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Autor: Monseñor Ricardo Ezzati Andrello
Fecha: 24/12/2011
País: Chile
Ciudad: Santiago

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"Volver el corazón hacia el Señor de la Vida"

Mensaje de Navidad 2011 del Arzobispo de Santiago, Monseñor Ricardo Ezzati A.

Hoy es Navidad. El Hijo de Dios ha venido a caminar con nosotros, en el corazón de nuestra historia. En esta fiesta tan significativa para quienes seguimos a Jesucristo, deseo llegar al hogar de cada uno de Ustedes y desearles la sobreabundante bendición que brota del corazón de Dios. Feliz Navidad quiere decir, alégrate, llénate de esperanza, para ti brilla una gran luz, luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo, luz de misericordia y de benevolencia, luz de vida y de esperanza, luz que no conocerá la oscuridad de la noche, la luz que es Cristo el Señor, nacido en Belén.

Al entrar a sus hogares saludo a todos, de manera especial, a los ancianos, a los enfermos, a quienes sufren o han perdido la esperanza. Para todos, el nacimiento de Jesús sea fuente de esperanza y de vida, sea consuelo y bálsamo del alma, sea gracia que renueva e invita a la bondad.

Saludo a los niños y los invito a acercarse al pesebre. Allí verán al Niño Jesús envuelto en pañales y recostado en la paja de un establo. Es el Hijo de Dios que, al nacer, no encontró espacio en ninguna posada de Belén. Solo una gruta de pastores brindó amparo al Rey del mundo que nacía. Jesús, queridos niños, los invita a ser como Él, a crecer en edad, en sabiduría y en gracia delante de Dios y de los hombres. En el pesebre verán también a María, la Madre de Jesús y a San José su custodio. Contemplándolos podrán pedir por sus padres, por su hogar para que sea un nido de amor y un santuario de la vida. ¡Cuanto gozo en los rostros de María y José, cuanto amor en su corazón! Es el gozo y el amor que Ustedes necesitan para crecer.

Saludo a los jóvenes, de manera especial, a los protagonistas de la “Misión Joven”, que expresan su ardiente deseo de encontrar el rostro del Dios vivo, de contemplarlo y de darlo a conocer a sus coetáneos… Queridos jóvenes, Ustedes saben que Jesús es el rostro del Padre, del Dios vivo. Él les dice: “Quien me ve a mi, ve al Padre”, “Yo y el Padre somos una sola cosa”… Acérquense a Él con la fe sencilla y generosa de los pastores y con la inteligente sabiduría de los sabios de Oriente: en la sencillez del Niño de Belén encontrarán el rostro de Dios, el don más grande al que pueden aspirar y que da sentido a todos sus anhelos de libertad, de amor, de fiesta, de verdad y solidaridad.

Me complace saludar a los trabajadores que con su esfuerzo diario buscan acopiar lo necesario para la vida de la familia. Sé, apreciados amigos, de sus dificultades y de sus aspiraciones. Sé que buscan dignificar, más y más, su trabajo y las condiciones que permitan hacerlo más humano y un valioso aporte al bienestar de todos. A Ustedes también los invito a acercarse a la cuna de Jesús: es el “Hijo de Dios”, hecho “hijo del carpintero”, que trabajando con sus manos, se ha hecho solidario con cada obrero, con sus fatigas, su cansancio y sus esperanzas.

Con humildad y respeto, deseo entrar en el hogar de los más pobres. Conozco sus esfuerzos, sus sufrimientos y desesperanzas. Les quiero anunciar la Buena Noticia que para Ustedes ha nacido el Salvador que, siendo rico, nació en la pobreza de un establo y vivió en la humildad de Nazaret. Para Ustedes imploro tiempos de mayor justicia, equidad y solidaridad.

Finalmente, con mi saludo de bendición deseo llegar a todas y a todos quienes habitan en la Arquidiócesis de Santiago: a las autoridades que nos gobiernan, a los empresarios y comerciantes, a los educadores, comunicadores sociales y servidores públicos. Para todos, feliz Navidad, especialmente para los miembros de las comunidades cristianas. El Señor llene sus vidas, y la de sus familias, de abundantes bendiciones; les traiga paz al corazón y afiance su compromiso de servicio generoso al bien común, especialmente de los más marginados.

Para todos, la invitación de volver el corazón hacia el Señor de la Vida: la buena noticia de su nacimiento en Belén, nos renueve el alma para vivir en la fe, en la esperanza y en el amor..

Les deseo una Feliz Navidad y un nuevo año 2012, bendecido por el amor del Padre Dios.

+ Ricardo Ezzati Andrello
Arzobispo de Santiago

Santiago, Navidad de 2011.

   
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