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Orientaciones Pastorales de la CECh - Acentuaciones para 2006-2007

“Encuentro con Jesucristo Vivo y Discipulado”
Fecha: 10/01/2006
Referencia:
País: Chile
Ciudad: Santiago
Autor: El Comité Permanente, por mandato de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Chile


Presentación


El Papa Juan Pablo II nos decía: ‹‹En el cristianismo el tiempo tiene una importancia fundamental. Dentro de su dimensión se crea el mundo, en su interior se desarrolla la historia de la salvación, que tiene su culmen en la “plenitud de los tiempos” de la Encarnación y su término en el retorno glorioso del Hijo de Dios al final de los tiempos. En Jesucristo, Verbo encarnado, el tiempo llega a ser una dimensión de Dios, que en sí mismo es eterno. Con la venida de Cristo se inician los “últimos tiempos”, la “última hora”, se inicia el tiempo de la Iglesia que durará hasta la Parusía›› (Carta Apostólica, Tertio Millennio Adveniente, Nº 10).

Jesucristo ha cambiado la historia en un antes y un después. Los creyentes católicos estamos llamados a asumir la historia y transformarla. Hoy, en medio de cambios culturales y sociales, en medio de tensiones y de signos de vitalidad, la Iglesia, animada por el Espíritu Santo vivificante, debe seguir proclamando el mensaje del Evangelio y seguir construyendo, anunciando y anticipando el Reino de Dios.

La Iglesia en Chile hace décadas que trabaja comunitariamente en la elaboración de las Orientaciones Pastorales. Es una herencia hermosa confiada a las nuevas generaciones. Las últimas Orientaciones para los años 2000-2005 “Si conocieras el don de Dios”, queremos que continúen vigentes hasta el año 2007, en el contexto de la preparación y celebración de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (mayo de 2007, en el Santuario Mariano de Aparecida, Brasil).

Las páginas que presentamos son el fruto del trabajo de muchas diócesis que impulsaron y motivaron sus líneas pastorales a partir de las Orientaciones Pastorales; de su evaluación particular y posterior puesta en común en la Jornada Nacional de los Obispos de la Comisión Pastoral y los Vicarios Pastorales de las diócesis de Chile; de su proyección examinada por la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal y de su aprobación por el Comité Permanente del Episcopado.

Pidamos al Señor ser fieles al anuncio del Evangelio, a las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia y de los Papas, a la herencia recibida de nuestra Iglesia que peregrina en Chile y en América Latina, de modo que podamos ayudar a todas las personas a encontrarse con Jesucristo vivo y a vivir como sus discípulos. El alma de Chile lo requiere.

Que Nuestra Señora del Carmen nos acompañe en este propósito.


† Cristián Contreras Villarroel
Obispo Auxiliar de Santiago de Chile
Secretario General de la Conferencia Episcopal


Orientaciones Pastorales de la CECH
ACENTUACIONES PARA 2006-2007
“Encuentro con Jesucristo Vivo y Discipulado”


A. Introducción


1. “¡La Iglesia está viva!”, proclamaba el Papa Benedicto XVI en la Santa Misa de inicio de su ministerio como Pastor Universal de la Iglesia. La Iglesia viva y joven es una experiencia que a diario contemplamos alegremente en el trabajo de los sacerdotes, diáconos, agentes de pastoral y catequistas; en el testimonio de las religiosas y religiosos y en los fieles laicos que contribuyen a diario en la construcción del Reino de Dios. “La Iglesia está viva y nosotros lo vemos: experimentamos la alegría que el Resucitado ha prometido a los suyos. La Iglesia está viva; está viva porque Cristo está vivo, porque él ha resucitado verdaderamente”(1).

