed me costó $ 850 (pesos) cada litro de gasolina.

Yo también tenía sed. $ 900 me costó cada litro de AGUA. No quedé tranquilo. En el reino de las aguas puras y cristalinas, de las nieves eternas, de las cascadas de gracia, de los ríos majestuosos, como es Aysén, en que se puede tomar el agua más pura del planeta, y gratis, el agua embotellada es más cara que la gasolina, que la leche, que un kilo de pan. Y como estallidos de fuegos artificiales se me llenó la mente de “por qués”. Y fui buscando, y preguntando, y observando, y pensando, y dialogando,…

Fue otro motivo más para escribir esta carta pastoral, la primera en mis 8 años de servicio episcopal en la región de Aysén de la PATAGONIA.

Me di cuenta que el agua, la “hermana agua”, junto a la “hermana tierra”, son tan esenciales a nuestra vida de cada día, que sin ellas estaríamos atrapados por los tentáculos de la muerte. A través del tema del agua fui descubriendo cómo se entrelazan profundos motivos e intereses sociales, éticos, políticos, religiosos, culturales, económicos. Pude entender el rumbo que tiene la historia de nuestra humanidad, las políticas económicas en un mundo globalizado, la vocación y la misión del ser humano en esta tierra, el urgente y profético papel del cristiano en su responsabilidad de ser instrumento de Dios para luchar y construir un mundo en armonía, paz, justicia, solidaridad y equidad. En fin, fui descubriendo la intima relación que debía haber entre el ser humano y Dios, entre el ser humano y los bienes de su creación.

En cada rincón de la inmensa Patagonia uno descubre la huella de un Dios creador, la grandiosidad de la belleza y del misterio que nos envuelve y sobrepasa, en los colores, los silencios, los olores, las aguas y el bosque, el viento y los animales, los ventisqueros y el arcoiris; y por tanto, en profunda y solemne alabanza, nos sentimos responsables de su protección y preservación.

Patagonia es contemplación y alabanza. Es vida exuberante. Es gozo por vivir en una reserva de vida. Es responsabilidad, lucha y esfuerzo, es amor y sabiduría, paz y fiesta, es futuro y oración. Al reconocer esta realidad, queremos expresarnos para que este rincón del planeta no sea herido y carcomido por el afán de lucro, de explotación y de destrucción que el “dulce consumismo” quisiera atrapar.

¿Logrará la espiritualidad cristiana del tercer milenio convertir al ser humano en un sabio y responsable conviviente con el manto de la naturaleza que amorosamente lo envuelve? ¿Seguirá actuando como acérrimo enemigo de la hermana tierra, de la hermana agua, del hermano aire, y del hermano hombre y mujer de esta tierra, convirtiéndola en un “valle de lágrimas”?

¿Sentiremos aún los suaves pasos de Dios, que pasea por nuestra tierra, encontrándose con el pescador y el campesino, el avispado niño o el valiente pionero; y conversar con la mujer sufrida, con el joven soñador, con el sacerdote misionero, en el jardín de la Patagonia?

Despunta el arco iris. Señal del amor y de la paz con que Dios bendice y abraza nuestra tierra, la sagrada Patagonia, en alianza eterna de compromiso para que las aguas puras, transparentes y cristalinas sigan fluyendo vida, cual sangre que dinamiza las arterias de nuestra tierra.

Alianza de la Patagonia con su Dios, para mantener el verdor y la pureza del aire, la vehemencia de los mares, la majestuosidad de los hielos y nieves eternas, la nobleza del ágil huemul, el gracioso ñirre y la lenga y el calafate en flor. Crece la fraternidad alrededor del fogón, y con mate y truco se sella el compromiso de amistad y fe, frente a proyectos amenazantes de destrucción.
La Patagonia se pone de pie, alza su voz, se une, se organiza, y construye su futuro con sudor y fe.

a) DESTINATARIOS de esta Carta Pastoral

Esta carta es para ti y para la comunidad en que estás.

Quiere ir en beneficio de todos nosotros, de las generaciones futuras, como una alabanza que le debemos a Dios con nuestra vida grata a sus ojos y la veneración que le debemos a todas las creaturas. Surge de un pueblo que ama a su tierra, ama a su Dios, y se siente amenazado por los “lobos con piel de oveja” que quieren invadir y pisotear su jardín. Cada vez más la humanidad tomamos conciencia de la crisis y de las amenazas que van atrapando la vida de nuestro planeta, con peligro de extinción de tantas especies animales, vegetales y del mismo ser humano.

Es tal la preocupación por el futuro de nuestro planeta, que no solo los científicos, la gente de mirada crítica y profunda, las religiones, los ecologistas, los indígenas del mundo entero, sino también la ONU declaró el 2008, “AÑO INTERNACIONAL DEL PLANETA TIERRA”.

Es una manera para ayudar a tomar conciencia, a educarnos, a actuar con urgencia frente a los peligros que van deteriorando gravemente los componentes del planeta (sobre todo el agua, la tierra, el aire) y especialmente el ser humano, cuya vida enfrenta amenazas tan poderosas como nunca antes las hubiera en toda la historia de la humanidad.

Estamos en un momento histórico en que se nos ofrece la oportunidad de un profundo cambio cultural, para reanimar la vida de nuestro planeta.

En esta carta pastoral, quisiera ofrecer una reflexión ética y cristiana, pensando en:

• los recursos naturales del planeta y su invalorable abundancia en la Patagonia;
• el valor del agua, como elemento vital para la humanidad;
• la pasión por nuestra querida Patagonia, pulmón indispensable y potente para la vida del planeta;
• la búsqueda de encaminarnos hacia una cultura de la vida en equidad, armonía y solidaridad entre los pueblos y con la “casa en que vivimos” (el medio ambiente);
• lo inhumano e inmoral de ciertos modelos económicos que explotan hasta destruir estos recursos;
• la responsabilidad de cada persona, especialmente de los cristianos, en la lucha por la dignidad del ser humano y por el cuidado y la defensa de su medio ambiente;

Esta reflexión debería llevarnos a asumir una responsabilidad, hasta ahora dormida o acallada por muchos, frente a la urgencia de ser protagonistas de nuestra historia y ser forjadores de las decisiones relevantes en nuestra sociedad.
Por tanto, esta carta pastoral quisiera alcanzar el corazón, la conciencia, la voluntad, el espíritu, las actitudes, las decisiones y la acción decidida de:

• los agentes pastorales y todos los fieles y comunidades del Vicariato Apostólico de Aysén;
• toda la población de Aysén y ojalá de la Patagonia (chilena y argentina) especialmente los educadores;
• grupos y organizaciones más sensibles a estos temas;
• niños, jóvenes y pobres de Aysén;
• responsables de las grandes empresas y especialmente las relacionadas con estos temas;
• medios de comunicación social;
• autoridades locales y nacionales;
• hermanos de la iglesia católica y de otras comunidades religiosas, sin ninguna distinción;
• toda persona de buena voluntad;

Ojalá esta carta sea una semilla que encuentre tierra fecunda en cada persona de buena voluntad, considerándonos artistas de la vida y del amor en la comunidad organizada y democrática.

b) PASOS de esta Carta Pastoral

El 5 de junio de 2006, Día Mundial del Medio Ambiente, escribí una carta abierta: “Aysén: agua y vida” (ver anexo 1). En ella habían 15 preguntas que fueron contestadas por personas individuales, agrupaciones, familias, cursos y colegios, comunidades cristianas, partidos políticos, agentes pastorales y jóvenes de toda la Región de Aysén. Agradezco muy fraternal y cordialmente sus fecundas, sabias y generosas respuestas, que aquí verán reflejadas. Pude comprobar que la efervescente y misteriosa belleza de la naturaleza de nuestra Patagonia, es inspiradora de una genial creatividad de pensamientos, miradas, análisis, sueños, propuestas y proyectos en cada uno de sus habitantes. Las respuestas y la ulterior reflexión motivaron la realización de dos seminarios organizados por el Vicariato Apostólico de Aysén:

1.“Aysén: agua y vida”, el día 15 de agosto de 2006, con la sabia participación del Senador por Aysén don Antonio Horvath Kiss, de la Dirección General de Aguas del MOP – Aysén (señores Fabián Espinoza y Jorge Okuinghttons) y de la señora Sara Larraín, de Chile Sustentable, apasionada luchadora por un mundo mejor. Participaron más de 300 personas, principalmente de Coyhaique.

