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DANOS HOY EL AGUA DE CADA DÍA Parte 4

Fecha: 26/08/2008
Referencia:
País: Chile
Ciudad: Aysén
Autor: Mons. Luis Infanti de la Mora, osm


5. Doctrina Social de la Iglesia.

El primer semestre de 2004 el Pontificio Consejo “Justicia y Paz” publicó el “Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia”, fruto de largos y laboriosos años de trabajo sobre temas tan exigentes hoy, como: la persona humana y sus derechos, la familia, el trabajo, la vida económica, la comunidad política, la comunidad internacional, la salvaguardia del medio ambiente, la promoción de la paz, la doctrina social y la acción eclesial. En 36 densos artículos motiva a una rica fundamentación bíblica; las grandezas y las limitaciones de la ciencia y de la tecnología; las relaciones entre el ser humano y el medio ambiente y las graves crisis que hoy sufren; el valor ambiental de la biodiversidad y la gravedad de su alteración o incluso de su destrucción; la necesidad de normas jurídicas nacionales e internacionales de protección; el problema del cambio climático; los recursos energéticos; el agua como elemento vital, imprescindible, derecho de todos, bien público, don de Dios y su uso racional y solidario por ser un derecho universal e inalienable; la adopción de nuevos estilos de Vida sobrios y austeros; la gratitud y el reconocimiento de la humanidad hacia la tierra en que vivimos, huella de Dios.

Una presentación tan profunda y sistemática, bien merece una reflexión más específica de toda persona de buena voluntad.

F. LA TEOLOGIA UNE “CIELOS Y TIERRAS”

En los millones de años de su existencia, nunca este planeta estuvo tan deteriorado y amenazado como lo está hoy, sea en el trato que le damos a la naturaleza, sea en la calidad de la vida humana. Quizás este deterioro se deba también a que no sabemos reconocer que ninguna especie del planeta es autosuficiente, todas somos interdependientes y nos necesitamos unas con otras. Debemos reconocer también que cada elemento o ser de la creación y del universo tiene sus leyes naturales: de diferenciación (ningún ser es igual a otro), de subjetividad (cada ser es único e irrepetible), de comunión (cada ser se complementa con los demás y forman la armonía y belleza del MISTERIO de la creación).

Una visión ecológica y teológica nos permite una mirada interdisciplinar, responsable y profunda de la realidad y de la íntima conexión entre cada elemento existente en nuestro planeta y su proyección futura. Exige una mirada INTEGRAL, GLOBAL, donde no puede quedar excluida ninguna de las dimensiones esenciales: la social, la económica, la científica, la tecnológica, la política, la ética, la estética (artística), la religiosa - moral, que deben ser consideradas en su conjunto. La crisis ecológica que hoy nos preocupa, cuestiona y desafía, es una crisis de cada una de estas dimensiones, reconociendo que si la naturaleza está enferma, es porque el ser humano es su causante.

Por eso es de alabar todo esfuerzo y búsqueda para salvar y sanar nuestra Patagonia y el Planeta y a la vez es tan lamentable y ofensivo que hayan personas e instituciones que ridiculicen o descalifiquen a quienes se preocupan y luchan para esta noble misión. Son ofensas que hieren a la razón humana, a la participación ciudadana, a los mismos valores de la convivencia, a la sensibilidad espiritual y cultural de las personas y organizaciones sensibles a este problema.

Los años pasados Chile ha reaccionado tarde (y muchas personas, MUY tarde) contra las violaciones a los derechos humanos, y así TODOS sufrimos graves consecuencias. Nos comprometimos a un “NUNCA MAS” ser promotores o cómplices de estas atrocidades. Hoy también deberíamos ser una voz profética contra la tortura de la naturaleza, y en especial del agua.

HOY, pues mañana puede ser demasiado tarde. Por eso se levanta la voz desde la Patagonia, y en distintas tonalidades (grupos, organizaciones,…), pues se nos muere el agua, se nos muere la naturaleza, nos quieren martirizar esta tierra bendita.
Desde que Dios se ha hecho hombre en Jesucristo, cada tema, cada realidad, cada hecho humano le interesa a Dios y a sus hijos. Por eso que ninguna situación humana es ajena o indiferente a los hombres y mujeres de fe. Como Jesús, y con Él, queremos “remar mar adentro” hacia el sentido profundo (espiritual) de nuestra relación con el Creador, con las demás personas y con la naturaleza (Puebla 322).