Vigencia de las Orientaciones Pastorales


2. Esta convicción nos regala una serena confianza para mirar el tiempo presente y para proyectar un mejor servicio al pueblo de Dios. Por ello, la Conferencia Episcopal de Chile ha decidido prolongar hasta el año 2007 la vigencia de las Orientaciones Pastorales (OOPP) 2001–2005, “Si conocieras el don de Dios...”. La decisión fue motivada por un hecho providencial como fue el anuncio de la celebración de una nueva –la quinta- Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. Como Iglesia que peregrina en Chile queremos participar activamente en este tiempo de gracia, como es la preparación a esta Asamblea Episcopal.


Hacia la V Conferencia General
del Episcopado Latinoamericano


3. Ya tenemos entre nosotros el Documento de Participación elaborado por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), titulado: “Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida. Yo soy el camino, la verdad y la vida (Jn 14, 6)”.

4. Este Documento viene acompañado de Fichas de Trabajo que se pondrán a disposición de las diócesis para ser trabajadas en todas las instancias eclesiales y según el modo que cada Obispo considere más apropiado para la diócesis. De este modo, todos podremos colaborar para lo que será el aporte de la Iglesia en Chile en la elaboración del Documento de Síntesis sobre el cual reflexionarán y trabajarán los obispos participantes en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.

Jornada Nacional Obispos y Vicarios de Pastoral


5. Pero no queremos que las OOPP “Si conocieras el don de Dios”, queden archivadas como un documento cualquiera. En efecto, la OOPP han impulsado a muchas instancias eclesiales a plasmar un modo de ser y de actuar, motivando la comunión y la participación en la construcción de la comunidad eclesial y en su tarea misionera, como discípulos del Señor. Es lo que verificamos en junio de 2005, cuando realizamos la ya tradicional Jornada Nacional de Obispos de la Comisión Pastoral (COP) y los Vicarios de Pastoral.

6. Sobre la base de un proceso de evaluación previa de las OOPP en las diócesis y de un ulterior discernimiento de los desafíos que plantea a la acción de la Iglesia la realidad sociocultural y religiosa actual, los participantes en esa Jornada Nacional, en comunión con la decisión de la Asamblea Plenaria de Obispos, propusieron que, en los años 2006-2007, la Iglesia en Chile siga enfatizando como eje fundamental de su pastoral el Encuentro con Jesucristo Vivo y su prolongación en el discipulado. El resultado de esa reunión, la posterior reflexión de la Asamblea Plenaria de noviembre de 2005 y finalmente el intercambio de los Obispos de la Comisión Pastoral junto a la representante de la Conferencia de Religiosos de Chile y a los directores de la Áreas Pastorales de la Conferencia Episcopal, es lo que queremos presentar en estas líneas.


Acentuaciones pastorales 2006-2007

7. Por lo tanto, queremos que las OOPP “Si conocieras el don de Dios”, continúen inspirando nuestra pastoral, ahora en el contexto de nuestra responsabilidad por aportar a la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.

8. A partir del eje fundamental, Encuentro con Jesucristo Vivo y su prolongación en el discipulado, proponemos priorizar tres líneas de trabajo pastoral:

1. Promover una evangelización misionera en las diversas culturas (inculturación).

2. La Iglesia como casa y escuela de comunión y participación.

3. Reforzar la pastoral social, a fin de renovar el compromiso social que brota desde la fe.



B. Eje fundamental: Encuentro con Jesucristo vivo y discipulado


9. Como Iglesia que peregrina en Chile nos proponemos continuar alentando el encuentro de los hombres y mujeres de nuestra Patria con Jesucristo Vivo, a fin de caminar juntos hacia la vida plena. Como nos recordaba S.S. Juan Pablo II en su Exhortación Apostólica post sinodal Ecclesia in America, los Evangelios relatan numerosos encuentros de Jesús con personas de su tiempo. La característica común de esas experiencias es su fuerza transformadora, que abre a un auténtico proceso de conversión, comunión y solidaridad (2).