2. “Aysén: agua y vida”, 32 Jornada Pastoral Vicarial realizada del 23 al 25 de marzo de 2007 a manera de Seminario, donde más de 300 asistentes de todo el Vicariato pudimos compartir y celebrar las fecundas reflexiones éticas, bíblicas, teológicas y pastorales del monje benedictino de Brasil, P. Marcelo Barros.

Desde la Pastoral Social del Vicariato surgió la necesidad de crear una nueva área, incluyendo a la Comisión Justicia y Paz, para coordinar e impulsar el tema medioambiental: “Comisión Agua y Vida”. Numerosos seminarios, encuentros, semanas sociales, reuniones, charlas a nivel regional, nacional e internacional organizados por varias instituciones sociales y especialmente por las valiosas entidades que conforman la “Coalición Ciudadana por Aysén Reserva de Vida”, nos ayudaron a conocer mejor la realidad, y sentirnos parte de la problemática medioambiental, que preocupa cada día más a toda la región de Aysén y mucho más allá de nuestras “fronteras” regionales. También los temblores diarios que remecieron nuestra región desde el 21 de enero hasta junio de 2007, incluyendo el fuerte terremoto del 21 de abril, nos ayudaron a valorar la belleza, la fragilidad y la relación que tenemos con la naturaleza, lamentando incluso la desaparición y muerte de 10 personas de nuestra comunidad aysenina. En los momentos difíciles es cuando más estamos llamados a amar la “casa común” en que vivimos y unirnos para cuidarla. Si bien es cierto que la realidad actual de nuestra región es motivo de preocupación, y podría llamarnos a actuar por el TEMOR a signos de muerte y destrucción, en esta Carta los invitaría a reflexionar, a buscar, a discernir, a actuar y celebrar su compromiso con la vida, POR AMOR. “El amor es más fuerte”, afirmó el querido y recordado papa Juan Pablo II. Es desde el AMOR que Dios nos comunica y contagia cada día, que surgen los milagros del cariño, de la fe, de la solidaridad, de la hermandad y de la responsabilidad entre nosotros.

Los PASOS que seguiremos en esta Carta Pastoral nos ayudarán a:

I. V E R

Ver las maravillas incalculables de la creación y su importancia en sí y para la humanidad.

Cómo nuestra Patagonia es un miembro privilegiado del “cuerpo Planeta Tierra”, por ser un lugar de misteriosa y potente biodiversidad, y una de las mayores reservas de agua dulce, donde fluyen “arterias” de abundantes ríos, cuencas, glaciares, lagos… que la hacen una honrosa “reserva de vida” para TODO el planeta, tan importante como la Amazonía, los cascos polares y otras regiones. Será importante ver también las graves amenazas que enfrenta la humanidad y Aysén, y sus sombrías proyecciones, sobre todo en lo relacionado con el agua, las causas y los causantes de esta tragedia que nos atemoriza, y que paraliza a algunos, mientras que a otros nos insta a luchar.

Pero también será importante ver cómo las decisiones y políticas humanas que no pocas veces logran oprimir y destruir, pueden también crear y construir el mundo nuevo, fraterno y más feliz que como humanidad anhelamos. La sabiduría humana, la cada día más floreciente ciencia y tecnología (aún con sus evidentes limitaciones y equivocaciones), los asombrosos avances de las comunicaciones, y el discernimiento consciente de la humanidad, abren paso a una nueva época y un nuevo milenio de esperanza, siempre que cada uno asumamos la apremiante responsabilidad que Dios y los hermanos nos demandan.

No somos técnica y científicamente expertos en el tema medioambiental y por ello agradecemos quienes sí lo son, e hicieron aportes valiosísimos a esta Carta. Sin embargo, frente a temas que nos afectan, todos tenemos la obligación de informarnos, dialogar, discernir y participar en las decisiones.

Veremos también proyectos que se proponen realizar en la Patagonia y sus posibles alcances y proyecciones. Estos proyectos nos obligarán a acercarnos al problema energético que se plantea Chile y todos los países del mundo.

II. J U Z G A R

La actual problemática ambiental puede analizarse desde muchos puntos de vista, pero desde la fe, creemos que en su raíz hay una ausencia de espiritualidad que debilita gravemente los proyectos, las decisiones y la estructura de nuestra sociedad del tercer milenio. Este vacío espiritual motiva un segundo eslabón: el JUZGAR. Una sana espiritualidad, creemos, abre enormes cauces para la conciencia y la acción de toda persona de buena voluntad, superando rivalidades que se basan solo en visiones fragmentadas, culturales, políticas, religiosas, económicas, que, aunque muy relevantes, si no tienen algún elemento que los fundamenten y unifiquen, nos llevan a visiones y decisiones parciales y fáciles de ser manipuladas por grupos de mayor poder. Una visión ético – espiritual, de profunda raíz histórica y ancestral, nos abre a un potencial de sabiduría y amor para concordar decisiones proféticas y geniales de manera responsable y comunitaria.

III. A C T U A R

Es ese potencial y creatividad que brotan de las personas, organizaciones y pueblos, sobre todo de nuestra querida Patagonia, que dinamizarán el ACTUAR, las actitudes y acciones que den un nuevo rumbo a nuestra historia. La reflexión personal y comunitaria de los dos pasos anteriores (ver – juzgar) nos llevará a la acción. Siempre en un clima de respeto, sabiduría y madurez, surgirán acciones pacificas que nuestra fe nos exige asumirlas. En estas acciones, la iglesia siente la urgencia y el deber de participar, surjan de quienes surjan, reconociendo en ellos la acción del Espíritu de Dios.

“Hago un llamado a todos los responsables de nuestro planeta para que protejan y conserven la naturaleza creada por Dios: no permitamos que nuestro mundo sea una tierra siempre más degradada y degradante”
(Juan Pablo II, Punta Arenas 4 de abril de 1987).


Son tantas las situaciones y los problemas que enfrentamos cada día y que los Medios de Comunicación Social nos presentan, que corremos el peligro de no comprender el rumbo que tiene nuestra historia, y por lo tanto, no sabemos discernir el papel y la misión que como personas, individual y comunitariamente, nos corresponde desarrollar en ella.

No todos los hechos tienen la misma importancia. Algunos hechos cambian el rumbo de la historia. Nos corresponde ver, leer, entender y discernir los hechos del presente, para escrutar el futuro y orientar nuestra acción con espíritu profético. Esta es misión esencialmente de los hombres y mujeres de fe, que desde la Encarnación de Jesucristo sentimos que la misión de la Iglesia es ir construyendo el Reinado de Dios en las realidades de nuestra historia, pues es allí donde se da la lucha por la salvación. Lucha entre vida o muerte, entre bien o mal, entre gracia o pecado, entre luz o tinieblas, entre verdad o mentira, entre amor u odio.