La belleza y la diversidad de la naturaleza y de los mismos seres humanos revelan algo de Dios, y Dios mismo es el ser que atraviesa y sustenta a todas sus creaturas. Somos un Sacramento de Dios, un signo visible y eficaz de su misteriosa presencia y de su gracia, somos un “templo de su divinidad”. La comunión de Dios con nosotros, debería fortalecer nuestra comunión con cada creatura. Esto nos lleva a tener una nueva conciencia referente a la ecología, para considerarla también como un camino o un espacio de santidad y de humanización del mundo y de nuestra historia, para vencer los efectos del pecado. Es un camino de salvación, pues el ser humano no puede salvarse sin la creación, ni la creación puede salvarse sin la humanidad.

El Plan Salvador de Dios alcanza a toda su creación, y lo que Dios se propone en su Palabra y en Jesucristo, es una norma y proyecto para todos sus hijos.

Nos preguntamos entonces:

• ¿Qué lugar ocupa en el sentido de nuestra vida el Plan de Dios?
• ¿Cuánto empeño le ponemos a la búsqueda y realización de la Voluntad de Dios en nuestra vida?
• ¿Partimos de Dios para definir las opciones fundamentales de nuestra vida y las decisiones que se derivan?

La respuesta a estas y otras preguntas revelarán nuestra fe viva en el Plan de Dios para sus creaturas.

En esta búsqueda – respuesta la teología nos abre caminos que unen cielos y tierra, dándole potencia y sacralidad a nuestra dignidad humana, haciéndonos cooperadores responsables del Plan de Salvación de Dios. En este proceso de humanización y santidad, la ciencia y la tecnología son un aporte necesario, pero, si las separamos de esta concepción unitiva, llegarán a ser instrumentos de destrucción. De hecho, la crisis ecológica no se resuelve con las solas propuestas y soluciones tecnológicas o científicas. Con Juan Pablo II estamos convencidos y confiados que “No hay ninguna fórmula mágica para los grandes desafíos de nuestro tiempo. No, no será una fórmula lo que nos salve, pero sí UNA PERSONA, y la certeza que ella nos infunde: ¡Yo estoy con ustedes!” (N.M.I. 29).

1. ¡Basta de Injusticia!

La ausencia de comunión y amor en nosotros, hace que sea mala (o pésima) también nuestra relación con la tierra, el agua y toda la naturaleza, viéndola más como una esclava para violar, despedazar y destruir, que como una amiga y hermana para amar.
La creciente política de privatización es moralmente inaceptable cuando busca adueñarse de elementos tan vitales como el agua, también por crear una nueva categoría social: los EXCLUIDOS, los que quedan fuera, porque no pueden acceder a los beneficios de alimento, agua, educación, salud, vivienda, tecnología, conocimiento. Algunas empresas transnacionales que buscan adueñarse de algunos bienes de la naturaleza, y sobre todo del agua, pueden ser LEGALMENTE propietarias de estos bienes y sus derechos, pero NO SON ETICAMENTE propietarias de un bien del que depende la vida de la humanidad. Es una injusticia institucionalizada que crea más pobreza y hambre, haciendo que la naturaleza sea la más sacrificada y la especie más amenazada sea justamente la especie humana, los más pobres.

Fue la experiencia de los antiguos pueblos aborígenes de nuestra América Morena, que fueron despojados de sus tierras, de su oro y plata, de su dignidad, dejando una estela de dolor, de pobreza, de injusticia. Nuestra querida Patagonia también sabe de este sufrimiento y tragedia. Aquí también fueron diezmados sus habitantes originarios. ¡La Patagonia trágica! ¿No pasará algo similar, hoy, sobre todo con el agua?

En el agua, don de Dios y patrimonio de la humanidad, vemos un elemento natural que favorece una vida digna, y por eso es un escándalo la indignidad de la pobreza y el hambre de gran parte de la humanidad, sobre todo cuando en las últimas décadas aumentó considerablemente la riqueza en otro sector de Países y Continentes
o en ciertos sectores sociales de un mismo País. No por ser un don de Dios podemos tener esa concepción ingenua que el agua nunca faltará. Tampoco se trata de una preservación ingenua de dejar la naturaleza intocable, sin ninguna intervención humana, sin embargo no podemos aceptar una postura utilitarista, materialista, mercantilista, sobre todo de elementos esenciales a la Vida, y a la vida humana, como es el agua, derecho humano fundamental. El agua, necesaria para todo ser viviente, exige una gestión democrática, participativa y solidaria, con sabiduría y amor. Y como esta crisis es planetaria, exige también búsquedas y soluciones planetarias, a corto plazo, canalizadas en políticas y acuerdos éticamente sustentables. La base ética de tales políticas será siempre el valor esencial de la vida, el respeto a los derechos y dignidad de todos los seres humanos (ecología humana), especialmente de los pobres. Son ellos, los pobres, quienes nos cuestionan e interpelan, quienes expresan y nos hacen presente el juicio de Dios a la humanidad, según la clara enseñanza de Cristo: “Todo lo que hicieron, o dejaron de hacer a cada uno de estos pequeños que son mis hermanos, a Mí me lo hicieron” (Mateo 25, 31-46).