10. Nuestra acción pastoral debe ser una permanente invitación a todos los creyentes católicos a vivir plenamente su vocación a la santidad, que “consiste en recrear en cada época la experiencia de Jesús”(3). La santidad es un don de Dios y una tarea que podemos descubrir solamente si estamos vinculados vitalmente a Jesucristo, quien es el fundamento de la santidad y el modelo de seguimiento. Él nos enseña que la santidad es el amor que él mismo nos entrega con su muerte y resurrección. Por ello, acoger la santidad de Dios es prolongar su amor en la historia, en la contemplación, en el servicio a los más pequeños, expresado en el respeto a los pobres, enfermos e indigentes (4). Así lo vivieron nuestros modelos de santidad en nuestra Patria como Santa Teresa de Los Andes, San Alberto Hurtado, la Beata Laura Vicuña y tantos otros creyentes conocidos en Chile y en nuestras diócesis.

11. El encuentro con Jesucristo vivo es el centro y la clave de las diversas dimensiones de nuestra acción pastoral. Por lo tanto, queremos que durante estos años 2006 y 2007, la pastoral de la Iglesia continúe profundizando el encuentro con el Señor y se manifieste en un seguimiento fiel de su persona, en un discipulado comunitario, activo y comprometido (5).

12. Invitamos a desarrollar una pedagogía del encuentro, que ayude a todos los miembros de nuestra Iglesia a vivir la fe como testigos y apóstoles de nuestro tiempo.

Algunos lugares de encuentro con Jesucristo vivo


13. a. La comunidad eclesial, fundada por el Señor y animada por el Espíritu Santo. Ella recibe la misión de anunciar el Reino de Cristo y de Dios e instaurarlo en todos los pueblos, y constituye en la tierra el germen y principio de ese Reino (6). La Iglesia quiere servir al mundo como signo e instrumento de unidad entre Dios y los hombres y de los hombres entre sí. La Iglesia es comunidad de convocados y desde sus inicios ha establecido comunidades para que todos nos encontremos con el Señor.

14. b. La Palabra de Dios, leída y profundizada personalmente y también proclamada en la liturgia y en las comunidades eclesiales, es una escuela de interpretación, oración y evangelización. La palabra de Dios constituye un lugar privilegiado de encuentro personal y comunitario con el Señor. Por eso, invitamos también a reforzar las experiencias comunitarias de formación bíblica, de conocimiento de la palabra de Dios, así como la práctica de la lectura orante de la Sagrada Escritura (lectio Divina).

15. c. La liturgia y la Eucaristía. Con Cristo nos encontramos privilegiadamente en la asamblea litúrgica y, particularmente, en el sacramento de la Eucaristía, que es fuente y cumbre de toda la vida cristiana. Por eso es preciso renovar y acrecentar la participación en la Misa Dominical, donde Cristo mismo, nuestra Pascua, se nos da como Pan de Vida, que da la vida a los hombres por medio del Espíritu Santo (7). En esto contemplamos la relevancia y la necesidad de la misión de los sacerdotes por cuyas manos consagradas Jesucristo nos regala su Cuerpo y su Sangre. Habrá que prestar especial atención a la formación en la espiritualidad litúrgica y a la adecuada preparación de nuestras celebraciones en fidelidad a las normas litúrgicas, expresión concreta de la auténtica eclesialidad y universalidad de la Eucaristía (8).

16. d. Los pobres y sufrientes. Con ellos el Señor se identificó. En ellos está Cristo: los pobres, los enfermos, los sin casa, los excluidos (9). Así lo enseña la tradición patrística y la más genuina tradición espiritual; también lo hizo San Alberto Hurtado al decirnos que “el pobre es Cristo”. Desde los pobres, Cristo nos habla, nos interpela, nos evangeliza (10). La solidaridad del Hijo eterno de Dios con la humanidad -¡se hizo hombre y habitó entre nosotros!- es la causa de nuestra opción preferencial por los pobres: “Por esta sola razón, los pobres merecen una atención preferencial, cualquiera sea su situación moral o personal en que se encuentren. Hechos a imagen y semejanza de Dios para ser sus hijos, esta imagen está ensombrecida y aún escarnecida. Por eso Dios toma su defensa y los ama. Es así como los pobres son los primeros destinatarios de la misión y su evangelización es por excelencia señal y prueba de la misión de Jesús” (11).

