Autor: Mons. Cristián Precht Bañados
Fecha:
15/03/2009
País: Chile
Ciudad: Santiago
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Discípulos Misioneros de Jesucristo al servicio de la vida
Líneas pastorales para Santiago
en la Misión Continental, 2009
Hermanas y hermanos de la Iglesia de Santiago,
Es muy impresionante contemplar en cada uno de Uds., y en todos los aquí reunidos, el rostro hermoso y significativo de la Iglesia de Santiago, reunida en torno a su Pastor, para comenzar una nueva etapa de nuestro trabajo pastoral a la luz de la V Conferencia de Aparecida.
1. La memoria agradecida
Son los mismos rostros y otros más, que se reunieron en torno a Don Carlos Oviedo, para preparar y realizar la Misión General de 1992 y el IX Sínodo de Santiago, que ha marcado a nuestra Iglesia, y para crear, junto a él, la Vicaría de la Esperanza Joven y la Vicaría de Pastoral Familiar, primer fruto sinodal.
Son los mismos rostros y otros más, que se reunieron en torno a Don Juan Francisco Fresno, para preparar y realizar la Nueva Evangelización, y para llevar adelante la Visita del Papa Juan Pablo así como la Misión por la Vida y la Reconciliación que culminó con el Acuerdo nacional.
Son los mismos rostros y otros más, que se reunieron en torno al Cardenal Raúl para preparar y realizar la puesta en práctica del Concilio Vaticano II, y la organización pastoral de la Iglesia de Santiago con sus Vicarias territoriales y ambientales. Esa fue la cuna de la Catequesis Familiar y pre-sacramental, de la Pastoral Juvenil y la Pastoral Obrera, y los tiempos de la porfía de esta Iglesia por la Educación, en tiempos de la ENU, y de la defensa de los derechos humanos y la promoción de la solidaridad, en tiempos especialmente difíciles para nuestra convivencia.
Son cincuenta años de un impulso pastoral, continuo e ininterrumpido, en que nuestra Iglesia ha querido estar atenta a la voluntad de Dios expresada a través de los requerimientos de los tiempos, del magisterio pontificio y del sentir de la Iglesia en América Latina. Y ha procurado ser dócil a la conducción pastoral de sus Obispos, no siempre de manera unánime, no siempre sin dificultad, pero normalmente con gran lealtad – a pesar de nuestros desencuentros - lo que habla mejor de esta “santa Iglesia de todos los días”, como lo habría dicho el P Esteban Gumucio.
2. Un nuevo llamado. Un nuevo desafío
Hoy, la brisa suave del Espíritu Santo ha soplado en el Santuario de Aparecida y sus ecos se han escuchado a lo largo y ancho de América Latina y el Caribe. Presidida por el Papa Benedicto, con la participación de laicos, religiosas, sacerdotes y representantes de Iglesias hermanas y otras confesiones, los Obispos nos ha llamado a recomenzar desde Cristo, con el mismo amor y estupor de los primeros discípulos y la misma energía de la primera comunidad. Ellos nos han llamado a “confirmar, renovar y revitalizar la novedad del Evangelio arraigada en nuestra historia desde un encuentro personal y comunitario con Jesucristo que suscite discípulos y misioneros”. Este llamado obedece a la necesidad de “repensar profundamente y relanzar con fidelidad y audacia la misión [de la Iglesia] en las nuevas circunstancias latinoamericanas y mundiales”. A vencer tanto la tendencia de algunos a replegarse como la otra, más extendida, ¡nuestra mayor amenaza! que consiste en “el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad” (Card. Ratzinger) .