Hay una responsabilidad que no podemos eludir. Desde la fe no cabe la indiferencia, pues el discípulo de Cristo, para ser fiel a su Señor, está llamado a responder a su vocación más esencial: ser instrumento de salvación, ser signo de Resurrección del único Salvador, Jesucristo. Es un camino de prudencia y valentía, que no admite lentitudes, omisiones o resistencias a este llamado del Señor, aunque cueste incomprensiones, descalificaciones, marginaciones, rechazos, y, para algunos, incluso la muerte.

Somos testigos de que América Latina, en estos últimos decenios, ha sido tierra fecunda de profetas, de mártires y de santos.

También en Aysén, desde sus orígenes, la Iglesia ha querido estar siempre muy cerca de su pueblo, en sus alegrías y sufrimientos, en sus luchas y esperanzas, en sus sacrificios y sueños, en sus proyectos y búsquedas: en su historia y cultura.

Pedimos humilde y fraternalmente perdón si no siempre hemos sabido responder con prontitud y de manera asertiva a los requerimientos y exigencias que la realidad planteada.

Con la ayuda de Dios queremos caminar con nuestro pueblo, luchando para que el ritmo que la sociedad actual impone, calce armoniosamente con el ritmo del Reinado de Dios que la Iglesia quiere seguir, sabiendo que “cristiano no se nace, sino que se va haciendo” (Tertuliano, Apologeticum 18,4). En consecuencia con esta voluntad, queremos hoy estar junto a nuestras comunidades, viendo, juzgando y actuando de acuerdo a nuestros principios y fe cristiana.

A. AL RITMO DE LOS DESAFIOS ACTUALES

Una canción de los años ’70 constataba que “Cambia, todo cambia” (de Julio Numhauser). Y los cambios se fueron dando en todo orden de cosas, al punto de que vivimos en un tiempo de la historia en que lo normal será vivir en situaciones de cambios permanentes y acelerados. Con razón las Orientaciones Pastorales de la Conferencia Episcopal de Chile (2001 – 2005) afirman “lo que es claro es que estamos en un cambio de época de grandes proporciones” (Nº 53). No estamos solo frente a una época de cambios vertiginosos y globales, sino que estamos frente a una revolución cultural, frente a una nueva época con cambios de grandes proporciones, que plantean nuevos desafíos y nuevas oportunidades, nuevas situaciones y nuevos interrogantes, nuevos paradigmas y nuevas relaciones (ver OO. PP antes citadas, Nº 53 al 64), donde la “cuestión ética” será cada vez más relevante. ¿En qué se manifiesta este CAMBIO DE ÉPOCA? Hay expresiones y acontecimientos históricos, hay hechos que afectan significativamente las fibras más íntimas de la vida de las personas, que nos hacen ser, creer y sentir que esta nueva época de la historia ha llegado a nosotros y moldea nuestro estilo de vida y decisiones. Veamos algunos signos más relevantes y decisivos:

1. La Inestabilidad

Los cambios sorprenden a muchos, y no todos están preparados para ellos. Muchas personas se desestabilizan y se desubican.

1.1. LABORAL

El vertiginoso ritmo de vida, al cual nos lleva la sociedad actual, tan contrastante con el ritmo de los ciclos de la naturaleza que llevaban los pueblos originarios (indígenas, campesinos,…), provoca un desajuste en la persona, en su relación con los ritmos de la vida diaria y su relación con la tecnología. El trabajo ocupa un rol esencial en este desajuste, afectando fuertemente los tiempos, lugares y decisiones de las personas. Y ya que “el mercado manda”, la inestabilidad laboral y el miedo a ser despedido del trabajo, tiene en permanente preocupación y tensión aún a los que se creen más seguros en su fuente laboral, por tener
títulos vistosos y especializados. Se acrecientan, además, los desplazamientos y procesos migratorios, enfrentando así nuevos lugares, nuevas culturas, nuevos estilos de vida, nuevos ritmos y relaciones.

1.2. SOCIAL

En una sociedad cada día más participativa, con una conciencia de sus derechos y deberes, marcada por la variedad étnica y cultural (sociedades multiétnicas y pluriculturales), se van creando espacios y conciencia para conquistar lo que la dignidad humana y su identidad requieren. Esto marca el fin de la superioridad de una raza o cultura o pueblo sobre otro. Estas conquistas se logran no pocas veces con la violencia, frecuentemente con sudor y lágrimas, aunque muchas veces el diálogo, la tolerancia y las acciones no – violentas consiguen logros más eficaces. El mismo rol de la autoridad y el estilo de su función se van replanteando sea en la familia, como en la educación, en la sociedad, en las instituciones y en la Iglesia. Los cambios sociales siguen siendo permanentes.

1.3. FAMILIAR

La célula básica de la sociedad donde se experimenta y ejerce el referente más esencial del ser humano, el amar y ser amado, está en crisis hoy más que nunca. Cuando el amor se vive sólo como un sentimiento pasajero, o sólo como un producto del mercado, o sólo como un objeto de placer, provoca profundos y violentos quiebres en el hogar. Sus consecuencias son más traumáticas en los niños y adolescentes, por ser más indefensos y en búsqueda de la definición de su personalidad, llegando no pocas veces a negar el potencial positivo de la afectividad, e incluso a gestar un potencial delictivo y violento que los lleva a la marginalidad social, siendo fácil presa de pandillas, droga, alcohol,… La inestabilidad familiar es uno de los hechos más dramáticos de nuestra época, y sus consecuencias plantean serios desafíos.

1.4. SECULARIZACIÓN

A las situaciones anteriores se unen planteamientos sobre el sentido de la vida humana y su relación con el Creador, con las demás personas, con el resto de la creación. Las ideologías ya no provocan las mismas adhesiones que antaño. Las religiones y la fe no siempre logran repercutir tan vitalmente en la espiritualidad y en las interrogantes contemporáneas, impregnadas de materialismo y consumismo. Los grandes avances que el ser humano logra con la ciencia y la tecnología, lo hacen creer capaz de dominar incluso las leyes de la naturaleza, y pasa a creerse “dueño de la vida”, desplazando a Dios, fuente y origen de la VIDA. Se origina así una fuerte tendencia a marginar a Dios “a la sacristía”, dejarlo solo para algunos ritos litúrgicos, sin relación con la vida personal, cultural y social del pueblo.

Sin embargo en muchas personas va creciendo poderosamente también la necesidad del sentido espiritual y religioso que busca en la mística experiencias profundas y significativas en la relación con Dios, al darse cuenta que la ciencia y la tecnología avanzan poderosamente, pero no ofrecen una explicación al sentido de la vida, y no pocas veces revelan sus limites al provocar graves violaciones y daños a la vida misma de las personas y de la naturaleza.

Ya pareciera que no hay disponibilidad y apertura a verdades absolutas y luego el relativismo se va adueñando de las conciencias y de los corazones. Sin embargo, frente al majestuoso y extraordinario resplandor de la naturaleza nos vamos haciendo cada día más sensibles, quedando impotentes y cuestionados cuando la misma naturaleza “gime, como con dolores de parto” (Romanos 8,22), al sufrir terremotos, huracanes, inundaciones,... La secularización provoca en muchos un fuerte cuestionamiento a su identidad y pertenencia, abriendo las puertas a una búsqueda desafiante para encontrar respuestas vitales que se traduzcan en nuevas opciones y pedagogías de vida. No pocas personas enfrentan estas búsquedas y cuestionamientos desplazándose, cual hojas al viento, y deslumbrándose con las primeras “ofertas” que les ofrecen, sobre todo en sus orientaciones religiosas. Vemos a veces con cuanta facilidad se cambia de religión, de identidad espiritual, de prácticas de fe, creyendo que “lo nuevo” es más atractivo y convincente. El relativismo alcanza también la dimensión religiosa de las personas, creyendo que una u otra religión es lo mismo, sin tener la capacidad crítica para discernir qué se esconde detrás de la “nuevas ofertas” que se les presentan. Es una sociedad consumista, las “nuevas ofertas religiosas” se presentan a veces como “un producto más”, para responder a situaciones particulares del momento y revelando lo frágil y superficial de las convicciones religiosas y culturales de varias personas. Estos cambios de identidad religiosa crean frecuentemente una inestabilidad y trastornos también en otras dimensiones de la personalidad, con sus repercusiones en la vida familiar y laboral.