17. e. El sacramento de la reconciliación y el acompañamiento espiritual es parte de las tareas que debemos desarrollar para que las personas se sientan acompañadas en su discipulado. Nuevamente aquí, la presencia sacerdotal es imprescindible porque es parte de su ser y misión ministerial. Sin el acompañamiento espiritual que generalmente culmina en el sacramento de la confesión, la vivencia cristiana es ilusoria. El acompañamiento espiritual nos ayudará a profundizar el encuentro con Cristo y a estimular una intensa comunión fraterna entre todos los que formamos la Iglesia. No podemos olvidar jamás a quienes están en situación de pecado por humana debilidad o, por desgracia, a causa de la maldad. El pecado es la peor de las deshumanizaciones y Jesús fue para los pecadores fuente de arrepentimiento, de conversión y de reconciliación. Todos necesitamos ser acompañados en la vida cristiana y en nuestra peregrinación terrena. Todos. “Nadie por sí y por sus propias fuerzas se libera del pecado y se eleva sobre sí mismo; nadie se libera completamente de su debilidad, o de su soledad, o de su esclavitud; todos tienen necesidad de Cristo modelo, maestro, liberador, salvador, vivificador” (12).

18. f. La Santísima Virgen María. Ella es modelo y Madre de la Iglesia Universal que nos enseña a aceptar la Palabra del Padre con limpio corazón y concebirla en su seno virginal. Ella, al dar a luz a su Hijo, preparó el nacimiento de la Iglesia; en la cruz es proclamada Madre nuestra; en Pentecostés se une a la oración de los discípulos y desde su asunción acompaña con amor materno a la Iglesia peregrina (13). En la vida de la Virgen María se nos revela que ella descubrió, como nadie, el sentido más profundo de toda vida humana y se puso al servicio de Cristo y su Evangelio (14).

19. g. La piedad popular, que constatamos en todos los niveles y sectores culturales y sociales del país, como verdadero tesoro del pueblo de Dios, es una valiosa instancia de encuentro con el Señor de la vida para muchos fieles. El canto, el baile, las peregrinaciones y sacrificios son para muchos hermanos un importante contacto que tienen durante el año con el Señor, la comunidad eclesial, la Virgen Santísima y los santos.


C. Tres líneas de trabajo pastoral


1. Promover una evangelización misionera en las diversas culturas (inculturación)

20. La tarea fundamental a la que Jesús envía a sus discípulos es el anuncio del Evangelio: “vayan y hagan discípulos a todos los pueblos y bautícenlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, enseñándoles todo lo que les he mandado” (Mt 28, 19-20). Evangelizar es anunciar la Buena Nueva del Señor. Por eso, evangelizar es la vocación más propia de la Iglesia. En medio de una sociedad afectada por profundos cambios, debemos acoger el llamado del Papa Juan Pablo II a impulsar una “nueva evangelización”, desafío que implica un esfuerzo para evangelizar la cultura (15).

21. Hablamos de “inculturar” el Evangelio, es decir, anunciarlo en el lenguaje y la cultura de quienes lo escuchan. De este modo, el Evangelio constituirá esa respuesta relevante y significativa para las búsquedas y esperanzas de las personas. Para esto se requiere conocer en profundidad las culturas actuales y desarrollar una actitud de apertura y diálogo, pero también crítica frente a estas tendencias, a fin de descubrir los rasgos de Jesús presentes en ellas, así como sus ausencias y todo aquello que se opone al Evangelio.