Es evidente que la lucha contra la pobreza y el hambre – sed, y a favor de los derechos de los pobres, es un imperativo ético, social, económico, ambiental y sobre todo religioso, urgente. Es el desafío de construir los “cielos nuevos y tierras nuevas” que tan bella y sabiamente tradujo el hermano Marcelo Barros, al decir: “El universo entero debería ser un inmenso ALTAR, en el cual podemos contemplar la presencia gloriosa de Dios” (“O Espirito vem pelas Águas”, pág. 417) consciente que cuando cometemos algún crimen contra la naturaleza o contra algún ser humano, profanamos algo sagrado, herimos al mismo Dios Creador en su obra. Por tanto, toda lucha no – violenta contra toda forma de violación humana y natural es legítima y es un deber de cada cristiano o persona de buena voluntad, incluyendo en esto la lucha contra la privatización y la mercantilización del agua (y de la tierra). Es una opción ética que se ofrece a nuestra libertad.

2. No podemos seguir así.

Los antropólogos nos indican que los pueblos originarios manifestaban una profunda coherencia entre lo que pensaban, lo que decían, lo que sentían, lo que hacían y lo que celebraban, que tenían una fuerte implicancia en ellos los conocimientos, las creencias, las necesidades vitales, las normas comunitarias, las sanciones que regulaban esas normas, la ética, el desarrollo y la vida práctica.

No sucede así hoy entre nosotros, civilización “desarrollada”. Conscientes de esta angustiosa y cuestionante realidad, necesitamos un CAMBIO esencial de mentalidad, cambio de costumbres, cambio de actitudes, cambio en la manera de vivir y de relacionarnos, también con la naturaleza.

Es el camino de actitudes de COMUNIÓN, de íntima y fraterna unión entre seres tan diversos, bellos y complementarios. Diríamos que es la actitud que se identifica más con la sensibilidad FEMENINA de relacionarse, que expresa delicadeza, respeto, cariño, donación, fecundidad. Es esto la expresión de un Dios de Amor, isericordioso, que vive en la comunión de personas fecundas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y se dona. Una fecundidad que nace del amor y engendra más amor y comunión. La naturaleza es expresión de ello, pues nos entrega lo mejor de ella, nada se guarda para ella misma, se DONA en un acto de amor generoso y solidario, como signo del amor de Dios por nosotros. El cristianismo ve expresada esta genialidad misteriosa y tan real, también en la Virgen María, mujer fecunda, amorosa, relacionante, comunional, cual Madre Tierra fecunda de Dios.

Este CAMBIO de mirada se hace más urgente al tomar conciencia que nuestra cultura social actual está aún marcada por un estilo patriarcal de corte machista, dominador, agresivo, y que nos lleva al uso indiscriminado de los bienes. Revela una marcada inmadurez e irresponsabilidad moral en nuestras actitudes y estilos de vida, revela un vacío de ideales y de proyectos mobilizadores, trascendentes, solidarios y de amor, más convincentes y humanizantes que los propuestos por el consumismo.

3. Principios éticos.

Los sanos principios de una ética y teología ecológica se fundan en que la tierra es de Dios, y que deberíamos verla y tratarla como Dios lo hace:
a) con amor, buscando amarla, cuidarla, protegerla, respetarla, administrarla inteligentemente. El amor y cuidado permiten que la vida crezca en toda su potencialidad, considerándola como un valor y derecho sagrado, esencial e inviolable.
b) con solidaridad, como deber de justicia social, sabiendo que al tener un único Padre – Madre Dios, TODOS los seres humanos debemos ser corresponsables de la familia humana y su entorno. Es la búsqueda del bien común, de la equidad, de la justicia, de la cooperación para globalizar la solidaridad, sin marginar a los pobres e indefensos. Es esto un principio fuente y cumbre de la esperanza cierta de que es factible un proyecto humano de fraternidad, de comunidad universal. La solidaridad nos abre también a las generaciones futuras, que esperan nuestra responsabilidad para ofrecerles y facilitarles el derecho a la vida y los bienes que la hacen posible.
c) con CORRESPONSABILIDAD, sabiendo que somos sujetos de nuestros actos, y que sus consecuencias atañen y contagian a los demás y a la naturaleza, avanzando con coraje y sacrificio hacia la comunión. Estos principios nos animan a un profundo cambio cultural o conversión. Siempre debe iniciar en la mente y corazón humanos y proyectarse con esfuerzo y valor a nivel social y a las decisiones políticas. Son los efectos del Bautismo, sacramento de purificación y de conversión que viene de las aguas. El cambio de vida marca la vivencia de nuestro ser bautizados. Son pasos exigentes, pues así es nuestra vida. Bien lo graficaba el papa Juan Pablo II: “Sería un contrasentido contentarse con una vida mediocre, vivida según una ética minimalista y una religiosidad superficial” (N.M.I. 31). Es rectificar “nuestro” proyecto de vida para sintonizarlo con el PROYECTO DE DIOS (su Voluntad). Hoy, como ayer, el Espíritu alienta este proyecto de sus hijos. La Iglesia de Aysén quiere unirse a este aliento del Espíritu que flamea en los corazones y las banderas de tantos patagones que quieren ver esta tierra bendita como una RESERVA de VIDA. ¡Esto es posible!