2. La Globalización

Ya en 1968 Mac Luhan definía la humanidad como una “ALDEA GLOBAL”.

2.1. En estos últimos 50 años la CIENCIA, la TECNOLOGÍA, las COMUNICACIONES (y los Medios de Comunicación) han tenido una evolución y una masificación (para bien o para mal) tan impresionantes, rápidas e incisivas como nunca en la historia de la humanidad, colocándonos en un escenario totalmente nuevo.

2.2. Las crecientes exigencias del mercado han ido creando inmensos CONSORCIOS PRIVADOS (sin rostro visible) que actúan a nivel planetario, impulsados por el lucro, sin control alguno, imponiendo su PODER. Facilitadores del actuar de estos consorcios son esencialmente el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio, que ven los
problemas y los recursos mundiales desde los intereses de los países ricos o “desarrollados”.

2.3. Los impulsores de esta “aldea global” quisieran crear una “sociedad del bienestar”, en que las personas sean atrapadas por una cultura del placer, del tener, de la satisfacción (el comprar, el consumir, la droga, el sexo, la velocidad,…), creando una enorme disparidad entre las expectativas y la satisfacción de las personas y de los pueblos, sobre todo entre los jóvenes. Se crean así nuevas esclavitudes y nuevos esclavos. Al no alcanzar este “bienestar” para todos los pueblos y para todo el pueblo, y para aplacar posibles estallidos sociales, estos organismos mundiales parecieran impulsar políticas que lleven al dramático e inhumano principio de “si no podemos eliminar la pobreza, eliminemos a los pobres”.

Si bien la globalización es portadora de poderosos beneficios en la conciencia y la solidaridad humanas, tiene también el rostro de un fantasma maligno que nos conduce hacia una crisis global. Cabe entonces preguntarnos: ¿Hacía dónde vamos? Este mal llamado “progreso”, ¿tiene una dirección o es fruto del azar?, ¿el ser humano puede re – orientar este “progreso” o no tiene otro remedio que ser aplastado o sometido por él?

Veremos más adelante, desde la ética y la fe, una respuesta a estas interrogantes, para impulsar otro rumbo posible a esta nueva época, a nuestra historia.

3. La Desigualdad en el Acceso al PODER

El cambio de época está enmarcado en una ESTRUCTURA de PODER, dentro de un modelo neoliberal, ya implantado en la mayoría de los países, que tiene su expresión más concreta e incisiva en lo económico, lo político y lo jurídico.

3.1 PODER ECONÓMICO

Si bien el dinero es necesario, al ser usado solo por intereses propios de manera afanosa, exagerada y excluyente, puede llegar a ser un ídolo que provoca egoísmo, sed de ganancias desmedidas, lujuria, falta de solidaridad y exclusión de los pobres.

a) crecimiento económico: ¿hacia dónde va?

La vertiginosa carrera economicista neoliberal requiere que todos los países crezcan anualmente en su PIB (Producto Interno Bruto), pues allí se miden los éxitos y los avances económicos. Una baja del PIB puede provocar reacciones que llegan incluso a derribar Gobiernos. Pero el PIB no refleja una mejor calidad de vida ni una mejor y más equitativa distribución de la riqueza. El crecimiento económico depende predominantemente de la capacidad energética de un país y toda energía proviene de fuentes naturales.

Los principales recursos energéticos más explotados han sido y son el petróleo, el gas y el carbón. Recursos que se van usando y van hacia su agotamiento, no se renuevan.

Ya en los tiempos de la revolución industrial (fines de los años 1800) se creía que la tierra y sus recursos eran un potencial inagotable, que no tenían fin. Y así aumentaba su explotación, crecía la producción industrial y avanzaba el “desarrollo”.

La explotación de los recursos naturales obligaba a las personas a un ritmo de trabajo y a un trato que bordeaba lo inhumano. Condiciones, horarios y tratos indignos para los trabajadores, sueldos miserables, salud deteriorada,… violaban gravemente los derechos humanos. Las reacciones a esta explotación, humana y de los recursos naturales, no se hicieron esperar. Ayer y hoy el 1º de Mayo es una fecha que manifiesta la protesta por el trabajo indigno y explotador, la lucha por conseguir dignidad, el compromiso para hacer del trabajo un medio de solidaridad, servicio y bienestar de la persona, de su familia y con proyecciones hacia el bien común.

Los países mal llamados “subdesarrollados” buscan crecer económicamente para llegar al desarrollo. Los países que se autodenominan “desarrollados” quieren seguir creciendo hacia un “súper desarrollo” aún mayor.

Nos preguntamos: ¿tendrá algún límite este crecimiento? ¿A costa de quienes? ¿A costa de qué?

Asistimos así a una época de nuevas “esclavitudes”, en que la lógica del mercado busca conquistar permanentemente consumidores (ver la bombardeante publicidad en los Medios de Comunicación Social). El mismo ser humano frecuentemente es considerado mas como un “productor – consumidor”, que como persona.

Hasta la educación en escuelas, colegios y universidades corre el peligro de orientar su formación hacia la preparación de personas para el mercado, en lugar de formar íntegramente al ser humano.
Con esta mentalidad o cultura muchos ven en la naturaleza, e incluso en las personas solo un aspecto utilitarista. Es la mirada CONSUMISTA. El sistema neoliberal capitalista tiene su tentáculo principal en el consumismo, que no es solamente un modo de producción o una relación de “oferta – demanda”, sino que llega a ser una manera de vivir, una cultura, un estilo de vida en relación a los objetos, a las cosas, a los elementos de la naturaleza, a las personas, a las instituciones y organizaciones.

Es un modo de pensar que parte de una serie de “valores” de lo ECONÓMICO e influye en actitudes y decisiones en la vida de cada persona en el sentido de la trascendencia, de la solidaridad, del sacrificio.

La economía consumista supera la barrera de la NECESIDAD y entra en la MANIPULACIÓN del DESEO. El ser humano se convierte así en OBJETO creciente del hedonismo (para satisfacer al máximo los propios deseos de su cuerpo y de su mente), del consumo (para acumular bienes, para CONSUMIR y sustituir un bien con otro mejor), de la rivalidad por poseer (para tener más y mejores cosas que otras personas), de la avasalladora frustración por no alcanzar lo que desea, de la envidia hacia otro u otros consumidores. Nos cuesta frenar los instintos del deseo, como diría Joaquín Sabina: “Al DESEO, los frenos le sientan fatal”.

Con razón ya Sócrates en el siglo V antes de Cristo, al pasear por el mercado de Atenas decía: “Cuantas cosas hay de las que no necesito”, y hoy Eduardo Galeano declara que “vivimos un modelo de desarrollo que desprecia la vida y adora las cosas”.

El dinamismo capitalista, centrado en el tener más, poseer más, consumir más, va erosionando hasta destruir las virtudes del ser humano, llevándolo, cual pluma al viento, de austero a gastador, de cauto o moderado a consumista, de diligente a hedonista, de respetuoso de las reglas y ritmos del trabajo y la producción a especulador y deseoso de un éxito rápido, abriendo paso incluso a la corrupción. El papa Paulo VI no duda en definir como “NEFASTO” este sistema económico (“Populorum Progressio 26), que ya el papa Pío XI veía como el sistema generador del “imperialismo internacional del dinero” (“Quadragésimo Anno” del 15 de mayo de 1931).

b) Privatizaciones y monopolios

En vistas de la eficiencia económica, los Gobiernos son obligados por los entes internacionales (FMI, BM,…) a privatizar las empresas públicas. Quien se desvía de este camino es marginado de la política mundial.