22. La proclamación del Evangelio supone también asumir la misión como actitud permanente de la Iglesia. Es necesario desarrollar la dimensión misionera de la pastoral y animar en esta línea a todos los bautizados, para transformarnos en una Iglesia que sale a anunciar la Buena Nueva, porque ha sido enviada por Jesucristo. “Nada hay más hermoso que haber sido alcanzados, sorprendidos, por el Evangelio, por Cristo. Nada más bello que conocerle y comunicar a los otros la amistad con él” (16).

23. La misión evangelizadora requiere de discípulos que sean testigos creíbles, que avalen con su práctica las verdades del Evangelio que anuncian. Una actitud particularmente importante deberá ser el acercamiento hacia los hermanos y hermanas que por diversas razones están alejados de la Iglesia y hacia quienes profesan otras religiones o expresiones de la fe en Cristo.

24. Una tarea misionera de primer orden será también el anuncio del Evangelio en el mundo de la educación. Miles de jóvenes en búsqueda de su identidad, desafían a una sociedad que no siempre les da las respuestas adecuadas. En consecuencia, debemos esforzarnos para que reciban una formación humana y moral que los comprometa a vivir según los valores y el estilo de vida de Jesús.



2. La Iglesia como casa y escuela de comunión y participación

25. “Hacer de la Iglesia la casa y la escuela de comunión, es el gran desafío que tenemos ante nosotros en el milenio que comienza, si queremos ser fieles al designio de Dios y responder también a las profundas esperanzas del mundo” (17). La Iglesia es signo visible del amor de Jesucristo en la historia, y este amor se expresa mediante la vivencia de un espíritu de comunión que muestre siempre el misterio de Dios y la vocación humana de vivir como una sola familia, fraterna y solidaria.

26. Es necesario trabajar para que la comunión y la participación (18) sean las características principales de las relaciones entre todos los integrantes de la Iglesia en torno al Obispo. Del mismo modo, se deben valorar y estimular los organismos de participación establecidos por el derecho canónico y el magisterio, como los Consejos presbiterales y pastorales (19), los Consejos de Asuntos Económicos, las Comunidades Eclesiales de Base (CEB), los movimientos apostólicos (20) y otros agentes de comunión y participación (21).

27. Además, junto a estas iniciativas se ha de promover una espiritualidad de la comunión que fundamente las estructuras y anime a los agentes de comunión y participación (22).

28. Queremos promover el desarrollo de la pastoral orgánica, de la renovación de la parroquia, de las comunidades eclesiales de base, las comunidades cristianas de base y los movimientos apostólicos, para que nuestra pastoral sea de comunidades y ministerios (23).

29. La perspectiva de la comunión nos permite además, valorar la diversidad de vocaciones que acoge la comunidad cristiana y la necesidad de impulsar procesos de discernimiento, de formación y de acompañamiento, especialmente del clero, los laicos y los jóvenes. Animamos con particular entusiasmo a quienes, ofreciendo sus propias vidas por el Reino de los Cielos, han ingresado a casas de formación sacerdotal y religiosa, a fin que perseveren en la respuesta generosa que han dado al llamado del Señor Jesús.

3. Reforzar la pastoral social, a fin de renovar el compromiso social que brota desde la fe

30. El seguimiento de Jesucristo tiene consecuencias sociales ineludibles. De manera que “la pastoral social pertenece al corazón de la evangelización y no es una acción marginal ni sólo subsidiaria de la Iglesia” (24).

31. En este esfuerzo, la Iglesia debe ir más allá del asistencialismo y “encarnar en sus iniciativas pastorales la solidaridad de la Iglesia universal hacia los pobres y marginados de todo género. Su actitud debe incluir la asistencia, promoción, liberación y aceptación fraterna” (25).