4. Con la fuerza de la comunidad: perseverancia y fortaleza.

El desafío es enorme. En una sociedad cada día más atomizada, será indispensable la participación en grupos, organizaciones, comunidades, como exigencia de fe y opción de vivencia de nuestra espiritualidad.

En la comunidad nos informamos, conocemos la realidad, cuestionarnos las intrigas políticas y los intereses del poder. En comunidad discernimos y actualizamos la Palabra de Dios. En comunidad nos abrimos a la acción de ANUNCIAR la Buena Nueva de Cristo, de DENUNCIAR lo que se opone a ella, para llamar a CONVERSIÓN. En comunidad buscamos la fortaleza para no desanimarnos frente a tantos obstáculos que encontraremos por el camino de la fe y de la ética de la vida; allí afianzamos la perseverancia en la fidelidad a nuestros principios y opciones. En comunidad buscamos y luchamos para que “otro mundo sea posible”, en el camino hacia el bicentenario de la nación, para hacerla más libre, digna, fraterna y solidaria.

Varios espacios y lugares son favorables para ello: la educación, el trabajo social, la Iglesia, la política, la economía, el arte, los medios de comunicación social, la familia,…

“Levántate y anda” nos dice Jesús.

5. La fe, fuente de energía limpia

Toda persona de buena voluntad tenemos en nuestro interior el potencial del amor de Dios para construir, cada uno a su manera y estilo, un mundo donde triunfe el amor, la misericordia, la fraternidad, la solidaridad, la justicia y la paz entre nosotros, con la creación y con Dios.

Es el camino de la fe, camino personal y comunitario, una fuente poderosa de energía divina que produce abundantes frutos de vida y comunión. Una energía que viene de lo Alto y que espera una generosa y entusiasta acogida.

Desencadenemos este precioso tesoro y regalo de Dios. No lloremos mirando el pasado frecuentemente poco feliz, avancemos más bien con la conciencia y la decisión impregnadas de la gracia de Dios, y así la felicidad brotará abundante y fecunda en nuestra tierra.
¡Somos PERSONAS DE ESPERANZA, DE FE!

Vivimos tiempos en que nadie que ame la vida puede quedar indiferente frente a su destrucción, porque se trata de nuestra propia destrucción. Frente a las amenazas de la vida humana y de la creación la indiferencia no es humana ni cristiana.
Los nuestros son tiempos de acción, de opciones, de decisiones. En la medida que tomamos conciencia de los problemas sabremos luchar para hacer predominar la VIDA sobre la muerte.

Somos mensajeros de la Buena Noticia, somos testigos de la Resurrección de Cristo, somos portadores de un Proyecto (de Dios) con rumbo hacia la eternidad, pero que se va concretando ya en esta tierra, aún con sus limitaciones, aciertos y desaciertos. Un Proyecto que une lo humano a lo divino, lo que somos y lo que podemos y debemos ser. Un Proyecto que nos hace sentir siempre la fecunda esperanza del futuro y la insatisfacción del presente. Un Proyecto que Cristo llama “REINADO DE DIOS”, y lo vive.

Reafirmamos la opción de Cristo y de la Iglesia por los pobres, protagonistas de la historia y del Proyecto de Dios. El rumbo de nuestra historia nos exige construir y reconstruir nuestra vida desde los pobres.

Ya no podemos ni debemos considerar la economía, la política, las leyes, la fe como un instrumento de poder de unos sobre otros, o peor, de unos contra otros, sino como medios para SERVIR a las personas, pueblos, culturas más marginadas y oprimidas.
El pobre nos interpela, está al lado nuestro, es persona, hijo de Dios, con igual dignidad que cualquier otro ser humano. Esta verdad esencial que nos predicó Cristo es hoy una verdad TEORICAMENTE asumida por la humanidad, pero PRACTICAMENTE pareciera pisoteada por una estructura de PODER que solo busca el éxito, la eficiencia, el lujo, marginando al débil e indefenso.