Pareciera que el “santo y seña” de ésta globalización económica fuera “menos Estado, más mercado”, quitándole responsabilidad al Estado en su deber y tarea de asegurar a las personas sus derechos fundamentales y una vida digna. ¿Quién asumirá entonces esa responsabilidad?

La lógica del mercado va engendrando el poder de grandes monopolios y/o oligopolios (hoy, las 500 personas más ricas del planeta – entre ellos las familias que conforman el grupo económico de los empresarios chilenos Angelini y Matte, este último, socio de Hidroaysén – poseen más que los 400.000.000 de personas más pobres) que ponen cada día en mayor evidencia la enorme brecha que separa a los países con mayor conocimiento, investigación y tecnología, de los que no los poseen.

Las empresas multinacionales recurren a los países sub – desarrollados para explotar los bienes que ya han explotado en sus países hasta agotarlos (minería, pesca, recursos forestales, fuentes energéticas, agua, tierras,…), imponiendo las reglas del juego del más fuerte. Al respecto, un comunicado de los Ministros de Finanzas del G8 (Grupo de los 8 países más industrializados del planeta:
EE. UU., Canadá, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Japón y Rusia) reunidos el 12 y 13 de junio de 2006 en San Petersburgo, afirmaba: “Respecto a los riesgos causados por los altos precios energéticos, el G8 hizo una PETICION ESPECIAL a los países en vías de desarrollo a disminuir las trabas a las compañías privadas que trabajan en el sector energético mediante “mecanismos legislativos y reguladores claros”, en alusión a la tendencia a nacionalizar la energía en América Latina” (el Mercurio, 13 de junio de 2006).

Aunque muchos países, especialmente Chile, se enorgullecen y se deslumbran con la posibilidad de firmar TLC (Tratados de Libre Comercio) con otros países, el tiempo indica que las ventajas resultan muy desiguales entre los países firmantes, pues son pactos que tienen algo de “comercio”, pero bien poco de “libres” (“Quiero que todo el mundo compre productos de EE. UU. porque son los mejores” Presidente Bush, discurso en Ohaio, 10 de marzo de 2004).

No menos importante es el problema de la mala distribución del ingreso, aumentando la inequidad social, el sub – empleo, el desempleo y la marginación para muchos.

Chile en estos momentos se encuentra entre los países con mayor nivel de desigualdad económica en su población, medido por el Coeficiente de Ginnie, que es un indicador que mide el nivel de concentración de la riqueza y su relación con mayor o menor nivel de desigualdad económica.

El planteamiento de un “sueldo ético” que hizo a todo Chile en 2007 Mons. Alejandro Goic Karmelic (Obispo de Rancagua y Presidente de la Conferencia Episcopal) es una plataforma mínima para revisar la situación laboral en su integridad (sueldos, tratos, relaciones, dignidad, horarios, descansos,…) donde empresarios, obreros, instituciones sociales, políticas, religiosas, jurídicas, etc. necesitan dialogar, proponer y avanzar hacia una mayor dignificación de los varios protagonistas del trabajo, en vistas a un mayor nivel en la calidad de vida y la paz social.

La misma MARGINACION denunciada reiteradamente por la iglesia como un pecado social, y últimamente también por los Obispos de América Latina y El Caribe en la Conferencia de Aparecida, Brasil en mayo de 2007 (ver documento de Aparecida, por ejemplo 65, 391 al 398) agiganta la gravedad de lo que se definía “brecha entre ricos y pobres”, marginados de sus beneficios (salud, educación, vivienda, conocimiento, información, comunicación,…) y considerados ahora como “sobrantes” y “desechables”.

El estándar de vida actual de los países industrializados se propone como meta a alcanzar por los países pobres. Si todos los países del planeta alcanzaran ese estándar de vida, según el PNUD se necesitarían los recursos naturales de otros tres planetas como la Tierra. ¡Una locura!

Hoy el poder económico es un factor que provoca graves crisis y desestabilización. Una crisis económica en EE. UU. o en un gigante asiático, hace tambalear las economías de todos los países del mundo.
El llamado del papa Juan Pablo II a “globalizar la solidaridad” a nivel mundial, sigue siendo la gran tarea y desafío, especialmente en el orden económico.

3.2 PODER POLITICO

La supremacía del poder económico hace que le sea servil el poder político. Las ideologías han perdido fuerza y vigencia. Los partidos políticos se diferencian sólo por el nombre y por el énfasis que quieren darle a la concretización del mismo modelo económico neoliberal. La sed de poder político y económico facilita los hechos de corrupción. En la administración del Estado pareciera que da lo mismo el partido (o los partidos) que gobiernen, pues deben enmarcarse en un modelo que pareciera no tener alternativas, donde las decisiones que toma el Ministro de Hacienda de los Estados tienen una relevancia decisiva e incuestionable. Se deriva así un Estado que sólo se limita, en el lenguaje gubernamental, a administrar la llamada “Institucionalidad vigente”.

La política, como proyección de grandes utopías y atrayentes proyectos de bien común, parece estar ausente de los programas partidistas. Se desperfila así la identidad de los partidos.
Con enorme facilidad, el acceso al poder político se consigue por las influencias y gracias al poder económico.

No es extraño, entonces, que sobre todo los jóvenes reduzcan su interés en incorporarse a algún partido político, prefiriendo participar con mayor convencimiento y generosidad en organizaciones de bien público, solidarias, culturales, religiosas, medioambientales, deportivas...

3.3 PODER JURIDICO

Los que tienen la facultad de crear las leyes, como así mismo los que tienen la facultad de hacer cumplir las leyes lo hacen mirando los intereses del poder. Las leyes son hechas y aplicadas frecuentemente con una visión de intereses economicistas y cortoplacistas, sin considerar las dimensiones sociales, culturales, ecológicas, de ordenamiento territorial y sus efectos en las políticas públicas.

Los períodos más trágicos de la humanidad nos han ayudado a tomar conciencia social y colectiva del valor de los derechos humanos y de luchar para conseguir su vigencia y su práctica.

La lucha por la justicia desgasta a los pobres que sienten que sus derechos son pisoteados o le tratan de inculcar que es “normal” que así sea, dentro de una estructura de poder en que “los pobres no cuentan”.

Sin embargo, la mayor conciencia de los derechos y deberes, y de la dignidad de cada persona en todas sus dimensiones (tan marcada en la evangelización de la Iglesia), abre espacios a nuevas organizaciones y a nuevas luchas de los pobres, sabiendo que solo un pueblo conciente, unido, utópico, organizado y convencido logra derribar el muro de poder que lo tiene marginado. Prueba de ello son los movimientos ecológicos, étnicos, de derechos humanos, culturales que en la actualidad hacen sentir su voz.

Decía al respecto el Juez Baltasar Garzón en su visita a Coyhaique el 31 de agosto de 2006 en apoyo a la “Agrupación de Padres y Amigos de las Víctimas de Aysén”: “Muchas veces, con todos los ritos que impone la justicia, que nos obligan casi a ir de rodillas ante la justicia, para ni más ni menos pedir un derecho que es nuestro, parece como que los jueces fueran dueños de la justicia. Y no es así. Es al revés: es decir, LOS TITULARES DE LA JUSTICIA SON LOS CIUDADANOS, son los que tienen el derecho a la justicia, y los jueces tenemos la obligación de impartir justicia. Por eso, cuando dicen “pedir justicia”, yo siempre digo, y os digo, que la justicia no se pide, se exige, por que es un derecho; y una responsabilidad nuestra, de los jueces, hacerla”.