32. Frente a las situaciones históricas de exclusión y desigualdad que afectan a nuestra sociedad y ante las nuevas pobrezas, el Papa Juan Pablo II afirmó: “Es la hora de una nueva imaginación de la caridad, que promueva no tanto y no sólo la eficacia de las ayudas prestadas, sino la capacidad de hacerse cercanos y solidarios con quien sufre (…). Por eso tenemos que actuar de tal manera que los pobres, en cada comunidad cristiana, se sientan como ‘en su casa’. ¿No sería este estilo la más grande y eficaz presentación de la buena nueva del Reino? Sin esta forma de evangelización, llevada a cabo mediante la caridad y el testimonio de la pobreza cristiana, el anuncio del Evangelio, aun siendo la primera caridad, corre el riesgo de ser incomprendido o de ahogarse en el mar de palabras al que la actual sociedad de la comunicación nos somete cada día. La caridad de las obras corrobora la caridad de las palabras” (26).

33. La búsqueda por humanizar y evangelizar las relaciones sociales es responsabilidad de todos los cristianos, encabezados por sus pastores. Efectivamente, el Obispo es profeta de justicia y defensor de los derechos del hombre (27). Pero son los laicos, constructores de la sociedad, quienes, están especialmente llamados a transformar las estructuras socioeconómicas y políticas, en la línea de los valores del Evangelio. Como Iglesia debemos estimular y acompañar este compromiso que brota de la fe.


D. Destinatarios y criterios pastorales prioritarios



34. 1. El eje fundamental propuesto, es decir, el encuentro con Cristo vivo y el discipulado, y las tres líneas pastorales asociadas, deben tener como destinatarios a los siguientes núcleos de personas:

a. La familia: Iglesia doméstica; la sociedad le exige mucho, pero le otorga poco para su fundación basada en el matrimonio y para su promoción a lo largo de la vida. Un trabajo importante podrían desplegar las comunidades eclesiales en el estudio y reflexión de la última Carta Pastoral “Matrimonio y Familia: una buena noticia para la humanidad” (adviento de 2005).

b. Los niños y los jóvenes: despejar todo obstáculo para que ellos se acerquen, conozcan y amen al Señor y a su Iglesia. Ellos son la alegría de una Iglesia que se renueva en cada generación que surge.

c. La mujer: ellas son presencia alentadora en toda pastoral. Nos referimos a las esposas, mamás, religiosas, mujeres solas, viudas, abandonadas, jóvenes, niñas, catequistas, servidoras de los enfermos, voluntarias de la contribución económica a la Iglesia…

d. Los dirigentes de la sociedad: sector al que debemos dar a conocer e integrar en la construcción de la Iglesia de todos los días.

e. Los artistas y comunicadores: en sus vocaciones específicas debemos ayudarlos a dar testimonio de la belleza y de la verdad de Dios que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.

f. La piedad popular: peregrinaciones, bailes religiosos, cuasimodos, cantos a lo divino y tantas otras expresiones de la religiosidad de nuestro pueblo creyente, deben ser animadas, acogidas y evangelizadas.

g. Los sacerdotes: son los primeros colaboradores del ministerio episcopal que soportan el peso del día y acompañan a las personas en su encuentro con Dios y con los hermanos. Ellos, ministros de la Palabra, de la Eucaristía y de la Reconciliación, necesitan de tiempos de renovación. Por eso, la formación permanente es un derecho y un deber. En varias jornadas de sacerdotes se ha planteado la necesidad de contar con una pastoral específica para el clero.

35 2. Presentamos algunos criterios que a su vez nos servirán como indicadores que permitan evaluar el proceso que hemos propuesto. Creemos que los planes y acciones pastorales deberían reflejar:

a. Un ejercicio y esfuerzo para llegar a una pastoral orgánica.

b. Un aporte para estructurar una pastoral de comunidades y ministerios.

c. Un esfuerzo por potenciar una vida litúrgica que exprese el misterio que se celebra y que se manifieste en una espiritualidad de vida cuyo centro sea la Misa dominical.

d. El aprecio a la cultura y expresión religiosa de las diversas etnias del país y de los migrantes.

e. Que se fomente la lectio Divina, es decir, en la lectura orante de la Palabra de Dios.

f. La motivación de “las mesas de la esperanza”, impulsadas por el Documento de Trabajo: “En camino hacia el Bicentenario”.