Los nuestros no son tiempos para la indiferencia. Cada persona, grupo, organización, desde el lugar en que está, deberá ser instrumento de liberación, de esperanza, de vida.
Una espiritualidad bien entendida centrada en Cristo y su mensaje de vida, será la única chispa que haga florecer el mundo nuevo, más humano, fraterno y solidario que Dios sueña para la humanidad. Una chispa que deberá encenderse en la mente y corazón de toda persona de buena voluntad, y crecer en estilos de vida y estructuras de nuestra sociedad.

Este es el poder del AMOR de Dios en nosotros, un amor creativo, comunitario, fecundo en comunión y justicia.

Las experiencias de la humanidad, torturada por guerras mundiales y destrucción, han orientado los ejes de la historia hacia el valor de la vida humana.

Hoy, la destrucción del medio ambiente orienta los ejes de la historia hacia lo que rodea al ser humano: el amoroso cuidado de la “casa común” en que vivimos.

A. MENTES, MANOS Y CORAZONES UNIDOS PARA ACTUAR.

Toda la abundante información de la realidad (Cap. I, VER), todos los valiosos elementos ético – religiosos (Cap. II, JUZGAR) nos llevan a proponer y realizar acciones inteligentes, eficaces, valientes y gozosas que materialicen la búsqueda de un mundo mejor y que lleven a cambios profundos de la cuestionante realidad que estamos construyendo.

La lectura de cada capítulo de esta Carta, apoyados por las fichas que los acompañan, debería haber suscitado ya algunas acciones.

Los seminarios y encuentros realizados han ofrecido importantes y variadas propuestas de actividades, que aquí presento como “lluvia de ideas”, a manera de sugerencias y ejemplos, pero la intención es que cada persona, familia, comunidad, grupo, institución, movimiento,… acuerde y defina acciones a seguir, según sus capacidades y posibilidades, y sobre todo según su realidad, coordinándose con instancias más globales.

Como Iglesia de Aysén seguiremos promoviendo acciones eclesiales según las orientaciones de esta Carta y del Plan Pastoral Vicarial 2008 – 2014, pero les llamo a participar también de otras acciones pacíficas y proféticas colaborando activamente con las varias organizaciones sociales que se preocupan de estos temas, pues la magnitud de los problemas y de los desafíos no pueden encerrarnos en orgullos particulares y necios. Participemos y provoquemos participación, invitando a asumir responsabilidades y valorando las acciones que se realicen.

Los grandes cambios siempre se inician con los pequeños triunfos de los grupos proféticos, visionarios, que hacen sentir su voz y su presencia frente a los desafíos de la historia.

1. Acciones a nivel PERSONAL - FAMILIAR

• Asumir una CONVERSION ECOLOGICA personal y familiar (cambio de actitudes, comportamientos, costumbres consumistas)
• reducir la obsesión de “tener cada vez más cosas”
• fortalecer nuestro asombro por las bellezas naturales en Aysén y promover actitudes contemplativas.
• Promover actitudes y acciones solidarias, sobre todo con los más pobres
• Evitar el derroche y el lujo
• Informarse de problemas, situaciones
• Elegir personas que se comprometan al respeto del medio ambiente (en elecciones municipales y políticas)
• Reducir el uso de fuentes contaminantes (autos,…)
• Preferir el agua pura natural o la de la llave, al agua embotellada (que es al menos 2.500 veces más cara).
• Preferir la alimentación de verduras, legumbres, fruta,… a las carnes (elementos que requieran menos agua)
• Si tiene la posibilidad, visite el sitio http//www.earthday.net/footprint/ para observar el impacto de nuestras actividades sobre el planeta.
• Preferir el consumo y uso de productos reciclados o reciclables
• Cuidar al máximo el uso de agua doméstica (ducha, jardín, lavado de auto,…)
• Reparar prontamente pérdidas de agua de cañerías
• Captar aguas de lluvia para uso doméstico
• Usar con prudencia y cuidado aparatos eléctricos
• Preferir ampolletas de bajo consumo