Nos llaman, por lo tanto, a una conversión radical, para acudir a nuestras raíces, en el plano personal, en el plano pastoral, en la vida eclesial, abiertos a dejar de lado lo que esté caduco y a ser creativos en nuestra manera de anunciar el Evangelio. El lema y la propuesta se sintetiza en esta frase:
“Discípulos misioneros de Jesucristo
para que nuestros pueblos en El tengan Vida”
Hermosa invitación, decimos espontáneamente. Enorme desafío, sentimos en el corazón. Y con la premura que nos caracteriza preguntamos “¿qué tenemos que hacer?”… y los pastores nos responden: ¡la pregunta es qué tenemos que SER!…
Queremos SER mejores discípulos del Señor, como lo acabamos de escuchar del Pastor. Queremos ser misioneros infatigables del Señor, cada uno desde el lugar donde El nos llamó. Queremos ser personas y comunidades agradecidas y gratuitas. Queremos ser comunidades eclesiales de acogida y bendición. Queremos ser nada menos que una Iglesia en permanente estado de misión. ¡En permanente estado de misión! dejando de lado letargos y vacilaciones, seguros de que el mejor aporte que podemos hacer a este mundo en cambio es el anuncio de la persona y del misterio de Jesucristo nuestro único Señor… Y anunciarlo con lo mejor de nuestro amor…
Y para ser lo que el Señor nos llama a ser, ¿que tenemos que hacer? (ahora sí). Digámoslo francamente: queremos vivir todos juntos una Misión Continental, , desde México hasta el Cabo de Hornos, pasando por el Caribe y las Antillas, para que la Iglesia en América recupere su entusiasmo misionero. Y los pastores, con enorme franqueza, junto con invitar nos lo dicen: ningún plan pastoral puede quedar afuera de esta misión. Ninguna comunidad puede sentirse extraña a esta invitación. Es el tiempo de gracia. Es el tiempo de la misión. Y para eso se requieren todos los bautizados, todos los carismas, todos los ministerios, todas las comunidades, todos los movimientos, las congregaciones, las escuelas, las universidades, las parroquias, los Institutos seculares, los seminarios, noviciados, conventos y monasterios. Todos .
3. La Misión Continental en Santiago
Hablemos, entonces, de la Misión Continental en Santiago y en Chile. No repetiré los documentos que Uds. tienen en sus manos. Sin embargo, es necesario subrayar y puntualizar, qué y como vamos a vivir este proceso pastoral que se llama Misión Continental.
En primer lugar, no se trata de un “tiempo” de misión: se trata de una actitud misionera. No se trata de una “etapa” que se cumple y termina: se trata de un camino permanente a recorrer. No se trata de acciones misioneras, con todo lo bueno que éstas puedan ser: se trata de un proceso que comienza en este día y que se prolongará en el tiempo profundizando los pasos que vayamos dando. Un proceso misionero al servicio de todo el pueblo de Dios, especialmente a favor de los más alejados de la comunidad eclesial.
En segundo lugar, no vamos a hacer prosélitos ni a ser proselitistas. Esa actitud es una de las que Jesús detesta en los fariseos y maestros de la ley. Lo que queremos es evangelizar por contagio, por desborde de la gratitud y alegría que produce en nosotros el encuentro con el Señor. Y por eso, lo crucial, lo esencial, lo distintivo de este proceso es el encuentro personal y comunitario con Jesucristo Vivo, como ya lo reseñó el Sr. Cardenal. Ese es y será el eje de todo el proceso misionero que hemos querido sintetizar como:
“Discípulos misioneros de Jesucristo al servicio de la VIDA”
¡Este es nuestro gran objetivo! El Señor ha venido al mundo para que todos tengamos vida plena, en el tiempo presente, en todas sus manifestaciones, desde las más íntimas hasta la vida en sociedad, y vida eterna y resurrección en la plenitud de nuestra vida.
“Quien pone sus ojos y su esfuerzo en que haya vida y la haya en abundancia. está optando por el Reino de Dios y la promoción de la dignidad humana, determinación que es inseparable de la opción preferencial por los pobres y los afligidos. También promoverá el matrimonio y la familia, santuario de la vida. Favorecerá el crecimiento de una cultura de la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Estas opciones encierran un compromiso con la calidad de vida de los pobres y marginados y con la evangelización de la cultura, como también la misión de los laicos en medio de las realidades temporales, de manera que cuenten con todo nuestro apoyo cuando luchan por la erradicación de las estructuras que generan muertes físicas y espirituales” .