g. El refuerzo de la Pastoral Social, desde la fe en Jesucristo.

h. Una incorporación más explícita del aporte del “genio femenino”.

i. La integración de los artistas y comunicadores en la evangelización.

j. Que lleguen a “nuevos areópagos”, es decir, que el Evangelio se anuncie en nuevos ambientes y lugares.

k. La atención y acogida a los pobres, el servicio a los enfermos y a quienes se encuentran en la necesidad material y espiritual.

l. La incorporación de la “pedagogía del encuentro” con el Señor y entre los hermanos.

m. La animación de los Santuarios que hacen posible la celebración eucarística y los sacramentos de la fe, así como las expresiones populares del amor a la Virgen Santísima y de la veneración de los santos.

n. El impulso para que nuestras instancias eclesiales reflexionen y aporten al Documento de Participación del CELAM para la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.


E. A modo de conclusión



36. La vida eclesial fluye armónicamente gracias a la acción vivificante del Espíritu Santo prometido por Jesucristo y por la ofrenda de su misma presencia: “Sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el final de los tiempos” (28).

37. Con esta certeza, estas acentuaciones no pretenden agobiar a nadie que tenga una responsabilidad pastoral. Si entramos en el dinamismo espiritual que nos proponen las Fichas de Trabajo del Documento de Participación del CELAM para la V Conferencia Episcopal, podremos constatar que los logros son muchos, como también lo son los desafíos.

38. A esto invitamos a las diversas instancias eclesiales: a construir una Iglesia que sea la casa y la escuela de la comunión. Dios quiera que nadie se exonere de esta responsabilidad. El Papa Juan Pablo II, identificaba este ideal con la fidelidad al designio de Dios y como respuesta a las esperanzas del mundo.

39. Estas acentuaciones de las OOPP quieren ayudarnos a tomar conciencia de la tarea enorme que tenemos por delante. Dios es fiel a su promesa y no debemos temer. Al contrario, estas reflexiones son para ayudarnos a integrarnos en el ideal eclesiológico propuesto por el Papa Juan Pablo II.

40. Una responsabilidad fundamental la tienen los hermanos sacerdotes y quienes colaboran más estrechamente con ellos. Agradecidos de su generosidad apostólica, esperamos de los sacerdotes vitalidad, creatividad y fidelidad para afrontar los nuevos tiempos que vivimos. Recordemos la enseñanza de Juan Pablo II”: “El ministerio ordenado tiene una radical forma comunitaria y puede ser ejercido sólo como una tarea colectiva” (29). De ahí la importancia de no encerrarnos en particularismos o “capillismos”, sino hacer la experiencia de ampliar nuestra mirada y asumir juntos los nuevos tiempos que nos desafían.

41. Por otra parte, somos conscientes que la animación y los planes pastorales corresponden por derecho a cada Obispo en su circunscripción eclesiástica. Estas líneas son solamente orientaciones en sintonía con una praxis de la Iglesia querida por el Concilio Vaticano II, por los magisterios de los Santos Padres, por las experiencias de los Sínodos de Obispos, por las reuniones continentales de Conferencias Episcopales y por la experiencia de nuestra Conferencia Episcopal de trabajar más conjuntamente a favor del pueblo de Dios que peregrina en Chile.

42. Encomendamos estas reflexiones y acentuaciones de las OOPP a la Santísima Virgen María y a nuestros santos chilenos que no ahorraron nada para sí mismos, sino que fueron ofrenda agradable a Dios, como Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote.