4. La Crisis ECOLÓGICA

Desde la revolución industrial se fue fortaleciendo la concepción de que la tierra, la naturaleza, tenían un potencial inagotable para explotar. Y mayor explotación hubo desde que se fue perfeccionando la tecnología. Solamente desde los años 1980 – 1990 empezamos a darnos cuenta que ha llegado a su fin la concepción del desarrollo basada en el modelo industrial, en que se suponía la inagotabilidad de la naturaleza, y por lo tanto, el crecimiento ilimitado. Tomamos cada vez más conciencia que el desarrollo humano va en íntima relación con la sustentabilidad de todas las formas de vida, también la vegetal y la animal. Nos damos cuenta que la tierra, el aire, el agua, el espacio, son nuestra casa común, y si se deterioran, contaminan o agotan, afectan gravemente también la vida humana. Los recursos naturales se van agotando, si hay una sobreexplotación desequilibrada e irresponsable. Es la llamada CRISIS ECOLÓGICA, que la percibimos de manera especial en estos años a través de situaciones alarmantes:

• abuso y sobreexplotación de recursos naturales no renovables;
• emisión de gases contaminantes y consiguiente calentamiento global del planeta Tierra;
• debilitamiento de la capa de Ozono;
• derretimiento de glaciares (Polos, Campos de Hielo);
• contaminación de las aguas (con productos químicos y residuos industriales no tratados, metales pesados,…);
• devastación de los suelos (incendios, contaminación,…);
• erosión de terrenos no renovables;
• destrucción de flora y fauna, y especies vegetales y animales;
• grave deterioro o pérdida de la biodiversidad;
• depósito no controlado de resíduos sólidos no reciclables (especialmente plásticos) •olvido de las leyes naturales (interrelación, diversidad y finitud de la naturaleza)

“La naturaleza ha sido y sigue siendo agredida” (Aparecida, 84), marcando una preocupación especial y un enorme desafío en este cambio de época. La crisis provocada por estos hechos no afecta a todos por igual. Hay políticas y legislaciones que incentivan o desincentivan estas situaciones, que, sin embargo, aunque sean locales, afectan a todo el ecosistema, de manera que estos problemas son de preocupación mundial.

Lo que sucede en Aysén, en Pascua Lama, en Amazonía, en Chernobyl, en Israel, en EE. UU., en Australia, en Haití, en Mozambique, en Irán, en Nigeria, en Australia o en Bolivia, son situaciones que afectan a toda la humanidad. Hay que considerar también que los principales responsables de estas tragedias son empresas u holdings multinacionales y organismos de alcance mundial. De la misma manera la preocupación y las soluciones no pueden ser solo locales, sino mundiales. No es casualidad que megaproyectos pensados para realizarse en Aysén provengan de empresas multinacionales.

Frente a la crisis ecológica se requieren decisiones audaces para revertir el rumbo actual, de otra manera los días y la sustentabilidad de la vida en el planeta, serán contados.

PATAGONIA
(Gabriela Mistral)

A la Patagonia llaman sus hijos la Madre Blanca...
Hablan demás los que nunca tuvieron Madre tan blanca, y nunca la verde Gea fue así de angélica y blanca ni así de sustentadora y misteriosa y callada.
¡Que Madre dulce te dieron, Patagonia, la lejana! Sólo sabida del Padre Polo Sur, que te declara, que te hizo, y que te mira de eterna y mansa mirada.
Oye mentir a los tontos y suelta tu carcajada. Yo me la viví y la llevo en potencias y en mirada.


B. AGUA: ¿CÓMO ESTÁS? ¿CÓMO TE TRATAMOS?

Adentrémonos ahora en algunos datos y situaciones que nos ayuden a percibir el potencial de la “casa común” que Dios nos regala y ofrece a nuestra responsabilidad, y los desequilibrios y amenazas que plantean, y exigen un cambio de ruta al rumbo de nuestra historia. Hay ciertos bienes de la naturaleza que son esenciales a la vida humana, y si bien son abundantes, su uso y deterioro, unido al aumento de la población mundial, requieren reconocerlos y armonizar su uso y consumo para beneficio de todo ser humano. Deben ser puestos a disposición de todos.

Por bienes naturales esenciales entendemos la tierra, el AIRE y el AGUA. En el agua centraremos nuestra atención, como un derecho humano básico y esencial, indispensable.

1. Agua, FUENTE DE VIDA

Desde hace millones de años, las aguas del planeta Tierra son las mismas. En un misterioso y admirable equilibrio natural, a través de un ciclo de evaporación, lluvia, nieve, formación de ríos y lagos,… infiltración en el suelo, aguas del subsuelo, glaciares; y de esta forma hacen surgir y mantienen la vida en el planeta, y especialmente la vida humana.

El planeta Tierra está cubierto en un 70% de agua. De toda esta enorme cantidad de agua, el 97,6% es salada (mares y océanos) y por tanto no utilizable en la vida normal, y sólo el 2,4% es agua dulce, disponible para el consumo humano. De este 2,4% de agua dulce, el 77% es hielo, condensado en los glaciares y en los Polos, y el resto es líquido presente en el agua superficial el 0,04% (ríos, lagos,…), y agua subterránea el 22% (capas subterráneas).

Nuestro mismo cuerpo humano, tiene agua en su composición: un 90% en un niño recién nacido, y un 70% en un adulto.

Todas las formas de vida dependen del agua. Sin agua no hay vida, pues biológicamente son inseparables. Por tanto, el agua es una NECESIDAD de todos los seres vivientes y un DERECHO de toda persona. Tal vez por este motivo, incluso la legislación chilena la define como “un bien nacional de uso público”, y la ONU coloca al agua para el consumo humano en el contexto del “derecho humano a la alimentación”, vinculando íntimamente el agua con la lucha para vencer el hambre y la miseria de grandes sectores de la humanidad. Por tanto, el cuidado y la gestión del agua serán un imperativo ético de justicia y solidaridad y no podrán ser sometidos a egoísmos de personas o grupos más influyentes o de poder. Así, cualquier proceso que en la práctica signifique la privatización de estos recursos, ya no obedece al bien común, sino a los intereses del o de los propietarios y es contradictorio con este imperativo ético de justicia y solidaridad. Frente a ello la ciudadanía no podremos permanecer indiferentes y menos pasivos, sobre todo si la misma ONU prevé que en pocos años más (años 2020 – 2025) el 40% de la humanidad tendrá graves problemas de acceso al agua, situación que Chile en algunas zonas, ya está experimentando (ver sequías, inundaciones, contaminación,…) La falta de agua de buena calidad provocará enfermedades, destrucción y muerte.

2. Usos del Agua

Por ser elemento vital, el agua dulce tiene múltiples usos:

2.1. CONSUMO HUMANO

Las personas la usamos para uso doméstico (beber, cocinar, lavarnos, lavar, entre otros usos). La Organización Mundial de la Salud estima en 40 litros de agua al día por persona la necesidad que tenemos para una vida sana.

Sin embargo, los ciudadanos de EE.UU. usan un promedio de 600 litros al día, mientras que en varios países de África ese promedio no alcanza a los 10 litros, llegando incluso a las alarmantes cifras de 8 litros en Malí y 4,5 litros en Gambia. A nivel mundial, entre el 8 y el 10% del agua dulce tiene uso doméstico.

2.2. RIEGO

Aproximadamente el 70% del agua dulce del planeta es utilizada para la producción agrícola para la alimentación. Sin embargo, últimamente se está planteando el cultivo de productos agrícolas para la energía lo que ocuparía extensas superficies de terrenos aptos para el cultivo de plantas alimenticias. Son los llamados biocombustibles: etanol (con productos de trigo, avena, maíz, remolacha) y biodiesel (con maravilla, raps). Con los estándares actuales, llenar un tanque de gasolina de un auto requiere la producción de una cantidad de maíz que podría alimentar a un niño durante un año.

