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Autor: Comisión Nacional de Pastoral Penitenciaria
Fecha: 01/12/2003
País: Chile
Ciudad: Santiago

Hacia la definición de prioridades en la Pastoral Penitenciaria

Prioridad 1
Reafirmar la acción de la Pastoral Penitenciaria como expresión de la Nueva Evangelización, animada en la gracia y espiritualidad que se fundamenta en el encuentro personal y comunitario con Jesucristo

El encuentro con Jesucristo vivo

1. La acción de la Pastoral Penitenciaria debe ser fruto y expresión del encuentro con Jesucristo vivo, que se verifica en la realidad social, económica y cultural del Chile actual y que conduce a caminos de conversión, que la Iglesia recorre en comunión. Este encuentro con Jesús se proyecta a través de la solidaridad hacia los empobrecidos y marginados, entre los cuales se encuentran los internos. Como fruto de este camino la Iglesia asume la Nueva Evangelización (Ecclessia in America).

2. Inspirar la acción pastoral en el encuentro con el Señor y la contemplación del rostro de Cristo, en el Evangelio y en la historia. Jesús constituye “el pozo inagotable que vence nuestra sed y que nos ofrece manantiales de agua viva”.

3. La Pastoral Penitenciaria debe considerar tres dimensiones: la kerygmática (proclamar el Evangelio), la profética (anuncio y denuncia) y la catequética (formación en la fe y vida sacramental).

La opción preferencial por los pobres

4. La acción de la Pastoral Penitenciaria asume la opción preferencial por los más pobres, por tanto debe ser reflejo de la actitud de Jesús que vino “a anunciar la Buena Nueva a los pobres” (Lucas 4,18). Se trata de revitalizar la opción por los pobres y excluidos con el estilo y la pedagogía del Señor que, en un mundo marcado por una desigual distribución de la riqueza en que existen muchos pobres y sólo algunos triunfadores, sale al encuentro de los marginados. Esta opción supone preferencia y acercamiento, pues es la medida privilegiada de nuestro seguimiento a Cristo.

Defensa y promoción de la dignidad humana

5. Promover la dignidad humana de los internos y los funcionarios, a través de la defensa de sus Derechos Humanos y de la promoción de su desarrollo integral, incluyendo la dimensión espiritual.

Espiritualidad

6. Impulsar una Nueva Evangelización que brota de la espiritualidad de comunión del Concilio Vaticano II, animada por el espíritu trinitario, por el trato cercano con Dios misericordioso, por la oración y la relación fraterna con el prójimo, y que nos hace ser una Iglesia Pueblo de Dios que camina en comunión y unidad en la diversidad.

7. Promover a todo nivel una profunda vida espiritual y de oración personal y comunitaria, así como la cercanía con la Palabra de Dios escrita y acontecida. La vida de oración ayudará a formar una conciencia crítica de sí mismos, capaz de cambiar la vida y reconciliarse consigo mismo, con Dios y con los demás, para lograr la sanación de su historia personal.

8. La Nueva Evangelización debe tener como testimonio en sus objetivos y en sus métodos las palabras de Cristo en el Evangelio, principalmente cuando El ha dicho “He venido a traer fuego a la tierra y quiero que éste arda”. Este fuego de Cristo es el que deben llevar los evangelizadores, y también los evangelizados, en este nuevo milenio.

Prioridad 2
Impulsar un proceso de planificación pastoral, desarrollo metodológico y formación que le dé eficiencia a la acción evangelizadora de la Pastoral Penitenciaria

Planificación

9. Implementar un proceso de planificación, incluyendo la capacitación respectiva, a nivel nacional, regional y local que permita evaluar, mejorar, sistematizar y dar eficiencia a la acción pastoral, en la línea de la Nueva Evangelización.

10. A partir de las Orientaciones Pastorales de Conferencia Episcopal y de los lineamientos generales de la Pastoral Penitenciaria, formular orientaciones y planes pastorales adecuados a la realidad específica de cada comunidad.

11. Que la acción pastoral esté inserta en el plan de trabajo de cada Unidad Penal, de manera de contribuir a que los funcionarios entiendan su rol como agentes de cambio social.

Metodología

12. Desarrollar una metodología pastoral integral que considere tanto el trabajo que se realiza al interior de los recintos penitenciarios como en el exterior de ellos, teniendo en cuenta el medio social y eclesial, la comunidad y la familia de los internos, así como a los funcionarios y sus familias. Se debe avanzar hacia una Pastoral Penitenciaria integral también en la perspectiva que incluya una acción social organizada para atender a la persona, considerando el conjunto de sus necesidades y potencialidades.

13. Crear espacios y tiempos para un trabajo personalizado, a través de la conversación o diálogo terapéutico, para culminar en el sacramento de la reconciliación y la Eucaristía, fomentando la cercanía de funcionarios e internos, capellanes y laicos.

14. Desarrollar caminos pedagógicos al estilo de Jesús.

15. La acción de la Pastoral Penitenciaria se sustenta en el testimonio de vida que ofrecen los agentes comprometidos en este ámbito.

16. Desarrollar tareas multifamiliares apoyadas con el personal especializado de cada unidad: Jefe de Unidad, psicólogo, asistente social y Capellán

Formación

17. Promover una formación seria y sistemática de los agentes de Pastoral Penitenciaria para el adecuado desarrollo de su acción evangelizadora, que los prepare para enfrentar adecuadamente las complejas situaciones que enfrentan en el mundo penitenciario, como por ejemplo el tráfico y consumo de drogas.

Prioridad 3
Promover una mejor organización, comunicación y coordinación de la Pastoral Penitenciaria

18. Desde una eclesiología de comunión, incluir la Pastoral Penitenciaria en los planes pastorales diocesanos y parroquiales para sensibilizar y comprometer al conjunto de la Iglesia y de los agentes pastorales con el servicio evangelizador al Cristo sufriente en las cárceles y favorecer la acogida de los internos y sus familias en las comunidades parroquiales.

19. Trabajar desde una perspectiva de pastoral orgánica, que favorezca la integración de la Pastoral Penitenciaria en la pastoral ordinaria y el trabajo conjunto con otras pastorales especializadas, movimientos, comunidades, etc.

20. Mejorar la comunicación entre la Capellanía Nacional y las distintas unidades penales del país.

Destinatarios

21. Los internos, especialmente los adultos mayores, las mujeres y los jóvenes, de acuerdo a las prioridades definidas en las Orientaciones Pastorales de la Conferencia Episcopal.

22. El personal civil y uniformado de Gendarmería, a fin de evangelizarlos y comprometerlos en tareas pastorales y de rehabilitación de los internos.

23. Las familias de los internos y funcionarios.

24. Los dirigentes de la sociedad, en particular aquellos vinculados a la realidad socio-económica, política y jurídica del país y los directamente relacionados con el sistema penitenciario.

Dic - 2003

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