Pero, vamos por parte y hablemos del camino que queremos recorrer:
3.1. La primera etapa o primera dimensión - como se dice en las Líneas Pastorales de la Iglesia de Santiago – es despertar el ardor discipular y misionero. En términos del Evangelio es: “vengan y vean”, respuesta inmediata a nuestras búsquedas personales y sociales
¿Quiénes son los sujetos y los interlocutores de este primer paso? Lo somos nosotros: todos los que tenemos una responsabilidad pastoral en la Iglesia de Santiago y de Chile: los Obispos, los sacerdotes, los religiosos, los laicos comprometidos, los dirigentes de los movimientos, los diáconos permanentes, los y las catequistas, los miembros de consejos pastorales y un largo etcétera de responsables pastorales.
¿Qué queremos vivir? Queremos vivir una renovación discipular y misionera a través del encuentro con el Señor en su Palabra, para comenzar. Después seguiremos marcando otros encuentros, en los sacramentos, en la historia, en los pobres. Los encuentros no son excluyentes, el uno lleva al otro. Y así debe ser. Pero, por razones pedagógicas, este año queremos acentuar el encuentro de Cristo Vivo en su Palabra, también viva, especialmente a través del método de la Lectio Divina, o lectura orante de las Sagradas Escrituras.
¿Y por qué la lectio divina? Porque está comprobado, a través de los siglos, que es una pedagogía válida y conducente, para hacer de nosotros verdaderos discípulos del Señor Jesús quien hoy habla a su pueblo y lo transforma a través de su palabra y de su Espíritu. “La Palabra de Dios es viva y eficaz… penetra hasta la división del alma y del espíritu, hasta lo más profundo del ser y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón… Todo al está desnudo ante los ojos de Aquel a quien hemos de rendir cuentas”.
¿Cómo lo vamos a hacer? Vamos a hacer un gran esfuerzo por formarnos en la lectio divina, por ofrecer material que nos ayude a asumirla y, muy importante, pediremos a los que son cabeza de las comunidades – laicos, presbíteros o religiosos – que nos ocupemos de formarnos y formar en la lectio a los que comparten con nosotros estas responsabilidades. Es decir, un proceso de acompañamiento pastoral de los más cercanos para ir formando junto a ellos a los responsables de las siguientes etapas de la misión.
3.2. ¿Qué haremos como acción misionera mientras vivimos esta primera dimensión?
La pregunta es pertinente pues, en la medida en que nos concentremos – por un tiempo – en revitalizar a los más cercanos, la impaciencia misionera de la gente nos va a pedir más acción, y no podemos decirles, simplemente: “ya viene el bicentenario, ya viene la segunda dimensión, en que tenemos preparados otros pasos más abiertos a la cultura y a la sociedad”. Se requiere un primer paso misionero sencillo pero conducente, por ejemplo:
a. Hacer de nuestras comunidades lugares de acogida. Dejémonos de hablar y pasemos a tener personas acogedoras, actitudes acogedoras, lugares acogedores. Podemos despertar e instituir el “servicio de escucha”. Adiós a la burocracia. Podemos tener abiertos los templos y las capillas con personas dispuestas a acoger a quien venga. Adiós a los templos cerrados.
b. Realizar encuentros entre comunidades muy diferentes para compartir nuestra vida y nuestros proyectos pastorales, entre colegios, parroquias, movimientos, superando los “departamentos estancos” en que solemos movernos tanto socialmente como eclesialmente.
c. Ofrecer la bendición de los hogares. Durante todo el año, cuanto antes, mejor, los sacerdotes, religiosos, diáconos, laicos que tienen servicios pastorales, pueden visitar los hogares para bendecirlos, para orar en ellos, para acercarnos a nuestros vecinos, gratuitamente, atentamente, servicialmente. Podemos llevar de regalo el tríptico de la misión y dejaremos una hermosa tarjeta con una oración familiar. Y como buenos discípulos misioneros estaremos atentos a quien está enfermo, quien se confiesa alejado o quien pasa por malos momentos debido a la recesión, para seguir acompañándolos y acompañándonos en nombre del Señor.
d. Escribir el Evangelio de Chile. Haciendo eco de lo vivido en Aparecida, la Iglesia está preparando la iniciativa “Evangelio de Chile”. Se trata de que miles de chilenos escriban a mano el Nuevo Testamento en todo el territorio nacional. Se elaborará así un gran libro que reflejará la comunión de los chilenos en torno a la Palabra de Vida. Será además un libro “iluminado” por el trabajo de artistas y de niños, que serán representantes de las distintas culturas que conforman nuestro país.
