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Autor: Equipo Nacional de la Infancia de la Conferencia Episcopal de Chile
Fecha: 17/01/2005
País: Chile
Ciudad: Santiago

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Bienvenidas vacaciones

No por estar de vacaciones se deja de educar y de formar a los hijos. Al revés; las vacaciones son una excelente oportunidad para estimular valores, reforzar hábitos y relacionarnos con los hijos sin la rígida disciplina, ni la estrictez de los meses de estudio. Vacaciones es sinónimo de relajo, descanso, ocio, diversión y buena onda. Pero para que se produzcan todos estos elementos al interior de la familia, hay que ser creativos y originales. Con el propósito de ayudarles a conseguir unas buenas vacaciones aquí les mandamos una serie de sugerencias fáciles y concretas.

A. Vacaciones en casa

Todas las familias tienen algún período de vacaciones. Algunos las realizan en sus casas, ya sea por motivos económicos o de otro tipo. Otros salen a la playa, al campo, otros lugares. Sin embargo, los estudiantes que tienen ¡dos meses de vacaciones! necesariamente habrán de pasar parte de ellas en casa. Para no tener que mirar, ni soportar caras de lata, anímese y convénzase que pueden ser días espléndidos y muy entretenidos si realiza alguna de estas ideas sencillas pero efectivas.

1.- Encargar a cada hijo una tarea casera.

    - Pintar: siempre hay algo que pintar en las casas, puede ser una pared, las sillas, una mesa, maceteros, etc. Aprenderá de pinturas, diluyentes y brochas.
    - Hacer un queque, galletas, helados, jugos con la fruta madura o algo rico para el fin de semana. Generalmente cocinar tiene un encanto especial para los chicos.
    - Cuidar y preocuparse del perro o gato, mantener su rincón limpio, llenar los pocillos con su alimento y agua. Es un buen ejercicio de responsabilidad.
    - Regar las plantitas que existan en casa, el agua siempre ejerce una fascinación en los más chicos.
    - Poner y sacar la mesa, poner el agua o preparar un jugo.
    - Sacar la basura.
    - Comprar el pan.


Ahora si no tiene tantos hijos para tantos encargos, puede incluir al marido, abuelos, sobrino/a, etc.; la cosa es que todos en la casa colaboren para que resulten más agradables las vacaciones. Las tareas pueden ir variando cada semana, así quedan todos expertos en diferentes manualidades.

Como sucede que a los niños se les olvidan con suma facilidad las tareas o encargos de la casa, registre estas actividades en una pizarrita. Será el diario mural de las vacaciones. Y llévelo también si sale fuera de su ciudad.

2.- Más horas de sueño y menos rigidez en los horarios. Permítale a sus hijos acostarse y levantarse más tarde de lo acostumbrado. Relájese, destierre el despertador en el verano. Los hijos se lo agradecerán.

3.- Sorprenda a sus hijos, aléjelos de la rutina del año. Si tiene piscina o un jardín o una plaza cerca de su casa, haga picnics sentados todos en el pasto con un florido mantel y cojines. No cocine tanto, unos huevos duros, fruta y unos sandwiches pueden ser una alternativa muy conveniente.

4.- Para antes de irse a la cama: juegos de naipes, guitarreo, lectura tranquila. Rotundo no al televisor, y al computador, al menos por unos días. Si usted teje, cose o pinta dele a sus hijos las primeras clases en estas manualidades. Pegar un botón, hacer una basta, bordar o pintar siempre les será de utilidad para su futuro.

B. Vacaciones fuera de casa

El solo hecho de preparar el viaje puede ser toda una entretención familiar y comunitaria.

    - Hacer lista con lo indispensable para el viaje y la estadía. ¿por qué tendría que hacerla la mamá o el papá? ¿por qué no hacerla entre todos? Es necesario recordar lo importante que resulta hacer trabajo en equipo.
    - Tener a mano (empezar por buscarlos en algún lugar de la casa) todo aqullo que nos pueda servir para tener unas inolvidables vacaciones: libros para chicos y grandes, quitasol, sombreros, traje de baño, toalla, cancionero, bolsas de basura, etc.
    - Conversar del lugar donde acamparán o el que conocerán: sus características, bondades, peligros, lugares cercanos de interés, posibles paseos y visitas.


