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Hijo del Pueblo Mapuche, modelo de vida en Cristo

Fecha: 08/11/2007
Referencia: 373 / 2007
País: Chile
Ciudad: Santiago
Autor: Mons. Alejandro Goic Karmelic


1. En este día en que iniciamos en todo nuestro país la celebración del Mes de la Santísima Virgen María, queremos compartir con todos una alegría inmensa. El próximo 11 de noviembre será beatificado en la localidad de Chimpay (Río Negro, en la Patagonia Argentina) el venerable Ceferino Namuncurá, joven mapuche argentino-chileno. La Iglesia en Chile se alegra por esta nueva manifestación de la bondad de Dios, al elevar a los altares a un hijo de este noble y sufrido pueblo originario, y al ponerlo como modelo de vida y amigo de los más sencillos ante el Señor.

2. En la breve vida de Ceferino, descubrimos importantes luces para nuestro caminar como personas creyentes y como sociedad.

2.1 Ceferino era hijo de Manuel Namuncurá, Lonko de la Patagonia argentina, y de Rosario Burgos, chilena proveniente de la zona precordillerana de Temuco. Nació el 26 de agosto de 1886 en una familia numerosa. Tras ser bautizado por un salesiano misionero amigo de su padre, en la Patagonia se nutrió durante 11 años de la cultura del pueblo mapuche, del que siempre se sintió orgulloso.

2.2 Se educó en colegios de la Congregación Salesiana en Buenos Aires, Viedma y Frascati (cerca de Roma, Italia). Valorando y asumiendo plenamente su identidad indígena, aceptó lo que el “otro mundo” le ofrecía para su formación humana y cristiana. No podía dejar de sentir, en su interior de joven santo, un deseo grande de ser todo de Dios, discípulo misionero de Cristo en medio de su pueblo. En su adolescencia logró construir una hermosa síntesis entre su cultura mapuche y la fe cristiana.

2.3 En el corazón de Ceferino había una sed de infinito, una pureza a toda prueba y un proyecto de Dios. Con bondad enfrentó las humillaciones que sufrió al ser discriminado por su origen mapuche. Con un amor inmenso a la Eucaristía y a la Santísima Virgen María Auxiliadora, se relacionó con los demás con humildad y dignidad.

2.4 Aunque su deseo era servir en el sacerdocio, la voluntad del Señor le mostraba otro camino. Afectado por una tuberculosis, falleció en un hospital de Roma el 11 de mayo de 1905, a la temprana edad de 18 años, lejos de su familia amada y de su pueblo.


3. Nos sentimos muy cercanos al corazón noble y puro de este joven, por la sangre chilena que también corría por sus venas y por la fe católica que había recibido y cultivado en la Patagonia. En Ceferino se da una hermosa síntesis pocas veces vista: fiel a sus costumbres ancestrales y fiel a la religión en la cual fue bautizado.

4. Ceferino es un fiel reflejo y fruto de los valores de nuestros pueblos originarios que la Iglesia aprecia y promueve, valores que no pocas veces despreciamos en la convivencia diaria. Prejuicios y discriminaciones como los que él enfrentó en su época, lamentablemente siguen dañando hoy a los indígenas y sus comunidades, principalmente en los procesos migratorios internos.

5. Esta beatificación nos recuerda que Dios ama a los humildes y hace maravillas en el corazón de los pequeños y sencillos. En tiempos de intolerancia y de poco diálogo, la vida de Ceferino Namuncurá, ajena al resentimiento, nos entusiasma en el valor del respeto a las personas y en la actitud de perdonar al que nos ofende.

6. A pocos días de la Solemne Misa de Beatificación, invitamos a nuestros hermanos en la fe, a conocer al “peñi Ceferino” (como reza su oración), un muchacho todo de Dios, a aprender de su vivencia juvenil de la fe en Cristo y de su identificación con su pueblo mapuche. Y a todos nuestros compatriotas de buena voluntad, les alentamos en la necesidad de reconocer y valorar el aporte de los pueblos indígenas en la construcción de una sociedad más justa y tolerante.

7. Que el Señor suscite en nuestra patria, entre sus jóvenes y sus comunidades originarias, nuevas y grandes vocaciones de santidad. Que la intercesión de este joven beato, hijo de este noble pueblo, nos ayude a alcanzar el Reino de Dios y su justicia.


† Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente de la
Conferencia Episcopal de Chile



Santiago de Chile, 8 de Noviembre de 2007.

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