El Comité Permanente
de la Conferencia Episcopal de Chile
por mandato de la
Asamblea Plenaria




† Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente

† Gonzalo Duarte García de Cortázar
Obispo de Valparaíso
Vicepresidente

† Francisco Javier Errázuriz Ossa
Cardenal Arzobispo de Santiago

† Ricardo Ezzati Andrello, sdb
Obispo Auxiliar de Santiago

† Cristián Contreras Villarroel
Obispo Auxiliar de Santiago
Secretario General

Santiago, Enero de 2006



Notas:

(1) S.S. Benedicto XVI, Homilía al inicio de su ministerio petrino, 24 de abril de 2005.
(2) Cfr. Ecclesia in America, 8
(3) OOPP 1986-89, Nº 9
(4) Cfr. Ecclesia in America, 30
(5) Cfr. OOPP 2000-2005, Nº 85
(6) Cfr. Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Lumen Gentium, 5
(7) Cfr. S.S. Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistía, 1
(8) Cfr. Ecclesia de Eucaristía, 52
(9) Cfr. Mt 25, 31-46
(10) Cfr. OOPP, Nº 94
(11) Documento de Puebla, 1142. Ver textos bíblicos: Mt 5, 45; Sant 2,5; Lc 4, 18-21; 7, 21-23.
(12) Concilio Vaticano II, Decreto Ad gentes, 8
(13) Ver Prefacio de la Misa: La Virgen María, imagen y madre de la Iglesia (I).
(14) Cfr. OOPP, Nº 162
(15) Cfr. Ecclesia in America, 70
(16) S.S. Benedicto XVI, Homilía al inicio de su ministerio petrino, 24 abril de 2005.
(17) Carta Apostólica Novo Millennio Ineunte, 43.
(18) Cfr. Documento de Puebla, 211-219; 563-566
(19) Cfr. Novo Millennio Ineunte, 45
(20) Cfr. OOPP, Nº 110-111
(21) Cfr. OOPP, Nº 112-118 y siguientes
(22) Cfr. Novo Millennio Ineunte, 43
(23) Cfr. OOPP, Nº 2 y 111
(24) OO.PP. Nº 149
(25) Ecclesia in America, 58
(26) Novo Millennio Ineunte, 50
(27) Cfr. Exhortación Apostólica post sinodal Pastores Gregis, 67
(28) Mt 28, 20b.
(29) Juan Pablo II, Exhortación Apostólica “Pastores dabo vobis”, 17.

INDICE GENERAL

PRESENTACIÓN

A. INTRODUCCIÓN

Vigencia de las Orientaciones Pastorales
Hacia la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano
Jornada Nacional Obispos y Vicarios de Pastoral
Acentuaciones pastorales 2006-2007

B. EJE FUNDAMENTAL: ENCUENTRO CON JESUCRISTO VIVO Y DISCIPULADO

Algunos lugares de encuentro con Jesucristo vivo

C. TRES LÍNEAS DE TRABAJO PASTORAL

1. Promover una evangelización misionera en las diversas culturas (inculturación)
2. La Iglesia como casa y escuela de comunión y participación
3. Reforzar la pastoral social, a fin de renovar el compromiso social que brota de la fe.

D. DESTINATARIOS Y CRITERIOS PASTORALES PRIORITARIOS

1. Destinatarios:
a. La familia
b. Los niños y los jóvenes
c. La mujer
d. Los dirigentes de la sociedad
e. Los artistas y comunicadores
f. La piedad popular
g. Los sacerdotes

2. Algunos criterios que a su vez servirán como indicadores:
a. Hacia una Pastoral orgánica.
b. Aporte a la Pastoral de comunidades y ministerios
c. Potenciar la vida litúrgica
d. Aprecio a la cultura y expresión religiosa de las etnias y los migrantes
e. Lectura orante de la Palabra de Dios
f. Motivación de las “mesas de la esperanza”
g. Refuerzo de la Pastoral social
h. Mayor incorporación del “genio femenino”
i. Integración de los artistas y comunicadores en la evangelización
j. Llegar a “nuevos areópagos”
k. Acogida y atención a los necesitados material y espiritualmente
l. Incorporación de la “pedagogía del encuentro”
m. Animación de los Santuarios
n. Proceso participativo de aportes a la V Conferencia General del CELAM

E. A MODO DE CONCLUSIÓN