2. Acciones a nivel COMUNITARIO

IMPULSAR LA NACIONALIZACIÓN DEL AGUA (LA NO PRIVATIZACIÓN)
• Promover PLEBISCITOS comunales, informados sobre el tema de las mega represas, considerando que el artículo 4º de la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades (LOCM) establece que estas corporaciones pueden desarrollar directamente, con otros órganos del Estado, plebiscitos vinculantes sobre materias de interés para la comunidad local, relacionadas con el desarrollo de las comunas (art. 99). Por tanto, los Consejos económico y social de una comuna, en relación con las Comisiones Regionales de Medio Ambiente, pueden pedir al alcalde que convoque a Plebiscito en su comuna. La misma ciudadanía puede exigir este derecho con el requerimiento formal del 10% de los inscritos en el registro electoral de cada comuna. Un plebiscito tiene valor vinculante, no así una consulta, una encuesta u otras modalidades.
• Denunciar y no cooperar con “estructuras de pecado”, también en relación al medio ambiente
• Celebrar el día mundial del agua cada 22 de marzo (resolución ONU)
• Sobre todo en las escuelas, conscientizar a niños y jóvenes sobre actitudes y conductas que mejoren la calidad de vida
• Organizar manifestaciones culturales sobre el tema con distintas expresiones artísticas (canto, teatro, fotografía,…)
• Concursos ecológicos sobre elementos de la naturaleza (agua, aire, tierra,…) y de denuncia sobre su mal uso o destrucción
• Cuidar el uso de agua y de fuentes energéticas (luz, aparatos eléctricos y de comunicaciones,…) sobre todo en locales de instituciones públicas y privadas .
• Invitar y participar en organizaciones ecologistas de Aysén.
• Enviar cartas motivadoras a instituciones
• Promover la plantación y cuidado de árboles autóctonos
• Mejorar el uso de leña seca para la calefacción, en vistas a reducir la contaminación
• Promover la compra de productos regionales compatibles con el respeto al medio ambiente
• Conscientizar y promover acciones de limpieza de calles, orillas de ríos, lagos,…)
• Promover el reciclaje de productos

3. Acciones a nivel ECLESIAL

• Crear Área Pastoral del Medio Ambiente en el Vicariato
• Fortalecer la formación en la Doctrina Social de la Iglesia
• Promover y difundir más, las nunca pasadas de moda “Obras de Misericordia” de la Iglesia
• Que el tema medio ambiental sea asumido por toda la acción pastoral del Vicariato (áreas, colegios,…)
• Difundir y ayudar a la reflexión de la Carta Pastoral del Obispo
• Crear y celebrar un “Día de la Creación” (el 1º de septiembre)
• Encuentros de oración, posiblemente ecuménicos
• Promover “Via Crucis” o “Via Lucis” u otras celebraciones de religiosidad popular con temas ecológicos
• Elaborar una oración sobre el tema, para ser rezada constantemente, personal y comunitariamente
• Incorporar el tema ecológico a las catequesis pre – sacramentales
• Programas especiales sobre el tema, en Radio Santa María y su RED MADIPRO
• Estar siempre atentos a “qué dicen y qué hacen”: las empresas, los políticos, el Gobierno, los M.C.S., las comunidades,… para discernir y definir el grado de intervención participativa.
• Ayudar a la información crítica a las comunidades
• Promover círculos de discusión sobre el tema, sobre todo en las comunidades cristianas y que tengan protagonismo
• Difusión del tema en colegios (con TODA la comunidad educativa), sobre todo en los colegios católicos
• Facilitar la incorporación y expresión de niños y jóvenes en grupos de reflexión y actividades
• Declaraciones públicas sobre convencimientos, denuncias, actividades,… sobre el tema
• Crear una Página WEB de “Aysén: agua y vida” para la formación e información

4. Acciones a DISTINTO nivel

IMPULSAR UN CAMBIO DE LEYES AMBIENTALES Y DEL AGUA
• Impulsar a que los políticos promuevan la elaboración de un “Contrato Mundial del Agua” (Parlamento Mundial del Agua)
• Promover compromisos de los gobiernos locales para proteger el agua frente a monopolios y mercantilización
• Impulsar la diversificación energética, sobre todo exigiéndole a las autoridades correspondientes
• Formular un plan de acción, a partir de una declaración de principios sobre el Medio Ambiente en la Región, con alcances políticos, educativos y asociativos
• Crear una Fundación Regional para el Medio Ambiente con equipo multidisciplinar y con “peso legal”
• Intervenir participativamente en la elaboración de políticas relacionadas con el Medio Ambiente (bosques, cuencas, acuicultura, minería,…)
• Participar e intervenir en los E.I.A. (Estudios de Impacto Ambiental) de proyectos locales
• Valorar más y fortalecer la participación y protagonismo de los Comités de agua
• Compartir experiencias exitosas en temas ecológicos
• Promover conocimientos y tecnologías que favorezcan estilos de vida compatibles ecológicamente
• Usar al máximo los Medios de Comunicación para informar lo más posible sobre el tema: proyectos, actividades, decisiones,… orientando un discernimiento crítico
• Difundir temas medio ambientales a nivel popular, a través de cartillas, folletos, fichas,…
• Enviar cartas a autoridades (locales y nacionales) sobre las posturas y exigencias éticas en las decisiones que se tomen en relación al Medio Ambiente
• Organizar foros sociales, seminarios, conferencias, exposiciones, mesas redondas, sobre el tema
• Realizar manifestaciones públicas y pacíficas de sensibilización, información y difusión
• Promover recitales, festivales,… sobre el tema
• Realizar Cabalgata desde Cochrane a Coyhaique
• No comprar productos de multinacionales éticamente desconfiables