Los países ricos consumen cada vez más biocombustibles en vez de gasolina, sobreexplotando la tierra, frecuentemente de países pobres, y aumentando así el precio del maíz, trigo y otros productos esenciales para la alimentación de la población hambrienta de los países pobres. ¿Un automóvil será más prioritario que un niño hambriento?

Frente al grave problema del hambre en amplios sectores de la humanidad, es muy cuestionable éticamente que se usen tierras y aguas para producir alimentos para uso energético y no para alimentar a las personas, sobre todo si consideramos que hay varias otras posibilidades para la producción energética. ¿Qué criterios éticos sustentan las políticas de los Estados que llevan a éstas decisiones?

Según el mismo Banco Mundial podrían estallar hasta guerras civiles en a lo menos 30 países del mundo por la escasez de alimentos básicos (arroz, trigo, maíz, soja…) de primera necesidad. Por tal motivo, este mismo año ha habido ya señales de alarmante tensión en países tan diversos y distantes entre sí: Indonesia, Uzbekistán, Senegal, Bolivia, Argentina, y especialmente en África. Esta posible tragedia humanitaria que se avecina (el hambre) y que algunos la definen como un “tsunami silencioso” está cuestionando seriamente las políticas mundiales, sea económicas como alimentarias.

En un mundo global, los desequilibrios de una parte del mundo, tarde o temprano repercuten también a los que creen estar seguros y tranquilos en su “refugio” (léase país, organización, poder económico,…) Las evidencias indican que los bienes del planeta son suficientes para toda la humanidad, siempre que se repartan y compartan con lógicas diferentes a las actuales. El agua usada para riego, plantea a su vez un cuestionamiento a nuestra alimentación, si consideramos la escasez actual de agua dulce disponible.

Enormes cantidades de agua se necesitan para el cultivo. Por ejemplo, la cantidad media de agua que se necesita para producir un kilo de papas o legumbres o frutas son 1.000 litros, para un kilo de maíz 1.400 litros, para un kilo de arroz 3.400 litros, para un pollo 4.600 litros, para cada kilo de carne de vacuno 16.000 litros. Con estos datos, tal vez será importante repensar nuestras prioridades alimenticias.

2.3. ENERGÍA

Otra parte importante del agua dulce en el mundo (entre el 20 y el 22%) es utilizada para la producción energética (hidroeléctrica) y para la producción industrial, sobre todo minera, siendo ésta una actividad altamente contaminante. Aproximadamente el 25% de la energía eléctrica mundial es producida por las centrales hidroeléctricas. Sobre este uso del agua, sus bondades y peligros para la población y para la biodiversidad, volveremos con un mayor análisis más adelante.

2.4. OTROS USOS

Muchas otras actividades tienen al agua como su elemento principal: la navegación (los ríos son como rutas de las civilizaciones, a cuyas orillas se desarrollaron), la pesca (artesanal e industrial), la medicina (aguas termales), la recreación y el turismo (deporte, descanso,… hoy cada vez más relevante en una sociedad en que aumenta la hipertensión).

Los sistemas de aguas subterráneas tienen también enorme relevancia, pues proporcionan entre el 25 y el 40% del agua potable en el mundo.
El agua contaminada y el deficiente saneamiento de las aguas es causa de muerte para más de 5 millones de personas al año en el mundo, por tifus, malaria, dengue, cólera,… esencialmente niños.
En el año 2005 murieron 10 veces más personas por problemas de agua (sequías, aluviones, contaminación,…) que por conflictos armados, en todo el planeta.

3. Cambio Climático

Tierra, aire y agua, están hoy gravemente amenazados, y con el pasar del tiempo lo serán más, si no hay decisiones radicales en la política mundial y en las actitudes y costumbres de cada uno de nosotros.

Hace unos 30 años se empezó a plantear el tema del CAMBIO CLIMATICO y cada día cobra mayor relevancia, puesto que nos damos cuenta que nuestro planeta está enfermo, con síntomas preocupantes y su patología está empeorando. Por ello es esencial la acción de los científicos para CONOCER los fenómenos y sus efectos, elaborando así cálculos y previsiones, ya no solo para CUIDAR el medio ambiente, sino para frenar los riesgos que ponen en peligro nuestra vida.

El “motor” del mundo actual es la ENERGIA, que se produce esencialmente con el consumo de petróleo, gas natural y carbón, combustibles que se agotan en el planeta, y su consumo produce emisiones de gases y material particulado altamente contaminantes. Estos gases son: ozono, dióxido de carbono, anhídrido sulfúrico, óxido nitroso, hidrofluorocarbonos, perfluorocarbonos, hexafluoruro de azufre. Su concentración en la atmósfera produce el llamado “efecto invernadero”, o sea que estos gases absorben y emiten radiación solar infrarroja, produciendo un CAMBIO EN EL CLIMA (AUMENTO de la TEMPERATURA) del planeta y provocando efectos graves en la naturaleza. Es el llamado CALENTAMIENTO GLOBAL, que provoca:

• Aumento de la temperatura de la atmósfera terrestre.
• Aumento de la temperatura de los mares.

En 18.000 años la temperatura del planeta se alteró en sólo 2 grados centígrados, hoy el proceso de incremento en las temperaturas promedio es mucho más acelerado. Más de 2.000 científicos de 130 países, reunidos en varias ocasiones en el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU, frente al calentamiento global prevén, entre otros, los siguientes efectos en el planeta:

• Aumento de las temperaturas entre un mínimo de 1,8 grados Celsius y un máximo de 6,4 grados, antes del año 2100;
• Fuertes olas de calor (en 2003 Europa tuvo temperaturas superiores a 40 grados en varias regiones, y casi 20 mil muertes por ello, en nuestro Aysén el verano pasado llegamos a ¡37 grados!)
• Sequías y aumento de la desertificación (tierras no cultivables)
• Lluvias ácidas
• Inundaciones más frecuentes
• Graves alteraciones en la producción agrícola
• Deshielo de glaciares y Polos
• Subida de los océanos (entre 18 y 59 centímetros, en este siglo) y sus consecuencias de inundación de tierras bajas y desplazamiento de millones de personas que viven a la orilla de los mares
• Extinción del 30% de las especies animales y vegetales
• Pérdida de la biodiversidad.

Para la humanidad estos efectos provocarían:
• Hambrunas
• Epidemias
• Destrucciones
• Migraciones masivas.

Quién sufrirá más estas consecuencias serán los pobres y ancianos, y los países más pobres del planeta.

Los países que más contaminan con sus emisiones de gases son: China, EE.UU., Canadá, Rusia, Japón, Reino Unido, India, Francia, Italia, Alemania, Brasil, Sud África, Arabia Saudita, Australia. Es en estos países donde se produce más del 70% de los gases tóxicos del planeta.

Mediciones internacionales muestran a Chile como el mayor emisor de dióxido de carbono CO2 de América Latina, y el país occidental con mayor crecimiento de emisiones desde el año 1990, con una tasa anual del 5% en aumento.

La gravedad del problema hizo que algunos países llegaran a un acuerdo de reducir a la mitad las emisiones de gases contaminantes, antes del año 2.050. Sin embargo en 1997 varios países firmaron el llamado “Protocolo de Kyoto” que entró en vigor en febrero de 2005 y pretende, en un primer período de compromiso entre 2008 y 2012, reducir un modesto 5,2% de los gases contaminantes. Entre los 166 países firmantes no están EE. UU. y Australia. Y, aunque el compromiso tiene un objetivo muy loable y urgente, no dice CÓMO alcanzarlo. Lograr este objetivo requiere de medidas muy costosas, por lo que muchos países temen repercusiones negativas en su crecimiento económico.