Supongamos que van de vacaciones a la ciudad o pueblo de donde papá o mamá son originarios. A los niños les encantará conocer la vieja casa (o no tan vieja) donde nacieron sus progenitores, los lugares donde los padres se conocieron y pololearon, el colegio donde estudiaron, la casa de la tía preferida, el primer lugar de trabajo que tuvieron. Importante que los hijos conozcan sus raíces y su historia.

Durante el viaje.- El día anterior a partir de viaje reúna a todo el grupo familiar y converse con ellos sobre la importancia de que cada uno de ellos se esmere por hacerle a los demás las mejores vacaciones de su vida. Palabras claves: generosidad, alegría, buen humor, solidaridad y cooperación. También sería una buena idea que el papá o la mamá haga una pequeña oración para pedirle a Dios que los proteja de todo peligro y los ayude a perseverar en los buenos propósitos. De paso enseñamos a los hijos que la fe y la vida cotidiana caminan juntas y que la fe no es sólo para los domingos en que se va a Misa.

Si lo hacen en auto y para evitar que los niños empiecen a dar señales de cansancio: y a preguntar “¿cuánto falta para llegar?” propóngales contar los peajes, los autos rojos, verdes, los buses de tal o cual empresa caminera, hacer un cálculo de lo que se gasta en el ítem peajes, jugar a las adivinanzas, a cantar canciones del colegio, a escuchar música para diferentes gustos ( tolerancia y respeto por los gustos ajenos), etc. Otro juego que resulta entretenido y eficaz es el “Si yo fuera juguete sería........” La palabra juguete se puede cambiar por animal, pez, pájaro, comida, instrumento musical, estación del año, objeto de casa, baile, música, prenda de vestir, implemento de aseo, medio de transporte etc. Resulta entretenido hasta para los adultos.

Otro juego que les proponemos: jugar a los sinónimos, a los antónimos, a las palabras que rimen o el popular juego “Ha llegado una carta” , para quién? Para XX y ¿qué dice? que diga 10 palabras que empiecen con S o V o P”. Y cuando por milagro se produzca silencio causado por alguna misteriosa razón, consérvelo, no lo rompa, no proponga nada más. El chofer se lo agradecerá y los que se hayan dormido también.

Si el viaje contempla una merienda prefiera detenerse bajo un árbol y hacer el picnic al aire libre, será más entretenido y seguramente más económico que si lo hace en un servicentro o en un restaurante. Para lo cual no olvide llevar el canasto con lo comestible a mano y no al fondo del maletero.

- En el lugar de vacaciones.- Para el día de playa tener a mano paletas, pelotas, palas, pero además ánimo y paciencia para construir castillos de arena, sirenas, lagartos, pulpos o lo que crea posible. Para las noches juego de cartas, o juegos de salón como lotería, bingo, y otros menos populares, paseos por la playa, guitarreos, conversaciones y canturreos a la orilla del mar. Para los adolescentes no hay nada más entretenido como los asados y guitarreos que se hacen en familia.

Para los trabajos de casa usar el sistema de turnos en que papá, mamá e hijos colaboren. Pegar en lugar bien visible las actividades y trabajos de la semana o del día, los turnos y las entretenciones. Si han llevado algún amigo o amiga o parientes, incorporarlos también en estas tareas, así se sentirán integrados totalmente a la familia.

Si sus vacaciones son en el campo, las actividades y tareas pueden ser semejantes a las de la playa. A lo mejor incorporar las típicamente campestres: paseos a caballo, visitas al gallinero en busca de huevos, recoger frutas de los árboles para el día, baños en el río, laguna o lo que haya cerca.

Leer y rezar, aunque sea un par de minutos en familia son también excelentes ideas para hacerlo en forma relajada, tranquila y silenciosa. No olvide que la amistad con el Señor no tiene por qué tomarse vacaciones. Si ha llevado radio y música, que sea para entretención del grupo familiar o individual, no tiene por qué imponer sus gustos a otras personas a kilómetros a la redonda. Sánese del ruido ambiental de la ciudad, de las prisas y carreras locas y de las tensiones. Justamente las vacaciones son, entre otras cosas, para sanar el cuerpo y el alma del smog, del ruido, de las colas, de lo ingrato de la ciudad.

Y se trate de playa o campo o lago, no olvide algo elemental: dejar el lugar en las mejores condiciones de higiene para lo cual le servirán las bolsas de basura. Siempre encontrará donde dejarlas. Y así como al iniciar las vacaciones rezaron para pedir la protección de Dios, háganlo también la última noche para agradecer los momentos vividos en familia. Y en descanso.

¡FELICES VACACIONES!

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