B. REFLEXIÓN FINAL

Doy gracias a Dios por ofrecer esta Carta Pastoral y tener la posibilidad de ayudar a comprender mejor el profundo alcance espiritual del problema ecológico que nos cuestiona, interpela y desafía.

Es un “signo de los tiempos” que no nos puede dejar indiferentes, más bien nos debe llevar a una reflexión y acción de fe, partiendo de la oración. En efecto, la oración es esencialmente la escucha de la palabra de Dios (en la Biblia y en las realidades que rodean nuestra vida) y saber responder sabia, amorosa y eficazmente a los desafíos y oportunidades que esta Palabra nos plantea, en abierto espíritu de discernimiento.

Es por lo tanto un fraterno y apremiante llamado a una movilización espiritual con marcada repercusión moral en esta hora histórica de la humanidad. Es un énfasis pastoral que la Iglesia de Aysén quiere asumir en plena comunión con la MISIÓN CONTINENTAL a que nos llaman los Obispos de la Iglesia en América Latina y El Caribe.
Es un cálido y ferviente llamado a que seamos nuevos evangelizadores con el estilo, claridad y fuerza de SAN PABLO (de quien celebramos los 2.000 años de su nacimiento), como valiente misionero del Evangelio.

Nos sentimos profundamente solidarios especialmente con las Iglesias hermanas que en estos momentos también sufren desafíos por problemas ecológicos, de manera especial con Copiapó (sobre todo por el trágico proyecto de Pascua Lama) y las diócesis de la Patagonia Argentina.

Terminamos elevando al Padre Dios una oración:

Oh Señor, Dios nuestro y Santo: te alabamos, te bendecimos y te damos gracias por que derramas a manos llenas tu santidad en el corazón, en la mente, en la voluntad y en el alma de cada ser humano, como en el misterio y belleza de cada ser de tu creación.
Si en la cumbre de nuestra alegría no te ponemos a ti, Creador y Señor, que nuestros ojos no vean más el sol.

Te adoramos Señor de la Vida: por cada persona, hermana sagrada que refleja tu divinidad, por la tierra, hermana fecunda, por el agua, hermana fuente de vida, por el aire, hermano aliento del alma, por la virgen Patagonia, tierra bendita de Dios.

Con cantos de victorias celebramos las aguas libres y puras que bautizan a nuestra sagrada tierra para entregarla bella y pura a las generaciones futuras.

Tu cuentas conmigo y yo con tu Gracia: para discernir el bien del mal, para convertir mis actitudes y acciones, para luchar contra toda desgracia, para ser capaz de solidaridad y comunión, para tener relaciones de paz, Contigo, con los hermanos y con la naturaleza.
Danos hoy nuestro pan y el agua de cada día, perdona nuestras ofensas y danos amor para perdonar.

Líbranos de los enemigos de tu vida: los violadores de la dignidad de las personas y de los misterios de la madre tierra.
No nos dejes caer en la tentación del consumismo y de la maldad.
Como llenaste de Gracia a la Virgen María y el Espíritu la hizo fecunda regalándonos el Tesoro Redentor, llénanos de Gracia y de los dones de sabiduría, responsabilidad y amor para ser profetas de la Paz y misioneros de la Vida.

Danos valor y fe para embellecer la Patagonia con cielos nuevos y tierra nueva como alianza de amor Contigo HOY, y por los siglos de los siglos. AMÉN.

En comunión fraterna les saluda afectuosamente y les bendice, por intercesión de la Virgen María, Madre y Maestra,


Coyhaique, 1º de septiembre de 2008. Día de la Creación


ANEXO 1

AYSÉN: AGUA Y VIDA


En el “Día Mundial del Medio Ambiente” la Iglesia de Aysén alaba al Dueño y Señor de todo lo creado con un corazón agradecido, porque en nuestra Región ha esparcido en gran abundancia las maravillas de la creación, con sus ríos y cascadas, sus ventisqueros y lagos, sus montañas y valles, sus islas y fiordos. Nos sentimos parte integrante de esta biodiversidad que enriquece nuestra calidad de vida.