¿Cómo actuará Chile en este desafío?

Pregunta relevante, pues como país aún no tiene una estrategia nacional para enfrentar los impactos del cambio climático, sobro todo en el tema energético, pues la política neoliberal deja a las empresas privadas la solución al problema energético, sin un mayor control estatal, ni una política orientadora global que cuide de los impactos en la sociedad y en los ecosistemas. Hay desafíos de opciones políticas, de tecnología y de financiamiento que el país aún no ha definido. Relacionado con el calentamiento global la Conferencia de los Obispos de América Latina y El Caribe también hizo un enérgico llamado a cuidar (y no destruir) los bosques y forestas, sobre todo de la Amazonía (Aparecida 83 - 87) ya que éstos son importantes receptáculos de los gases que provocan el efecto invernadero (sobre todo del dióxido de carbono).

A nivel nacional será entonces urgente sistematizar el clamor ecológico en políticas y estrategias que:
• Protejan los bosques presentes en el territorio.
• Favorezcan una mayor eficiencia en el riego agrícola
• Regulen el uso del agua en la minería y cuiden de las emisiones contaminantes.
• Cuiden y protejan a los glaciares
• Protejan los bordes costeros (mares)
• Concreten una gestión integrada de las Cuencas (ríos y lagos) en armonía con las comunidades.

Pero sobre todo será urgente considerar el tema de la ENERGIA y el como producirla, tema que desarrollamos más adelante. En toda esta compleja problemática del cambio climático se cuestiona el MODELO DE DESARROLLO que estamos implementando o favoreciendo.

Es lo que plantean miles de personas que se reúnen en los FOROS SOCIALES MUNDIALES en estos últimos años (2001 en Porto Alegre, Brasil; 2007 en Nairobi, Kenia), donde se proclama que “el mundo no está en venta” y que “otro mundo es posible”. Gente de todo el mundo, representantes de científicos y técnicos, sindicatos, movimientos de base, grupos indígenas, grupos religiosos, economistas, grupos antiglobalización, políticos, etc., comparten, discuten, analizan, proponen sobre las causas y efectos del cambio climático, detectando con razón que el actual modelo económico es el detonante para las graves amenazas que se ciernen sobre nuestro planeta y que ponen en serio riesgo la VIDA.

El mismo planteamiento surgió en el Foro de ministros del Medio Ambiente de América Latina y al Caribe reunidos en Santo Domingo en febrero de 2008, donde el Secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, Yvo De Boer “pidió un cambio en el modelo económico mundial para hacer frente a este fenómeno y detener el deterioro ambiental”. Proponía el señor De Boer “un nuevo Plan Marshall del cambio climático que remodele la economía futura del mundo y reoriente los flujos de inversión hacia un futuro sostenible” (El Mostrador, 2 de febrero de 2008).

En Aysén, desde el año 1990 ha surgido un sello que quiere ayudar a tomar conciencia del potencial que hay en nuestra Patagonia, bajo el lema “AYSÉN RESERVA DE VIDA”, para ser cuidada, protegida responsablemente y amada, como pulmón del planeta.

4. Desarrollo Sustentable

La historia de la humanidad revela que el ser humano tiene inscrito en su corazón y en su mente el crecimiento, el progreso, el desarrollo de su vida y su entorno. Hemos experimentado épocas brillantes y otras más oscuras en nuestro desarrollo humano, religioso, cultural, artístico, tecnológico, científico, político y social. La época actual es testigo de un poderosísimo desarrollo, como nunca en la historia de la humanidad, en tan poco tiempo (50 – 80 años).

Sin embargo es sano y humano preguntarnos:

¿hacia donde vamos con el actual desarrollo?

Las evidencias nos indican un futuro poco esperanzador. Hay un MODELO, como decíamos, POLÍTICO – ECONÓMICO – JURIDICO fuertemente cuestionado que nos lleva a vivir en un planeta enfermo (descalabro ambiental, escasez de agua, agricultura dañada, explotación desmedida de la naturaleza, endiosamiento de la ciencia y tecnología, falta de solidaridad, pobreza, hambre, violencia,...).
Los caminos de salida necesitan una profunda conversión ético – cultural, un cambio de mentalidad que parta de la comprensión de lo que es y significa la naturaleza y el medio ambiente en sí ya para el ser humano.

La ética del medio ambiente tiene su fundamento en el AMOR, la SOLIDARIDAD, la ARMONIA, la JUSTICIA, para ser aplicados a las políticas. Si bien es cierto que solo el ser humano es capaz de derechos y deberes, también la naturaleza podría merecer este trato de parte nuestra, pues no es “inferior” al ser humano y no puede ser tratada con arrogancia, sino con RESPONSABILIDAD, como veremos más adelante.

Cada vez con mayor fuerza se plantea entonces la necesidad de avanzar en la concretización de un DESARROLLO SUSTENTABLE, que no es cualquier desarrollo. De esto se empezó a hablar en 1987, cuando el UNEP (United Nations Environment Programme), organismo de la ONU sobre el cuidado del medio ambiente con sede en Nairobi (Kenia), publicó el informe “Nuestro futuro común”, planteando el concepto de desarrollo sustentable como “aquel desarrollo que satisface las necesidades del presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. Y con el pasar de los años se fue dando un sentido más global y concreto a esta definición inicial. Hay que considerar que el desarrollo, si no es sustentable, no es desarrollo.

¿Qué sentido adquiere hoy la sustentabilidad?

Debe responder a lo menos a cuatro ámbitos, en su conjunto: ambiental, social, económico y político.

4.1. AMBIENTAL

Se refiere a mantener el patrimonio natural del país y de la región (Patagonia, en nuestro caso), preservando los ecosistemas, la biodiversidad, preocupándose de una política global que sustente primeramente al SER HUMANO, más que a la economía. Pues hoy, las exigencias del “crecimiento económico” son a costas de la destrucción y saqueo de la naturaleza. Cada vez tomamos más conciencia que destruir la naturaleza es herir de muerte al ser humano.

Con una feliz expresión, hablamos hoy de “santuario de la naturaleza”. Santuario, es un término religioso que manifiesta lo SAGRADO de un lugar. Efectivamente es sagrado el ser humano y es sagrada TODA la tierra en que vivimos, reconociendo así que somos obra de un mismo Creador. Por ello el cuidado de la naturaleza.

Será esencial entonces una planificación estratégica y participativa
del “uso” que le daremos al territorio (ordenamiento territorial), donde la ciudadanía y el Estado seamos partícipes en asumir la soberanía de nuestra tierra, y no la “vendamos al mejor postor”. En este aspecto, en Aysén ya se había pasado por un largo proceso de preparación del plan de ordenamiento territorial, donde no se había identificado como prioridad la explotación de los recursos hídricos con fines energéticos.

4.2. SOCIAL

Todos somos hijos de un mismo Creador, por lo tanto los bienes de la tierra son para TODOS los seres humanos, iguales en dignidad y derechos.

Será un imperativo ético, espiritual y político luchar y organizar nuestra sociedad en base a la EQUIDAD, a la JUSTICIA, a la SOLIDARIDAD, superando las vergonzosas e inhumanas situaciones en que viven los pobres. Es desde la injusticia, la inequidad y la marginación que surge la violencia de los pobres. La búsqueda no violenta por la justicia social, es un mandato evangélico que cuestiona y desafía nuestra fe, es un don y una fuerza del Espíritu.

La justicia social requiere reconocer las condiciones y los medios básicos y esenciales para una vida digna de las personas, como así mismo moder