Se realizará una gran campaña de copia en octubre de este año, en la que Santiago jugará un importante rol. El 2010, año del bicentenario, se realizará una peregrinación de la Virgen del Carmen con el Evangelio de Chile por todo el país. Será ella la que nos invitará a perseverar en la Lectio Divina.
Como Uds. ven, nada difícil, nada irrealizable, simplemente lo que hace Jesús al acoger, visitar, bendecir, para ayudarnos a sanar .Pero, por lo mismo, ¡no nos mintamos!, para dar estos pasos desde el fondo del corazón, necesitamos una conversión personal y una conversión pastoral que nos haga pasar “de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera” .
3.3. ¿Y los pobres, y la cultura y la sociedad?
La vida de todos los días continúa: siguen enseñando las escuelas y las universidades, continúa la catequesis y la pastoral familiar, se sigue reforzando la pastoral juvenil y la pastoral social… Y estamos convencidos de que, mientras mejores discípulos seamos, mejor será nuestro aporte a la familia y a la sociedad.
Sin embargo… sin embargo…, en cada etapa tendremos ante nuestros ojos, nuestro corazón y nuestras manos a uno de los rostros sufrientes del Señor, como nos señalan los Obispos en Aparecida. Este año, ya estaba en marcha la campaña, serán los niños en riesgo social. Para ellos la Cuaresma de Fraternidad, para ellos el mes de la solidaridad, para ellos la Navidad. Es decir, oración, aporte en dinero, atención a incorporarlos en la sociedad, cercanía propia de Navidad.
La historia lo pide, que también nos preocupemos de las personas que sufran cesantía, tratando en primer lugar de evitar al máximo los despidos, y poniendo en juego la nueva imaginación de la caridad (Juan Pablo II), para tener comedores populares, ollas comunes, canastas solidarias y lo que Dios nos inspire a favor de estos hermanos y hermanas que pasan necesidad.
En fin, a nivel macro, hay que superar los problemas que aquejan a nuestra sociedad y continuar caminando por los caminos del progreso, de la justicia, de la equidad, de la reconciliación. Para eso tendremos que decidir en conciencia por quienes votemos en las elecciones presidenciales y parlamentarias del presente año y procuraremos que los jóvenes se inscriban para cumplir con su deber cívico.
No hay evangelización sin Palabra, sin santificación, sin caridad. Las tres dimensiones propias de la Iglesia. Por lo tanto, no puede haber pastoral y menos una Misión General, a nivel Continental, que no asuma esta trenza que aprendemos constantemente de la vida y el ministerio de Jesús, nuestro Señor.
4. Palabras finales
El Papa Benedicto, al inaugurar la Conferencia de Aparecida, nos dijo que venía a ponernos en la Escuela de María. Esta invitación conmueve el corazón de un pueblo mariano que, incluso entre agnósticos y no creyentes, confiesan su devoción y cariño por la Virgen del Carmen. En su Escuela se ha realizado lo mejor de la evangelización desde su aparición en Guadalupe y su hallazgo en Aparecida. En su Escuela se ha fundado nuestra Patria y se han formado generaciones de creyentes desde antes de nuestra Independencia. En su Escuela queremos formar esta Iglesia discipular y misionera, agradecida y servidora. Y en su Escuela queremos dar a luz a Jesús para las generaciones actuales que buscan y buscamos cómo vivir, para qué vivir, para quién vivir.
En fin, como este comienzo de Misión se da en el año paulino, pondremos nuestros talentos y esfuerzos bajo el patronazgo desde este gran discípulo misionero que llegó a exclamar “¡ay de mi si no evangelizare!” y que pudo decir con toda verdad: “ya no soy yo, es Cristo quien vive en mi”.
P. Cristián Precht Bañados
Vicario General de Pastoral
Jornada de Inicio del Año Pastoral 2009
Notas:
1 CF DA 11 y 12
2 DA 365
3 Mons. Francisco Javier Errázuriz, Líneas Pastorales de Santiago 2009-2012.
4 Cf Heb. 4, 12-14
5 DA 370.

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