El agua es el don más extraordinario de todos los que contemplamos, sobre todo si lo comparamos con la alarmante y progresiva escasez de agua que hay en muchas partes del planeta.

Con razón Aysén es una de las mayores reservas de agua dulce del mundo.

Por esto manifestamos nuestra viva preocupación frente a distintos proyectos que contemplarían la construcción de varias mega represas para la producción de energía hidroeléctrica, las cuales modificarían profundamente nuestra Región y las condiciones de vida de sus habitantes.

Por la responsabilidad que nos cabe a todos en este tema, consideramos necesario promover un diálogo con la más amplia participación de toda la población, para que todos puedan conocer y evaluar la dimensión y las consecuencias de estos proyectos, para la generación actual y para las futuras.

Creemos que es propio de nuestra misión promover este dialogo comunitario y luego contribuir a la reflexión sobre esta problemática con el aporte de nuestra visión ética y religiosa.

Por ello invitamos a cada persona a manifestar su opinión sobre las siguientes preguntas:

1. ¿Cuáles son los recursos naturales de nuestra región, y cuáles de ellos son los más importantes para tu vida y la vida de nuestra sociedad?
2. ¿Sabes cuáles son las principales cuencas acuíferas de nuestra región?
3. ¿Conoces la actual “ley de aguas”? ¿Responde a las exigencias del Chile que queremos?

1. ¿Sabes quiénes son los principales propietarios de los “derechos de uso de aguas” de nuestra Región, y cuándo y a qué precio los consiguieron?
2. ¿Sabes dónde se ubicarían las mega represas que se están proyectando, y por dónde pasarían los tendidos eléctricos que trasladarían la energía?
3. ¿Qué efectos crees que podrían producir en el medio ambiente? ¿Serían compatibles con el desarrollo sustentable de la Región y del País?
4. ¿Si se construyeran esas megas represas, qué cambios podrían producirse en la vida de la gente y en tu misma vida?
5. ¿Qué beneficios podrían aportar esos mega proyectos, y para quienes serían?
6. ¿Crees que la posibilidad de empleo podría aumentar, después de la eventual construcción de las mega represas?
7. ¿Qué alternativas a esos mega proyectos podrías vislumbrar y proponer para conseguir los mismos o mayores beneficios?
8. Si consideras que: una empresa construye las represas, otra empresa traslada la energía a Santiago, y una tercera la distribuye y comercializa, ¿Quién crees que podría ofrecer realmente una energía más barata para nuestra Región?
9. ¿Qué juicios éticos darías sobre esos proyectos?
10.¿Cómo te imaginas nuestra Región en 10, 20, 50 años más?
11.¿Cómo crees que nuestra Región podría tener hoy poder de decisión frente a estos temas?
12.¿Qué pasos podríamos dar, para que tu opinión sea tomada en cuenta?

Esperamos recibir respuesta a estas y otras preguntas que se podrían plantear, para elaborar una reflexión que, iluminada por la Palabra de Dios, contribuya a la construcción y al cuidado de nuestra “casa común”.

+ Luis Infanti de la Mora, osm.
Obispo Vicario Apostólico de Aysén

Coyhaique, junio 5 de 2006, Día Mundial Del Medio Ambiente.


ANEXO 2

PATAGONIA: RESERVA DE VIDA DEL PLANETA



“Consideramos a la Patagonia como una unidad territorial de reserva de vida en el planeta, con una maravillosa biodiversidad.

Es un don de Dios que todas las personas de buena voluntad, especialmente los creyentes, debemos amar y proteger; con sabiduría y solidaridad, para la sustentabilidad de la presente y futuras generaciones.

En nuestro fraterno compartir nos ha preocupado la existencia de proyectos (mineros, hidroeléctricos, nucleares, acuícolas, forestales...) que buscan instalarse en nuestras tierras y que podrían dañar gravemente el equilibrio ecológico y la paz social.

La ética medioambiental nos plantea evitar toda explotación indiscriminada de la naturaleza, sobre todo del agua, hoy tan indispensable y escasa para la vida humana.

A su vez, exige elaborar una política energética sustentable en función del bien común.

Llamamos a:
a) participar muy activamente de las informaciones, propuestas de proyectos, discernimiento y toma de decisiones que se relacionan con la Patagonia.
b) acrecentar la solidaridad con los más pobres e indefensos, promoviendo el servicio y la sustentabilidad.
c) valorar la justicia y la paz, sobre todo en el trabajo y la convivencia social.
d) promover la cultura de la vida y la austeridad con los bienes, aún en los detalles cotidianos.

Los Obispos de la Patagonia y Sur de Chile

VALDIVIA, 04 de abril de 2008.



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